I.U.F.I y la cartelización en el siglo XXI : 4 letras más un deseo

I.U.F.I y la cartelización en el siglo XXI : 4 letras más un deseo

Fernanda Otoni-Brisset (EBP-AMP )

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Gerardo Arenas. EOL- AMP. Sin título. Fotografía.

Ram Mandil, consejero de la AMP, me invitó a reflexionar sobre “los efectos en los carteles de las mutaciones de los lazos que se producen en el mundo”. Esta propuesta se sumó a la invitación que me hicieron Flory Kruger, Romulo Silva y Nohemi Brown; y me sumí en una lectura cruzada entre tales efectos y la actualidad de la propuesta de cartelización para I.U.F.I.- Iniciativa Universitaria de Formación e Investigación, teniendo como horizonte el paisaje de la EBP.

La descreencia en el carisma y el entusiasmo con los carteles.

Según Lutterbach (1996), “cuando Lacan busca establecer algo nuevo en el funcionamiento de la Escuela (Proposición- 1967), propone dispositivos o aparatos que estarían más próximos de aquellos creados en la época de la represión y cuyo funcionamiento estaba limitado a una acción política. (…) Para cada acción se creaba un nuevo dispositivo con personas diferentes”. El plan de Lacan era que el trabajo de la Escuela pasara por el cartel, tanto para la realización de sus tareas como para la elucidación de sus impases y crisis. Él contaba, principalmente, con el compromiso de un pequeño grupo en un trabajo que enlazara el deseo de cada uno por un tiempo determinado.

Sin embargo, Miller (1994) cuenta que ese plan de Lacan jamás se realizó, porque el cartel carecía, ocasionalmente, de entusiasmo. Su hipótesis era que tal vez no se pudiese “inhibir la creencia en el carisma, la demanda de carisma”, cuyo acento era la insistencia del maestro bajo las tablas y la difícil tarea de hacerlo salir del lugar. El cartel lacaniano, por el contrario, se diferencia del grupo que reverencia al amo, su base es la inexistencia de la relación, el trou que provoca la enunciación, cuya fuerza pulsante conduce a un saber auténtico.    

En el caso de Brasil, según informes de María Josefina Fuentes (2013-2014) y Lucila Darrigo (2015-2016), notamos que en los últimos cuatro años, la inscripción de carteles en la EBP se duplicó. En 21 años, nunca registramos tanta búsqueda, con efectiva realización de carteles. ¿Cómo leer ese movimiento inédito para con la formación de carteles? ¿Qué disparó esa bomba de entusiasmo? ¿La cartelización, esa forma de compromiso para con el trabajo por parte de un pequeño grupo, aparece como un dispositivo a medida para enfrentar la crisis abierta por la debilitación del nombre-del-padre, las mutaciones del orden simbólico y sus efectos en el discurso del amo? ¿Podemos leer ese nuevo entusiasmo como efecto colateral de un tiempo donde la descreencia en el carisma, la palidez del maestro, modifica el paisaje y favorece la disposición libidinal para la formación del cartel, al prescindir de las jerarquías?

En el origen, el cartel, nuevo lazo de trabajo propuesto por Lacan, tuvo la crisis y la ruptura con la jerarquía como fundamento de la formación del pequeño grupo (cuatro más uno). ¿El momento actual lo favorece?

El Más-Uno despegado de la suposición de saber-

En la formación de nuevos carteles, en los últimos dos años, registramos que el más uno generalmente es un miembro de la EBP. Hoy, son cerca de 600 cartelizantes puestos al trabajo, entre los cuales, 100 son miembros de la EBP y otros 500 no lo son.

Sin embargo, entre esos, destacamos el aumento, discreto pero notable, de inscripción de carteles cuyo más-uno no es miembro de la EBP; son carteles donde, algunas veces, un miembro es parte del cartel, pero él no fue elegido para esta función de más-uno o aún, otros carteles están formados únicamente por no miembros.

Nunca fue una exigencia que el más-uno fuese miembro de la Escuela, pero tradicionalmente fue así y con raras excepciones. ¿Habría una suposición de que la inscripción de un cartel a la Escuela de Lacan debiese estar garantizada por la presencia de por lo menos un miembro? Tal vez es patente aquí la puntuación de Miller sobre la creencia en el carisma, la demanda por carisma.

Sin embargo, las tradiciones no operan más como antes también en la formación de los carteles. Los Secretarios de carteles de las Secciones y Delegaciones confirman la inscripción de carteles, principalmente, cuando registran la presencia viva de la transferencia de trabajo con la orientación lacaniana en el cotidiano de la Escuela. Hoy, la condición cartelizante, cuya inscripción del cartel es registrada en la Escuela, pasa más por la demostración de la trasferencia de trabajo y menos por la suposición de saber dirigida a un miembro de la Escuela. Tal hecho parece resonar el deseo de Lacan de que la Escuela despegara, una Escuela despegada de la escena carismática magistral.

El más-uno posee la función de provocar “un agujero en la cabeza”, dice Miller (1994-b): un celador que cuida para que ningún Señor tenga lugar en ese grupo. ¿Notaríamos allí, una mutación en la transferencia en juego en la formación del cartel contemporáneo?  ¿Una transferencia que no opera en la formación de la suposición de saber, pero sí, una transferencia de trabajo que, conforme enseña Lacan (1964), induce a que allí el cuerpo se implique más que el saber?

En la Teoría de Turín, Acerca del sujeto de la Escuela, Miller (2000) acentúa que “en el momento mismo en que Lacan instituye una formación colectiva, sus primeras palabras son para disociar y poner en el primer plano la soledad subjetiva”. ¡Eso aclara que el trabajo causado por tal soledad participa, incluso, como fundamento real de un cartel! Prescindir de la suposición de saber para elegir al más-uno implica cuanto la función del más-uno se aproxima, de hecho, a la estructura de un “s de A barrado”, donde el trou en el saber participa de su armado, teniendo en cuenta al trabajo que cada uno lleva a cabo a partir de su soledad.

Si uno de los efectos de la mutación en el orden simbólico incide sobre el estatuto del Otro, ¿tal hecho puede servir para propiciar una mayor implicación en el trabajo del cartel- esa forma de compromiso que solo se consigue al prescindir del maestro?

La actualidad de I.U.F.I.

La propuesta de I.U.F.I. es la de reunir aquellos no miembros que están en las universidades realizando trabajos de maestría, doctorado o coordinando investigaciones cuya transferencia de trabajo para con la enseñanza de Lacan y su escuela esté bien declarada

La oferta se dirige a investigadores, experimentados o jóvenes, para que puedan enderezar al trabajo en cartel los impases y crisis instalados en el recorrido de la investigación y, bajo transferencia, extraer de él su elaboración provocada, prescindiendo del maestro, del discurso universitario y sobre todo tomando como agente de discurso, los agujeros del saber, para que cada uno pueda allí enunciar su singular contribución advenida del no todo saber.

¿No sería ese el plan de Lacan? ¿Abrir ese camino, anti-didáctico y anti-autoritario despegado de la escena profesional?

La IUFI, conforme Rómulo Silva y Nohemi Brown me transmitieron, parece jugar su partida y su invitación apuntando al bout de real, justo allí, en el campo donde el discurso del amo y el discurso universitario parecen estar bien instalados. También allí, en estos sitios de retención del saber, los tiempos empobrecidos de padres provocan sacudidas. Los investigadores que se aproximan a la Escuela de Lacan, terminan por esclarecer que su causa inclasificable sobrepasa su objeto de investigación universitaria, tomando su soledad como linterna para guiarse en la tierra de los magistrales.   

Psicoanálisis: pasajero clandestino

Lacan supo introducir el psicoanálisis como pasajero clandestino en el tren del discurso de la ciencia. Miller (1994) cuenta que Lacan hizo del cartel una máquina de guerra en contra del discurso del amo, un lugar para cada uno, en su Escuela, para elaborar sus cuestiones y su lazo con los discursos de la época, ofreciendo las condiciones para leer el choque entre la verdad y la ciencia, el Uno y lo múltiple, entre la experiencia analítica, el trabajo de la Escuela y las cuestiones de la sociedad, entre la causa analítica y su síntoma social.

Un gran número de los carteles hoy investigan la actualidad de los síntomas tanto como  los impases clínicos, sociales y epistémicos que inciden sobre la política lacaniana. Investigaciones en la universidad también se inclinan sobre temas que buscan leer lo que, en la época, no cesa de no inscribirse. Cuando el amo no está allí para dictar el camino, la apertura a lo real se presenta, dirigiendo el rumbo de las investigaciones.

La presentación de la propuesta de cartelización, por parte de la IUFI, incide justamente en la interface entre el psicoanálisis y la universidad. Ciertamente una propuesta a la altura de su tiempo. La forma y estrategia lacaniana para la lógica de los carteles hacen de ese instrumento un aparato en condiciones de provocar un agujero, un hueco, donde la consistencia pesada del saber supuesto reina, abriendo a la enunciación viva de un saber inédito e inaudito.   

El tiempo y la lógica de su acción

No obstante, un acto, cuando está a la altura de su época, implica un saber hacer con el tiempo: sin apuro o procastinación. Por ejemplo, generalmente lo carteles duran alrededor de dos años (no es una regla, si una orientación). Con todo, hoy, una profusión de carteles fulgurantes, relámpagos, que no son registrados, se constituyen y se deshacen, a su tiempo, en todas las Secciones y Delegaciones; a veces, duran un día, días, semanas, algunos meses y, pronto, se deshacen, subvirtiendo la idea de que dos años es la medida de duración de un cartel. Pequeños grupos subversivos que no se rinden a ser reducidos a un grupo de estudios y, al revés, toman ese encuentro entre cuatro más-uno, como un aparato de lectura de lo real, cuyo tiempo sigue la lógica de tal acción política. Son carteles linkeados al momento actual.    

La ocupación de este espacio de compromiso fulgurante, participa de la lógica, destacada por Bassols, de “una comunidad de los que no hacen comunidad”. Cartelizantes que se agrupan, sin pegarse, para luego separarse. El tiempo de su acción y disolución es “a medida”. Se reúnen, trabajan y entregan el producto de este esfuerzo a la comunidad analítica dando el testimonio de una producción sin igual. ¡Es solo eso, y no es poco!

El lazo cartelizante subvierte el discurso del amo cuando es tejido por el deseo de trabajo y no por la identificación a un grupo o por amor a las personas. Una cuota de satisfacción se engendra en la producción del trabajo, prescindiendo de la identificación al amo o a la escena magistral. Tal condición muestra su actualidad. Dejo aquí, a título de un programa de investigación, la semejanza y diferencias entre el tipo de agrupamiento propuesto por un cartel y la disposición de trabajo que envuelve a los jóvenes en ocupaciones y movimientos políticos realizados en Brasil. Un lazo cuya lógica sabe prescindir del padre.

Es crucial que la iniciativa propuesta por la IUFI sepa recoger, en la EBP, los efectos de este tiempo, a través de la formación de carteles en su red: un agrupamiento de personas en torno de un trabajo, reunidos por un deseo de trabajo, sin maestro y sin tiempo determinado para concluir. Lacan (1980), ya había dicho: “reúnanse varios, adhiéranse el tiempo necesario para hacer alguna cosa, y después disuélvanse para hacer otra cosa”.

IUFI: 4 letras más un deseo

El psicoanálisis no es más el mismo, eso es un hecho. Jóvenes y experimentados analistas, no miembros, gravitan alrededor de la escuela; carteles funcionan sin maestros, sin estrellas-guía como las constelaciones. La fuerza que envuelve a los cartelizantes en esta causa parte del deseo de lectura y elaboración de un impase, una crisis, a partir de lo que resuena como innombrable en cada uno. La base del trabajo es fundamentada sobre un real en juego, cuya acción dice acerca del esfuerzo por abordarlo.

El cartel como órgano de base de la Escuela de Lacan, aquí juega su partido, apuntando a una elaboración provocada por el real y no por la suposición de saber. Freud, en Teorías sexuales infantiles, muestra cuán precoz e importante son las investigaciones provocadas por un bout de real. La invitación a cartelizarse dirigida a aquellos que están en el trabajo de investigación en las universidades es una intervención cuyo efecto puede servir para colocar la máquina de guerra a funcionar allí donde, dice Lacan, “el discurso de la ciencia produce consecuencias irrespirables para la humanidad”, cuidando que la producción de cada uno se haga en nombre propio, despegando del maestro, a partir de la cuestión singular, uno por uno.

Estamos esclarecidos: el padre no vendrá con su tabla de salvación, la respuesta no caerá de los cielos. Corresponde a cada uno un trabajo de su enunciación, que el deseo de cada uno juegue su partido. En tiempos de cuerpos hablantes, del imperio de las imágenes y discursos fundamentalistas, la Escuela más que nunca ha sido ocupada por el trabajo fulgurante producido a través de la lógica del cartel. ¡Una Escuela viva! La apuesta es que la Escuela de Lacan XXI pueda acoger las inquietudes y la investigación que las mutaciones del orden simbólico y del lazo social producen en el mundo, reuniendo investigadores que gravitan alrededor de su enseñanza, a través de la red IUFI.   

La EBP para llevar adelante esa tarea cuenta con el trabajo de la colega Nohemi Brown, que dirige la invitación a cada Sección y Delegación de nuestra Escuela; reuniendo en pequeños grupos el deseo de aquellos que estén comprometidos en esta dirección; promoviendo, junto con los directores de carteles, la presentación de la propuesta IUFI, recogiendo las singularidades y las contingencias que puedan advenir de esta oferta. Pues el Uno de la EBP se reúne y se presenta, de forma viva y vibrante alrededor de una oferta de trabajo, cuando lo múltiple le dice sí de la buena manera.

Si el trabajo rumbo a IUFI ya es un hecho en la EBP, si el movimiento en su dirección ya fue promovido y encuentra un campo fértil para su instalación, afirmamos, conforme bien supo decir Nohemi Brown, que “la cartelización está en su horizonte”.

Aguardamos, con entusiasmo, que el deseo de cartel pueda advenir en aquellos a quienes esa red se dirige, conforme Lacan lo deseó: una herramienta para despegar el enjambre, dispersar la masa y producir como acción una elaboración provocada, un bien decir frente al real contemporáneo y a la formación del analista.

¡La actualidad del plan Lacan me sorprende y la IUFI supo servirse de él! 

El cartel es, hoy, una forma viva de vinculación al trabajo de la Escuela, a la altura de nuestra época. Estamos esclarecidos que el cientificismo, el afán tecnológico y universitario participan ciento por ciento de la democracia y, también, de sus efectos de segregación produciendo conglomerados de unos solos. Con todo, las mutaciones de los lazos sociales que se producen en el mundo, parecen haber tenido como efecto colateral el despertar de los carteles, accionando el funcionamiento de esa máquina que Lacan nos confió para sacudir y dividir el Uno absoluto que vocifera en la base del discurso de la segregación. Sin deponer sus armas, el psicoanálisis de orientación lacaniana, a través de la red I.U.F.I. apuesta a reunir a esas cuatro letras del deseo de cada uno, enlazados, en el cartel. Al final, será al hablar en nombre propio, soltando las manos del maestro y probando cada vez el gusto y el entusiasmo de la separación que avanzaremos en esta batalla.

Traducción: Gabriel Marra y Rosa
Revisión: Silvina Rojas
Referencias:
Lacan. J. Decolaje o despegue de la Escuela (1980). http://www.wapol.org
Lacan,J.http://www.eol.org.ar/template.asp?Sec=la_escuela&SubSec=estatutos&File=estatutos/jacques_lacan.html (1964)
Lutterbach, A.L. Aparatos ideológicos de La Escuela y su relación con la causa (1996). Inédito
Miller,J-A. Le cartel au centre d’une école de psychanalyse (1994). Disponível em: http://www.causefreudienne.net/cartels-dans- les-textes/
Miller,J-A. Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada. Texto traducido por Stella Jimenez y publicado en Jimenez, S. (org.). El Cartel: concepto y funcionamiento en la Escola de Lacan. Rio de Jatoneiro: Ed. Campus, (1994-b), pp. 1-10.
Miller, J-A. Teoria de Turin: Sobre el sujeto da la Escuela (2000).
http://www.wapol.org
Otoni-Brisset, F. La máquina de guerra de Lacan. (Abril/2016) In: http://ebp.org.br/acaodobradica/radar-carterizante-5/

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