Padres tóxicos, hijos intoxicados

Padres tóxicos, hijos intoxicados

Elvira Dianno (EOL-AMP)

Hablar la lengua del Otro, sí, pero para decir lo que el Otro no quiere escuchar”

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Mónica Biaggio. EOL- AMP. “Qué boca tan grande tienes” Oleo sobre tela 100 X 150 cm. Obra de la muestra Natural, de M. Biaggio, del año 2012, en el Centro Cultural Borges.

Se le atribuye a Susan Foward ,psicóloga norteamericana,  la expresión padres tóxicos que acuñara en sus bestsellers “Padres que odian” (1989 USA) y  “Padres tóxicos: sobrellevando el hiriente legado y reclamando tu vida” (1990 USA),  autora de “Suegros destructivos”, “Por qué mienten los hombres”, “Madres que no pueden amar: una guía sanadora para hijas”, “Hombres que odian a las mujeres y  mujeres que los aman”, entre otros.

Bibliografía de cabecera de coachers, counselers, educadores, reeducadores, padres, psicólogos y psiquiatras de las TCC y la recientemente creada psicoinmunoneuroendocrinología hace extensivos a todo tipo de relación llamada patológica el término co-dependiente  , tomado del glosario  de las CT (comunidades terapéuticas) de los earlies 80’s . Co-dependency nombraba la relación de quien, sin ser adicto a sustancias,  sostenía el consumo del adicto vg. damas de espíritu mesiánico o samaritano (madres, esposas, novias, amantes) supporting  decaídos caballeros hundidos en vicios y malas compañías; ellas a su vez aferradas a  esos vínculos adictivos.

Patrones de conductas funcionales a laboratorios y  prepagas extenderían la modalidad que A.A. (Alcohólicos Anónimos) estableció  en los  ‘30. Hay un camino para todos para salir de las adicciones al alcohol, las drogas, las personas. Siga sus 12 pasos, just do it! Esta modalidad se viralizó entre  fóbicos, atacados por el pánico, bulímicos, anoréxicos, compradores compulsivos, ludópatas, llegó a  violentos,  parejas y padres tóxicos, mujeres dependientes y emocionalmente adictos.

Al fin y al cabo, la toxicomanía fue generalizada desde la jerga y desde sus terapéuticas generalizadoras de síntomas, síndromes, medicación y behaviors rehabs, tal y como afirma Sinatra en ¿Todo sobre las drogas?2

Decálogo de los padres tóxicos

A los  4 tipos de padres tóxicos- laissez faire;  democráticos; sacrificados y autoritarios -se añade un auto-test doméstico para identificarlos: manipuladores, culpabilizadores, tiranos, autoritarios, exigentes, intransigentes, maltratadores físicos y/o verbales, críticos, sobreprotectores.

Padres tóxicos remite a su par hijos  intoxicados, verdugos y víctimas,  entendiendo alguien puede hacerse adicto a  otro y/o intoxicarlo. La sustancia de la que estamos hechos es así potencialmente adictiva e intoxicante. La generalización de  conceptos y  epistemología extendió también la férrea convicción de que el malo es el Otro. Más bien el mal está en el Otro: drogas, padres,  partenaires.

Epilogo 1: Recetas narcotizantes para relaciones tóxicas

Hay Padres Malos que odian y Padres Buenos que aman, entre ambas orillas los walking-dead de la civilización post-padre, descerebrados, deshumanizados, anulados de toda responsabilidad y participación en los senderos que su vida toma, llevados de las narices por los dioses oscuros, victimas de donde les ha tocado en suerte nacer pueden caer en las drogas, en las garras de padres que odian o de parejas adictivas.

Capítulo aparte,  madres que odian a sus hijas pero a su vez aman hombres que las odian. Difícilmente  alguien quede exento de reconocerse en alguna de estas  adversidades. Como reguero de pólvora se expandieron talleres y mega-auditorios llenos de recetas de amor,  felicidad y  perdón por megáfono. Un mundo de explicaciones y recetas naif al alcance de la mano y del bolsillo suman más y más narcosis.

Del tóxico al goce, el modo Jano de la pulsión

Vuelta de página; si se quiere en un modo Jano de la reversibilidad de la condición humana- bueno y malo, amor y odio, placer y displacer- podemos ubicar el goce, término acuñado por  Lacan cual  cinta que anuda dos pulsiones que devienen en una resbaladiza carretera moebiana en la que -al avanzar – el exceso de velocidad  llevaría a su punto contrario. Digamos, se le volviera en contra. Ni la mismísima pulsión de vida se libraría de terminar de bruces estrellada en el muro de la pulsión de muerte, tal y como Freud nos señalara. Dead line, al fin y al cabo, a la que lo único que se le puede pedir es que retrase su llegada y haga el paseo más agradable.

Amor y odio en indisoluble unión conyugal excluyen la posibilidad de padres que no odien.

Estamos al tanto que la toxicidad de las drogas es el anillo al dedo del goce  que viene al lugar de no-hay-relación-sexual, del vacío de satisfacción, tratamiento de la castración con un real, con lo real del tóxico y no con una ficción. Es el corazón de la operación toxicómana: a más goce, menos castración 3

Toxicidad parental: madres estrago, padres caídos, niños de la realeza

Pero más allá de las drogas,  “el goce en el ser humano es tóxico”4, señala Tarrab.  Entonces, nada es sin goce y -en ese punto de inflexión- cabe todos adictos, al goce.

¿Es que padres tóxicos puede pensarse del lado de lo que ubicamos como el estrago materno y la caída del Nombre del Padre? Cocodrilos sin bozal, partenaires justas de padres mirando otro canal. No  cabría aquí reiterar los efectos de la huída por estampida de los adultos de su función como efecto, entre otras cosas, de la insistente tarea que después de la 1ª guerra mundial se dieron públicos y privados en tirar de la cuerda para derrocar a un padre cruel ,autoritario, inflexible, hasta dejarlo hecho añicos. Ninguna nostalgia del padre, “¡Basta con el Padre!”,  nos señala Miller en Sorano5. En esa presentación del  seminario 66, no solo hablaba del padre de Hamlet quien,  estando muerto, no lo sabía. En ese auditorio  se había comentado recientemente  “Una semana de vacaciones”7 novela de Ch. Angot que da cuenta de un padre que bien podríamos llamar tóxico, no pasa por la regulación del Otro,  dueño de todos los goces, un padre que puede bien ser lo mismo en tiempos pre y post caída del NP. De donde podríamos inferir: más que padres tóxicos, un padre tóxico, más del lado del onanismo que del narcicismo, del incesto que de la paternidad.

Entonces, ¿Qué ubicar como padres tóxicos, padres que gozan “a” sus hijos, que gozan “de” sus hijos? Padres que ubican a su hijo en el lugar de objeto, padres que han dejado el reino en manos de his majesty the baby?

Ya desde Freud se pueden ubicar coordenadas que  nos permiten leer la toxicidad del goce, la toxicidad de la libido en sus lecciones sobre el Onanismo como adicción fundamental, y como tóxica en sus conversaciones con Abraham y en Introducción del narcicismo ubicará lo que bien podría  llamarse “introducción a la posible  toxicidad de la paternidad”. Allí, refiriéndose  al narcisismo primario que suponemos en el niño, señala “…prevalece una compulsión a atribuir al niño toda clase de perfecciones…y a encubrir y olvidar todos sus defectos…. las leyes de la naturaleza y de la sociedad han de cesar ante él,…centro y  núcleo de la creación. His Majesty the Baby…Debe cumplir los sueños, los irrealizados deseos de sus padres…. El conmovedor amor parental, tan infantil en el fondo, no es otra cosa que el narcisismo redivivo de los padres, que en su trasmudación al amor de objeto revela inequívoca su prístina naturaleza”8.

Epilogo 2: Paternidad no-toda tóxica

Si el goce es tóxico, nada es sin goce, ¿puede un padre, una madre, un hijo, sustraerse al goce en esos lazos? A diferencia de la uniformidad de goces que proponen las TCC y sus subsidiarias, narcotizando la interrogación subjetiva al respecto y la posibilidad de arreglos particulares para cada hystorización tal vez el punto a investigar sería, en cada caso, una paternidad que  tome un atajo más allá del puro narcicismo y  del autoerotismo. Investigar los lazos de amor que no ignoren lo tóxico del goce sería una vía a transitar.

Viñeta – El mercado de los hijos ideales9

Un canal madrileño, imperdibles 90’, un puñado de entrevistas a mujeres de mediana condición social y edad, un par de maridos, alguna abuela y una psicoterapeuta al final. La periodista no dejó en ningún momento de mostrar que estaba decidida a hacer la sorprendente nota a estas mujeres adoptantes, pero dejando sentado que ni avalaba ni compartía sus extravagancias maternales.

Madres  de bebés  adoptivos por los que habrían pagado entre  300 y 2000, ¡cada uno! Algunas mostraron su exacerbado interés por ellos al punto de tener no sólo uno sino que podían contarse de a docenas, equipados con abultados vestuarios para todo tipo de ocasión y clima, munidos además de un amplio set de accesorios propios de un bebé urbano: coche de paseo, mecedora, bañera, juguetes de cuna.

Arropados para la inclemencia de las siestas de enero la periodista se animó a acompañar a algunas de ellas en sus paseos en metro o por las veredas en coquetos coches, entre la mirada curiosa y sorprendida de los ocasionales transeúntes hasta que uno  comentó “¡qué bonita! Parece una muñeca”

Fue la periodista quien -para hilaridad de los fisgones detenidos alrededor- lo confirmó: “Pues, es lo que es”.

Los Reborn, muñecos10 fabricados en un material que semeja la piel humana, rasgos faciales únicos, exclusivos, pasean en el asiento de atrás de los autos con cinturón de seguridad y silla de paseo, son bañados en tinajas espumosas, tibias y perfumadas, alimentados en sillas de comer, con papillas especiales, mecidos con canciones de cuna. Llamados por su nombre de pila original o rebautizados por sus adoptantes, generan a su alrededor un consumo inusitado de todo el merchandising típico de un bebé aventajado. Digno de destacar es que sus madres adoptivas suelen también tener niños de carne y hueso o están en trámites de poder hacerlo.

Entre las razones esgrimidas para su posesión -las señoras de marras- opinaron que era muy bonito tener niños que no crecían y se quedarían para siempre con ellas. “No dan ningún tipo de trabajo, solo satisfacción”, apuntó una.

Fabricados de silicona, se pueden hasta pellizcar, pesan alrededor de 3 kg y según los especialistas consultados -coachers familiares-  no significarían ningún tipo de patología, solo formarían parte de una suerte de coleccionistas extravagantes.

Epilogo 3: Hijos gadgets

Hijos a los que mostrar, más allá de la castración, al fin y al cabo, padres de hijos que den “solo satisfacción” ¿de eso se trataría tener padres tóxicos?

Padres tóxicos – hijos objeto elevados al cenit, no todos serán Reborns, algunos de carne y hueso  que bien pueden ser abandonados en el ático una vez  perdido el interés- jugar a las muñecas sin que nada de lo real los roce, ni del amor por supuesto. Padres selfie, mirándose en el  reflejo de su propio goce, sin ninguna barradura.

1 http://www.fapol.org/es/notas/3
2 Sinatra, Ernesto, ¿Todo sobre las drogas? Granma, Buenos Aires 2010 p.13/4
3 Tarrab, Mauricio, una experiencia vacía, Pharmakon 6/7, Plural editores, La Paz 1998 p.38
4 Tarrab, Mauricio, La sustancia, el cuerpo y el goce toxicómano, en Más allá de las drogas, Plural Editores, La Paz, 2000.
5 Jacques Alain Miller en el teatro Sorano, video subtitulado por Silvia Baudini
6 Lacan, J.- Seminario 6 El deseo y su interpretación, Paidós, Buenos Aires, 2013
7 Angot, Christine, Una semana de vacaciones, Anagrama, Paris, 2012
8 Freud, Sigmund, “Introducción al narcisismo, Amorrortu, Buenos Aires, 1992,Tomo XIV, p 87/8
9 Dianno, Elvira “El flaneur en la ranura”, post N°1 Publicado en http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/53308/Documento_completo__.pdf-PDFA.pdf?sequence=1
10 http://www.elmundo.es/cronica/2014/05/11/536de1e6e2704e72568b456c.html
Bibliografía
Miller, J.- A. Para una investigación del goce autoerótico en Sujeto, Goce y Modernidad, Atuel TyA, Buenos Aires, 1993, p. 13-22
Laurent, Eric  Tres observaciones  sobre la toxicomanía en Sujeto, Goce y Modernidad II, Atuel TyA, Buenos Aires, 1994, p.15-21
Susan Forward http://www.susanforward.com/
Codependencia http://www.mentalhealthamerica.net/co-dependency

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