¿Por qué una Red de Psicoanálisis Aplicado?

¿Por qué una Red de Psicoanálisis Aplicado?

Alejandro Bilbao. “Mi mundo”. Acrílico sobre tela.

Alejandro Bilbao. “Mi mundo”. Acrílico sobre tela.

Marcelo Veras  – EBP.AMP

El Bureau de la FAPOL creó recientemente la RPA, Red de Psicoanálisis Aplicado. Para desarrollar este proyecto, el Bureau invitó a un miembro de cada Escuela de la FAPOL para trazar las premisas básicas de sus acciones. De esta manera, Ricardo Seldes (EOL), Aliana Santana (NEL) y yo, Marcelo Veras (EBP), nos colocamos al trabajo de diseñar un primer esbozo de acción. Y, ¿cuáles son las premisas?

La contemporaneidad impone nuevas situaciones y exige nuevas respuestas del psicoanálisis y de la Salud Mental. En este sentido, es importante que la AMP examine cómo esos dos campos se aproximan y se distancian en la práctica cotidiana. Ambos se organizan basados en discursos diferentes. En lo que respecta a la Salud Mental, la cuestión es más compleja, debido a que diversos significantes amos, muchas veces contradictorios, luchan entre sí para ocupar el lugar de agente del discurso. En este sentido, psiquiatras, asistentes sociales, juristas, religiosos, “psis” de todas las líneas, etc. hablan en nombre de la Salud Mental, muchas veces sirviéndose de directrices (S1) contradictorias.

Con Lacan, la expresión más conocida de la intersección entre psicoanálisis y Salud Mental fue acuñada en 1964, en el momento de la fundación de su Escuela: Psicoanálisis aplicado. En ese texto, el psicoanálisis aplicado se dirige a encuadrar, bien delimitado por el autor: la clínica médica y la terapéutica. Poco a poco, pasó a ser usado el concepto de psicoanálisis aplicado para indicar cualquier acción que fuera exterior al diván del analista. “Pasó el tiempo de la figura mítica del analista limitando su campo de actividad a las paredes de su consultorio para convencer de su devoción a la causa privada de sus analizantes”[1].

A pesar de esto, hay una importante divisoria entre psicoanálisis y psicoterapia. Mientras que la primera hace girar su discurso en dirección a lo real, la segunda raramente escapa de las exigencias e imposiciones de la realidad. Esa es, incluso, una de las tesis centrales de El Seminario, libro 15: el discurso analítico toma en cuenta lo real que escapa a los discursos que configuran el semblante de realidad. Al afirmar que lo real es imposible, Lacan se distancia del campo de la Salud Mental, una vez que en ese contexto ningún significante amo (S1) o incluso ningún saber (S2) puede recubrirlo.[2]

El primero en evocar esa imposibilidad fue Freud. Eso se percibe cuando afirma que es imposible eliminar las tres fuentes de sufrimiento universal a la que se refiere en El Malestar en la cultura: el poder de la naturaleza, la caducidad de nuestro cuerpo y la insuficiencia para regular las relaciones entre los hombres.[3] En Lacan, esas tres modalidades de lo imposible corresponden a tres modos de evocar lo real: lo insensato, la muerte y la imposibilidad de la relación sexual. A su manera, Freud y Lacan permiten vislumbrar que el psicoanálisis se ocupa de lo que, en el campo de la Salud Mental, surge como lo imposible. En el caso de la locura, se puede pensar el psicoanálisis no como el opuesto de la Salud Mental, sino como su negativo:

En la locura, cualquiera que sea su naturaleza, nos es forzoso reconocer, por una parte, la libertad negativa de una palabra que ha renunciado a hacerse reconocer, o sea, lo que llamamos obstáculo a la transferencia, y, por otra parte, la formación singular de un delirio que – confabulado, fantástico o cosmológico; interpretativo, reivindicativo e idealista – objetiva al sujeto en un lenguaje sin dialéctica[4].

En otras palabras, el psicoanálisis aplicado se direcciona a la libertad negativa que no es acogida por el Otro, y que es negada a los pacientes de la Salud Mental, aquellos a los que el psicoanálisis aplicado se dirige. De esta manera, algo de la clínica aparece como singularidad imposible de ser absorbida en el discurso universal y donde el psicoanálisis puede proporcionar como invención un modo de hacer pasar esa formación singular, y fuera de la dialéctica, para el campo del Otro[5].

Es aquí, el corazón de la discusión entre psicoanálisis puro y psicoanálisis aplicado. En este sentido, no se trata de conocer el real, sino sólo de demostrarlo. De ahí la importancia del concepto de acto analítico en la teoría lacaniana. Es a través del acto que se puede demostrar lo real y extraer de esa demostración algún tipo de consecuencia. La mejor definición de acto es la intervención del analista que provoca una ruptura entre el antes y el después. Por intermedio de su acto, el analista marca una presencia sin precedentes en una institución psiquiátrica. El analista puede estar presente en una institución para curar, enseñar, supervisar, pero en esas funciones él estará siempre del lado del psicoanálisis aplicado, o en extensión. En la clínica del caso por caso, en las presentaciones de pacientes y en los demás modos de apuntar para lo real, el analista se acerca al psicoanálisis puro.

El campo del psicoanálisis encuentra al campo de la Salud Mental, cuando la práctica clínica tropieza con lo imposible, es una de las maneras de leer la tesis de Lacan de que el acto bien logrado es cuando algo fracasa[6]. El discurso institucional tiene que fracasar para que lo real aparezca. Algo inédito emerge de ese fracaso, llegando, de esa manera, al hueso que resiste a la interfaz entre los dos campos y evita que ellos se recubran perfectamente: el sinthoma. El sinthoma es para la Salud Mental lo que el acto es para el psicoanálisis; ningún cálculo ofrece la verdad de su estructura. Digo estructura porque, en el après-coup de su emergencia, queda claro que lo real, lo simbólico y lo imaginario pasan de un reordenamiento provisorio a la consistencia de un nudo que los mantiene unidos.

RPA, ¿cómo pasar de lo Biopsicosocial al sinthoma?

La Red de Psicoanálisis Aplicado tiene, como punto principal, permitir que el crecimiento de las iniciativas de intervención en el campo del Otro, bajo los auspicios de la orientación lacaniana de la AMP, puedan ser indexados y que puedan dialogar entre sí. En busca de una visión de los puntos de cercanía y de separación entre psicoanálisis y Salud Mental, la RPA retoma la cuestión del ser biopsicosocial, preconizado por la Organización Mundial de la Salud[7]bajo la lente de la orientación lacaniana. El uno del ser biopsicosocial es un concepto bastante diferente de la noción de sinthoma en Lacan. A partir de El Seminario 22, RSI., Lacan construyó una teoría para el lazo social aún más distante de lo que representa el lazo para la Salud Mental. El lazo social, trabajado hasta entonces en su enseñanza a la luz de los cuatro discursos, pasa a ser visto bajo la perspectiva de los nudos borromeos. El estudio sobre el enlace de los tres registros (real, simbólico e imaginario) da una nueva perspectiva al campo “psi”. La diferencia fundamental entre el lazo social de la teoría de los discursos y la teoría del nudo borromeo, ideada en los años 70’s, es precisamente el abandono de un lazo puramente discursivo. Se incluye, entonces, la opacidad del cuerpo y el modo como el sujeto psicótico encuentra una invención singular para la fijación del goce[8], goce que fue desalojado o desestabilizado del campo del Otro y se constituye en enigma para el sujeto desde el momento del desencadenamiento de la psicosis[9].

Agnès Aflalo considera que el verdadero equívoco recurrente en la Salud Mental es el abordaje biopsicosocial[10]. A pesar de lo social, tan apreciado en sus bases, tal abordaje no garantiza ningún enlace para sustentarlo frente a la fragmentación de los diversos discursos en juego. Para el psicoanálisis, el ser biopsicosocial no es consistente porque nada garantiza que los tres registros encuentren la pretendida armonía entre lo biológico, lo psíquico y lo social. Fue eso lo que llevó a Lacan a sustentar, en su última enseñanza, que lo mental siempre está marcado por una debilidad. Como afirma Miller, sólo hay, sinthoma debido a la precariedad de lo mental: “la debilidad mental quiere decir que el hablanteser está marcado por la desarmonía entre lo simbólico, lo real y lo imaginario”[11].

Es en el intento de reconciliar esa fragmentación, que hoy toma forma un discurso que pretende substituir el papel del padre por la norma científica. La evidencia científica se convierte, en el siglo XXI, en el único significante amo que es considerado irrefutable, haciendo de la clínica actual una teratología, ya que el sufrimiento psíquico es reducido a una causa primaria, genética, y a otra secundaria, adquirida. De esa forma, toda la causalidad psíquica es vista invariablemente por la psiquiatría actual como un fenómeno secundario e, incluso, traducido a una constelación de malos condicionamientos que deben ser demostrados y corregidos por terapias cognitivo-conductuales. Según esta óptica, el síntoma “no es más un hecho de lenguaje encubriendo una verdad, sino un error de juicio que necesita ser corregido”[12].

Los principios de la Salud Mental en su búsqueda por el ser biopsicosocial procuran proporcionar un nuevo esqueleto para que se encuentre, en el campo del Otro, un punto de identificación. Lo que antes era la función del padre perdió mucho de su potencia, haciendo surgir lo que se podría llamar patologías de la identificación. Este movimiento de la contemporaneidad es perfectamente compatible con la evolución de la función paterna en la enseñanza de Lacan. El hecho que el padre deje de ser un nombre para convertirse en una función tiene consecuencias. La función es la misma para todos. Ella escapa al cálculo colectivo, pues no depende más del Nombre del Padre y debería ser obtenida mediante una invención que está siempre del lado del sujeto, y no del Otro.

En la conversación multidisciplinar el psicoanálisis se destaca por explicar esa diferencia, no como un discurso de excepción, sino como un discurso que recoge las excepciones, es decir, los fragmentos de dichos que no proporcionan ningún sentido a los dispositivos colectivos, pero que representan lo que el sujeto tiene de más íntimo. Se trata de aprehender la significación privada de un significante, el órgano de goce que escapa a la descripción anatómica o las invenciones y elecciones éticas que garantizan al sujeto un enlazamiento que le asegura un lugar en el mundo de los hombres.

Con la RPA, se espera crear un ambiente en la FAPOL que promueva el relevamiento y el intercambio de las diversas incursiones de los psicoanalistas de la Escuela en los ambientes donde hay una clínica institucional entre varios. En esos ambientes, siempre será oportuno verificar cómo la dimensión clínica, muchas veces olvidada debido a las exigencias de orden burocrática e institucional, gana con la presencia del psicoanálisis.

La apuesta de la RPA es que la acción lacaniana en la ciudad pueda unirse a la conversación entre discursos tan dispares, tales como las cuestiones burocráticas en la organización del atendimiento o la creciente participación del discurso jurídico en la interfaz con la clínica institucional. De esa babel, surgen restos de decires, verdaderos ruidos de comunicación, que son la justificación principal para la participación del psicoanalista en el país de la Salud Mental. Son esas las razones para que la invitación sea lanzada, a todos los que participan de la FAPOL, para contribuir contándonos sus experiencias. Con ese objetivo fue creado un correo electrónico: rpafapol@gmail.com. Esperamos que todos respondan a nuestro llamamiento y nos informen de sus experiencias. Esta primera etapa es fundamental para la organización de los preparativos para un encuentro presencial, por ocasión del ENAPOL de 2017, donde seguramente recogeremos los frutos del relevamiento y trazaremos las metas futuras para un trabajo colectivo. ¡La apuesta está lanzada!

Traducción Nohemí Brown

[1]Matet, J-D, Miller, J. – Apresentação, in Pertinências da PsicanáliseAplicada
[2] Lacan J., Le Séminaire, Livre XV: L’actepsychanalytique, inédito 1967-8
[3]Freud S., El malestar en la cultura 1930
[4]Lacan J., Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis, 1956
[5]Maleval J-C, La lógica del delirio, 1996
[6]Lacan J., Discurso en la Escuela Freudiana de Paris, 1970, in Otros Escritos
[7]Organización Mundial de la Salud, Informe sobre la Salud en el Mundo: Salud mental, nueva concepción, nuevas esperanzas, 2001
[8]Miller, J-A, La invención psicótica, in Virtualia n.16
[9]Maleval, J-C, La logique du délire, Paris, Masson
[10]Aflalo, A., A orientaçãolacanianaou “a ciênciapsicanalítica”, in OpçãoLacaniana n.42
[11]Miller, J-A., O ultimo ensino de Lacan, in OpçãoLacaniana, n.35
[12]Aflalo, A., op cit

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