Impresiones de las XXV Jornadas Anuales de la EOL

Impresiones de las XXV Jornadas Anuales de la EOL

Celeste Viñal (EOL-AMP)

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Luis Salamone. EOL. AMP. Sin título. Fotografía.

Las XXV Jornadas Anuales de la EOL se fueron convirtiendo, poco a poco durante el año que llevó su preparación, en un verdadero acontecimiento que culminó los días 28 y 29 de octubre en Buenos Aires.

Desde la elección de su título se advirtieron los desafíos que el tema nos proponía como comunidad analítica: Hiperconectados nos enfrentaba a un superlativo del que debíamos dar cuenta así como a un significante de la época, ajeno a nuestros conceptos usuales. El subtítulo «El psicoanalista frente a los lazos virtuales» animaba a enfrentarnos a las variaciones en la posición con la cual el analista se planta frente a su tiempo.

Fue contundente el rigor epistémico que se demostró en los múltiples trabajos presentados en las mesas simultáneas. Los analistas pudieron demostrar tanto en su clínica como en sus desarrollos teóricos que verdaderamente se daban cita con su época y sus retos.

Nuestros invitados internacionales fueron Sergio Laia y María Cristina Giraldo. Sergio, con especial generosidad, aportó su destacada perspectiva plena de consistencia.

María Cristina, primera AE de la NEL nos brindó su magnífico testimonio, en una enseñanza sin par.

Las plenarias se destacaron por balancear las presentaciones propiamente psicoanalíticas y la interlocución con otros discursos, que nos asisten e interesan para poder pensar el tema. Marcando una fuerte impronta audiovisual, ésta se aprovechó con agudeza utilizando los recursos actuales existentes sin por eso traicionar una tradición de pensamiento. Se pudieron sumar los beneficios y poner al trabajo.

El pase tuvo su lugar destacado, generando los momentos de excepción que el dispositivo suele ofrecernos.

En un clima de entusiasmo, convocados a trabajar las cuestiones de la virtualidad, pero en presencia, los analistas pudimos encontrar el buen tono que convenía para una conversación prolongada y fructífera de cara a las especificidades de las relaciones de los sujetos con los gadgets, una temporalidad acelerada, las relaciones mediadas por el objeto técnico y tantas otras particularidades (que fueron de lo artístico a lo educativo, de lo clínico a lo antropológico, pasando por muchas otras referencias culturales y sociales modificadas por la época) que se pudieron ir planteando de modo exhaustivo y dialogado.

Celebramos que hayan sido unas jornadas de alta participación, fértiles en la confrontación con los propios prejuicios, con los desafíos y los nuevos modos de presentación de lo humano.

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