El sentido y el agujero

El sentido y el agujero

Ronald Portillo (NEL)

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Paula Husni. EOL – AMP. Titulo: “De plantas, flores y otras hierbas”. Fotografía. Invernadero Santa Teresa. Rocha. Uruguay.

La noción del Otro tachado, en tanto significante de la falta en el tesoro de los significantes, formulado por vez primera en “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo”, traerá consecuencias trascendentes en diversos aspectos de la conceptualización psicoanalítica formulada por Jacques Lacan, en particular en lo concerniente al asunto de la interpretación en psicoanálisis.

Tomemos el siguiente párrafo de “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo “

como punto de referencia para lo que queremos plantear:

“Para que no sea vana nuestra caza, la de los analistas, necesitamos llevarlo todo

a la función del corte  en el discurso: el más fuerte es el que forma una barra entre el significante y el significado […. ].

Este corte de la cadena significante es el único que verifica la estructura del sujeto como discontinuidad en lo real. Si la lingüística nos promueve el significante al ver en él el determinante del significado, el análisis revela la verdad de esta relación al hacer de los agujeros del sentido los determinantes de su discurso”1

Se pueden apreciar aquí varios puntos que van a imprimir su marca en las elaboraciones lacanianas, desembocando en lo que se ha llamado la más última enseñanza de Lacan.

A destacar en primer lugar en estos párrafos citados el énfasis puesto en la función del corte a ejercer sobre el discurso en la práctica psicoanalítica, en primera instancia para lograr la disyunción entre significante y significado.

Aparece el corte como la única vía que permitiría la verificación de la estructura del sujeto como una discontinuidad en el campo de lo real. Interesante formulación, en primer lugar por la consideración del sujeto como algo no continuo sino todo lo contrario, correlativo a la definición del sujeto dividido, escindido. Quizás lo más interesante de lo que afirma aquí en relación al sujeto sea la expresión “en lo real”. El sujeto no está adscrito al registro de lo real, sin embargo al plantear su discontinuidad Lacan lo acerca, lo conecta con lo real.

Ya en el momento de la escritura de estos párrafos se constata cierto cuestionamiento a la lingüística, centrada en el significante, contrastando con el discurso psicoanalítico, que apunta más bien a los agujeros del sentido como elemento determinante del discurso del sujeto.

Desde muy temprano en su enseñanza Lacan nos transmite la idea de que el sentido surge de la concatenación significante. La articulación de un significante a otro genera sentido, mientras que la noción de hueco o de agujero aparece en primer término para señalar un vacío en relación al significante, al registro de lo simbólico, tal como lo deja ver la frase siguiente:

“Sin duda el cadáver es un significante, pero la tumba de Moisés esta tan vacía para Freud como la de Cristo para Hegel”.2

Acto seguido Lacan pasa en “Subversión del sujeto” a presentar al significante del Otro tachado, S(A/), denotando un (- 1) en el conjunto de los significantes. Esta condición introduce en el Otro simbólico lo que lo distingue: el agujero. Es lo que va a afirmar Lacan en el Seminario “Le Sinthome”:

“Lo simbólico se distingue por especializarse, se puede decir, como agujero”.3

En el Seminario Le Sinthome le es especialmente adjudicado el agujero a lo simbólico, sin dejar de reconocer al mismo tiempo que “es gracias a la función del agujero que el lenguaje opera su toma sobre lo real”.4

J-A Miller en su curso “El ultimísimo Lacan “desarrolla la dupla efecto de sentido-efecto de agujero” a propósito de la interpretación en psicoanálisis. Y considera esta dupla como la insignia del Seminario XXIV, L’une-bévue. Al final de este seminario Lacan deja ver su aspiración a lograr en psicoanálisis otro modo de interpretación, sostiene Miller.5 Tal interpretación sería lograda por medio de un significante nuevo, no ligado al sentido, quizás más bien ligado al agujero, al agujero en el sentido.  El agujero se presenta como algo enigmático relacionado con el sentido, mientras el efecto de sentido está ligado a la palabra, permaneciendo en la frontera entre lo imaginario y lo simbólico, el agujero es de un orden distinto al sentido, es el vacío en el sentido y viene a situarse entre lo simbólico y lo real.

En el Seminario XXIII, Le Sinthome, se plantea que la eficacia del lenguaje se sustenta en la función del agujero en lo real6. Miller dirá por tanto que la interpretación “se sostiene en la función del agujero”.7

Al final del capítulo XI de “El ultimísimo Lacan” JAM cita a Lacan en el contexto del nudo borromeo: “la interpretación sería una suerte de forzamiento por el que un psicoanalista puede venir a hacer sonar otra cosa que el sentido”.8

Se podría decir que se trata de un parafraseo de Lacan de lo sostenido por él mismo veinte años atrás en el párrafo de Subversión del Sujeto que decidimos comentar.

1 Lacan J., “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo’, Escritos 1, Mexico, Ed. Siglo XXI, 1971, p.313.
2 Ibid, p. 330.
3 Lacan J., Le Seminaire, livre 23, Le Sinthome, Paris, Seuil, 2005, p. 134.
4 Ibid, p.31
5 Miller J-A., “El ultimisimo Lacan”, Bs As, Paidos, 2013, p. 167.
6 Lacan J., Le Seminaire, livre 23, Le Sinthome, op. cit., p 31.
7 Miller J-A., El ultimisimo Lacan, op. cit., p.172.
8 Ibid, p. 180.

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