Efectos de enseñanza: IX Jornadas de la Nel – “Violencias y Pasiones Sus tratamientos en la experiencia psicoanalítica”

Efectos de enseñanza: IX Jornadas de la Nel – “Violencias y Pasiones Sus tratamientos en la experiencia psicoanalítica”

Mayra de Hanze-Compiladora (NEL-AMP)
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Daniela Teggi. EOL AMP. Acrílico sobre papel. Sin Título.

La apertura realizada por Angelina Harari  cierra con una referencia a propósito del hábeas corpus* de Río a Guayaquil, en esta ocasión se trata de una pasión sin Otro dirá ella, al recordarnos  “La pasión según GH”, de la escritora brasilera Clarisce Lispector, utilizando una narrativa que se vuelve acto, en la que cada palabra está hecha con su cuerpo.1

Una mañana GH se introduce en el cuarto de Janir, su empleada recientemente despedida…Va a encontrarse cara a cara consigo misma con un grado de vida tan elemental que estaba próximo de lo inanimado…El cuarto era el retrato de un estómago vacío, descubría con irritación que el cuarto no solo me irritaba, lo detestaba, sus entrañas habían estallado… Una cólera inexplicable, me había invadido: quería matar alguna cosa allí…de frente al rostro que yo pusiera dentro de la abertura, bien cerca de mis ojos, en la media oscuridad, se había movido la gruesa cucaracha…lo que siempre me había repugnado en las cucarachas es que eran obsoletas y no obstante actuales…la resistencia pacífica. Fue entonces cuando la cucaracha comenzó a emerger del fondo…El miedo grande me profundizaba toda…Me embriagaba por primera vez de un odio tan límpido…con el deseo justificado o no de matar…levanté la mano como para un juramento, y en un solo golpe cerré la puerta sobre el cuerpo medio emergido de la cucaracha.

¿Qué había hecho?

tal vez supiese que no me refería a lo que había hecho a la cucaracha pero sí a: ¿qué había hecho yo de mí? ¿Qué había matado yo? Lo que yo veía con una incomodidad tan penosa y tan espantada y tan inocente, lo que veía era la vida mirándome. Mi vida había sido tan continua como la muerte. La vida es tan continua que la dividimos en etapas, y a una de ellas la llamamos muerte.

Yo, cuerpo neutro de cucaracha, yo con una vida que finamente no se me escapa pues al fin la veo fuera de mí-yo soy la cucaracha, soy mi pierna, soy mis cabellos…La vida se vengaba de mí y la venganza consistía apenas en volver, nada más. Todo caso de locura es que alguna cosa ha vuelto. Los posesos no son poseídos por lo que viene, sino por lo que vuelve. A veces la vida vuelve.

La cucaracha es un ser feo y brillante…lo que en ella es expuesto es lo que yo escondo en mí: De mi lado para exponer hice un revés ignorado. Me miraba. Y no era un rostro. Era una máscara.

Yo había puesto en la boca la materia de una cucaracha, y había realizado al fin el acto ínfimo. No el acto máximo, como lo había pensado antes, no el heroísmo y la santidad. Sino al fin el acto ínfimo que siempre me había faltado. Siempre había sido incapaz del acto ínfimo. Y como el acto ínfimo, me había desmitificado. Yo, que viviera del medio del camino, finalmente había dado el primer paso de su comienzo”2

Quisiera retener esta pasión sin Otro que rescata Harari, para recordar que la palabra pasa por el cuerpo y de retorno afecta al cuerpo que es su emisor bajo la forma de fenómenos de resonancias y de ecos. La resonancia, el eco de la palabra en el cuerpo son lo real, el mismo real que Freud llamó inconsciente y pulsión3, se podría decir que se trata de un inconsciente.

Por otro lado Marie-Hélène Brousse nos plantea de entrada un tratamiento de la violencia distante de toda moralización, más bien señala la emergencia de los Uno solos, lejos de todo proyecto comunitario, de esfuerzos humanos globales, lo que hace pensar en la fórmula fantasmática, donde la violencia no es tomada a partir de la realidad de los hechos, pegar, ser pegado, hacerse pegar, es la gramática del fantasma, pegar es el modo en que el significante impacta el cuerpo, lo que pega es el significante al cuerpo, pero al mismo tiempo se trata de un tratamiento del goce que le da su lugar fálico, esto permite una marca que localiza el goce con el amor, dando sentido de amor a esta marca, Freud dice que el padre es el Otro del amor, la limitación del goce por la marca, relacionada con el amor de quien hace la marca y permite que por amor el goce condescienda al deseo, gracias al fantasma.

Ahora bien, este tratamiento de la marca, mediante el recurso del fantasma ha caído y en su lugar está la inscripción en el cuerpo del tatuaje, del corte. Hoy la creencia en el fantasma es más fuerte que antes pero mediante un borramiento de lo íntimo del fantasma, donde era la creencia en el padre está en el fantasma.

La marca y el corte como destino actual, dan cuenta de la fragilidad de lo que Lacan trató durante distintos momentos en su enseñanza del cuerpo, la primera fragilidad tiene que ver con la representación y lo simbólico, la segunda con la imagen del cuerpo propio en que se pone de manifiesto el cuerpo como distintas partes sin un todo, se vuelve al cuerpo fragmentado.4

En el ámbito universitario Rómulo Ferreira da Silva al hablarnos de la constitución del sujeto y su diferenciación diagnóstica para ubicar la transferencia en la práctica clínica, insistirá que sin el orden simbólico instalado la imagen no se estabiliza, quedando el sujeto en un nuevo imaginario con su propia lógica, la clínica nos presenta los nuevos casos que dejan de lado lo simbólico y priorizan las imágenes, son intentos de librarse del falo que aprisionan al sujeto. Hoy hay más facilidades para que el neurótico quiera librarse del Nombre del Padre y de la significación fálica, lo que nos hace oír en la clínica la neurosis cerca de la psicosis, se trata de nuevas identidades con soluciones psicóticas sin estar en la psicosis.5

Retomo lo desplegado hasta el momento: Una pasión sin Otro, una creencia y utilización del fantasma sin el padre, nuevas identidades cuyas respuestas imaginarias son sin el Nombre del Padre, sin la significación fálica.

Todo indica que nos desplazamos hacia una clínica de bordes tenues… ¿frágiles?

Insiste Rómulo Ferreira que tal vez se trate de una clínica en la que el psicoanalista deba explicitar que él comparte la idea de que el Otro no existe, es decir que es necesario transmitir en la experiencia del psicoanálisis que eso falla

Por qué permaneceríamos haciendo semblante de que el Otro existe, sobre todo para sujetos que ya se prepararon con lo real sin recurso a lo simbólico, aún antes de llegar al análisis.

Si una persona busca a un analista después de ampararse en imágenes que prometen soportar su sufrimiento cuando el área simbólica falla, no habría motivo para mantenernos como guardianes de un orden simbólico, porque caeríamos en la trampa que Freud explica, se trataría de una “pretensión de prioridad”** y ese tiempo ya pasó, ahora el analista debe estar a la altura de diluirse entre las muchas posibilidades ofrecidas por el mercado.6

Bibliografía
*Que tengas cuerpo
**Sigmund Freud. Contribuciones a la historia del movimiento psicoanalítico, Obras Completas T XIV. Ed. Amorrortu Argentina.p.15
1 Harari, A. De los objetos a “naturales al parletre por naturaleza”, de Rio a Guayaquil, IX Jornadas de la NEL, Guayaquil 21 de octubre 2016.
2  Hanze, M.. Boletín 9, La pasión según GH, Web de las IX Jornadas de la NEL, Guayaquil 2016.
3  Miller, J.A.. Habeas Corpus, X Congreso de la AMP, Rio de Janeiro 28 de abril 2016.
4 Brousse, M-H. Violencias en la familia. Pegar y ser pegado, IX Jornadas de la NEL, Guayaquil 22 de octubre 2016.
5 Ferreira da Silva,R.. La constitución del sujeto y la práctica analítica, Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, IX Jornadas de la NEL, Guayaquil 20 de octubre 2016.
6 Ibíd.

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