Lo que resuena entre escritos

Lo que resuena entre escritos

Alejandro Bilbao. UBA. “El niño”. Acrílico sobre tela.

Alejandro Bilbao. UBA. “El niño”. Acrílico sobre tela.

Heloisa Prado Rodrigues da Silva Telles EBP AMP

Algunos textos de Lacan, especialmente aquellos de 1967 presentados en Otros escritos, pueden ser tomados como una serie, no solo por estar atravesados por temas comunes, sino, sobre todo, porque permiten una lectura de la posición de Lacan con respecto a sus proposiciones para el analista y su Escuela y el psicoanálisis frente a la civilización. Entrever esta perspectiva provocó un entusiasmo por emprender una lectura de estos textos con la idea de localizar y ampliar la interlocución que existe entre ellos. El entusiasmo que surge cuando damos con un pequeño hallazgo en un escrito de Lacan, y que se transforma en una herramienta, una clave de lectura que relanza no solo la comprensión del trecho en cuestión, sino, también la comprensión del contexto a partir del cual Lacan se dirigía a los analistas de su época.

Entre estos textos de 1967 tenemos “Alocución sobre las psicosis del niño”1, cuyas primeras lecturas, aún antes de su publicación en Otros escritos, marcaron mi formación, considerándolo una referencia esencial sobre la formalización de Lacan acerca de la posición del niño como objeto en el fantasma materno. Aún sin entender absolutamente nada de lo que leía en esa época, en aquella copia en español que tenía el título “Discurso de clausura”, su lectura me provocaba cada vez más. Se trata de una ponencia de Lacan, del 22 de octubre de 1967, como cierre a un congreso organizado por Maud Manoni -quien tuvo el gran mérito de reunir psiquiatras y psicoanalistas “de todos los horizontes” en torno al tema de las psicosis del niño-. Al tomar la palabra, improvisando, Lacan pone en evidencia lo que pudo recoger de los debates realizados a lo largo de los días del referido congreso: la ausencia de un esfuerzo para abordar teóricamente los aspectos tratados allí, en varias de las intervenciones, teniendo como referencia el legado del descubrimiento freudiano, notablemente, los conceptos de inconsciente y goce.

Destaco especialmente este punto –la ausencia de una articulación teórica– que será una baliza para entender lo que sigue a continuación.

En la primer parte de su intervención, vemos un Lacan dialogando con los representantes de la psiquiatría francesa y de la anti psiquiatría – Cooper y Laing, presentes en el congreso, inclusive – situando aquellos elementos que aparentemente sustentaban las propuestas debatidas en esa oportunidad. Partiendo de su ya conocida réplica a la formulación de Henry Ey sobre “la locura como un insulto para la libertad”, Lacan resalta el hecho de que el congreso conjugó cuestiones referentes a tres términos –niño, psicosis, institución–,  criticando aquellas propuestas que intentan, de diferentes modos, apoyarse alrededor de una articulación del niño, de la psicosis o de la institución con el tema de la libertad. Se dirige a los colegas ingleses señalando la dimensión ideológica presente en una práctica donde “el sujeto es invitado a pronunciarse a propósito de lo que ellos piensan como manifestaciones de su libertad”. Y continúa Lacan: “Pero, ¿no es esta una perspectiva un tanto corta? […] ¿Acaso esta libertad suscitada, sugerida por cierta práctica que se dirige a estos sujetos, no conlleva en sí misma su límite y su señuelo?”2

Este pasaje es paradigmático, en tanto señala con precisión el engaño al que puede conduzir una práctica, sobre todo si se sostiene una inconsistencia teórica –y es esto justamente lo que Lacan, según mi punto de vista, busca denunciar en esta intervención. Podemos leer a continuación, en esta misma perspectiva, las consecuencias para una práctica que se apoya en un “fantasma postizo, el de la armonía alojada en el hábitat materno”3, fantasma construido por los analistas “a las apuradas y con folclore”. Continúa: “No se puede medir hasta qué punto ese mito obstruye el abordaje de esos momentos que hay que explorar, muchos de los cuales fueron evocados aquí. Tal como el del lenguaje abordado bajo el signo de la desdicha”4.

Se prepara de esta manera el terreno para indicar, finalmente, que lo que sucede entre el niño y la madre debe ser situado a partir del objeto a, señalando además de manera enfática que “mientras que el mito que cubre la relación del niño con la madre no sea levantado” persistirá “el prejuicio irreductible con el que se grava la referencia al cuerpo”5. Esta formulación es ampliada y presentada de manera excepcional dos años más tarde, en “Nota sobre el niño”6.

Estos pasajes, extraídos de la “Alocución sobre las psicosis del niño”, ilustran la pregunta que construí en el transcurso de la lectura del texto: ¿por qué estaría Lacan, en este momento, apuntando a las consecuencias de una práctica que, a pesar de seguir las indicaciones del psicoanálisis, no articula con lo fundamental del radical descubrimiento freudiano? Cito a Lacan:

“No es menos notable que en nuestras conversaciones durante estos dos días nada haya sido más infrecuente que recurrir a términos tales como relación sexual (para dejar de lado el acto), inconsciente, goce.

Eso no quiere decir que su presencia no nos haya dominado, invisible, pero también palpable en tal gesticulación detrás del micrófono.

Sin embargo, nunca fue articulado teóricamente” 7 .

La piedra de toque del texto pasa a ser luego el tema de la segregación, introducido por Lacan justo en el momento que afirma que se cae en lo peor si no se sitúan los problemas y no se aprehenden las referencias de cómo tratarlos. Él mismo se incluye como afectado por este riesgo, se sitúa entre aquellos a quién se dirige. Su frase precisa es:

“Se trata de situarlos (los problemas) y captar la referencia desde donde podemos tratarlos sin quedar nosotros mismos atrapados en cierto señuelo, y para ello habrá que dar cuenta de la distancia en que reside la correlación de la que nosotros mismos somos prisioneros”8

Lacan presenta su análisis de una época marcada como nunca antes por los efectos del progreso de la ciencia: “no solamente en nuestro dominio de psiquiatras, sino tan lejos como se extienda nuestro universo, tendremos que vérnosla, y de modo cada vez más apremiante: la segregación”9. Así, de esta manera, Lacan subvierte totalmente las perspectivas que dominaban hasta entonces el congreso.

Este párrafo, que ha ocupado un lugar central en la lectura del texto, permite interrogar sobre el siguiente aspecto: ¿qué indica aquí Lacan, en este momento y en este contexto, como aquello que podría hacer frente a los efectos del progreso de la ciencia? Él se lo pregunta en estos términos: “cómo nosotros, quiero decir, los psicoanalistas, vamos a responder a la segregación puesta a la orden del día por una subversión sin precedentes”10.

Notemos que el tema de la segregación, tratado también en su “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela” 11 –texto contemporáneo de “Alocución”–, toma aquí un aspecto bastante singular: Lacan lo sitúa también dentro del propio dominio de la psiquiatría, resaltando que algunas prácticas, sobre todo aquellas que carecen de una orientación precisa o están orientadas de manera errónea, producen efectos de segregación en su propio ámbito. Esta es la sutileza que quisiera recoger y verificar su alcance.

Más allá de esto, ¿qué más hay en juego allí? Un decir fundamental de Lacan, tal como nos lo revela Laurent: Lacan está justificando, sustentando la proposición de que existe “un nudo entre la posición del analista y el movimiento de la civilización”12. Hace propia la responsabilidad de elucidar que las coordenadas tomadas como referencias en aquel congreso, sin respaldo teórico o incluso equivocadas dentro del campo del psicoanálisis mismo, fracasarán frente a lo que debe ser enfrentado.

Al proponer que “toda formación humana tiene por esencia, y no por accidente, el refrenar el goce”13, Lacan introduce de manera precisa una de las vertientes de esta articulación entre civilización y goce, articulación de la cual los analistas, mediante las transformaciones de la época, no pueden ya desentenderse.

Éric Laurent considera este texto, junto con “Televisión”, como uno de los más políticos de Lacan: “un texto que promueve preguntas que deslumbran a sus oyentes”14. Para él, esta visión de una época planetaria que surge de la destrucción de un antiguo orden social, tal como Lacan anuncia, ya es una crítica al Edipo y, como vimos anteriormente, circunscribe de manera inédita la problemática en cuestión, tema del congreso, al afirmar que “para comprender como situar al niño, estamos obligados a tener en cuenta el tratamiento del goce en una escala que no es la escala familiar”15, o sea la escala circunscripta por el Edipo y la metáfora paterna.

Hay otro aspecto a recoger de este texto, siguiendo la lectura de Laurent: las consideraciones de Lacan a propósito del niño, de la libertad humana y de los goces retoman las afirmaciones hechas en la “Proposición del 9 de octubre…” sobre el lugar de la “ideología edípica en el mundo”16.

En su “Alocución”, el esfuerzo y la posición decidida de Lacan –sin dejar de evocar a Freud– resuenan para mí en la frase final del texto, también de 1967, “El Psicoanálisis. Razón de un fracaso”: “Cuando el psicoanálisis haya depuesto sus armas frente a los impasses crecientes de nuestra civilización (malestar que Freud presentía) serán retomadas –¿por quién?– las indicaciones de mis Escritos17.

De esta manera, las indicaciones de sus Escritos –entendidas aquí como el saber que se puede extraer de una praxis (la psicoanalítica) como también lo que Lacan propone para los analistas y su Escuela, apoyado en una “lógica anti-identificatoria” o en “identificaciones no segregativas”18– son las preciosas armas de que disponemos.

Traducción: Silvina Rojas

1 Lacan, J. “Alocución sobre las psicosis del niño” (1967), Otros escritos, Ed Paidós, Buenos Aires, 2012, p 381-391.
2Ibid., p. 382.
3Ibid., p. 387.
4Ibid., p. 387. En este pasaje hay una crítica de Lacan sobre la noción de pre-verbal, que orienta la intervención de un de los expositores –Daniel Lagache. Sigue el párrafo: “Pero lo que yo le pregunto a quienquiera que haya oído la comunicación que pongo en cuestión es, si un niño que se tapa los oídos, se nos dice: ¿ante qué? Ante algo que se está hablando, ¿no está acaso ya en lo posverbal, puesto que se protege del verbo?”
5Ibid., 388.
6 Lacan, J. “Nota sobre el niño” (1969). Otros escritos, op. cit. p. 393-394.
7Lacan, J. “Alocución sobre las psicosis del niño” (1967), op. cit. p. 384. En la Nota introducida el 26 de septiembre de 1968, Lacan define así su explicita intervención: como la de “fingir una conclusión”, mientras que una conclusión faltaba en aquel congreso – “Me presté a ello para rendir homenaje a Maud Manoni”. Y aun, en la página en la página 384, la referencia una vez más a la “falta de un respaldo teórico” y como esa falta, justamente, lleva a cuestionar al psicoanálisis o al propio psicoanalista.
8 Ibid., p. 382.
9 Ibid., p. 382-383.
10 Ibid., p. 383.
11 Lacan, J. “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela” (1967), Otros escritos, op. cit. p. 276. El tema de la segregación se presenta en el tercer punto de fuga de la Proposición, conceptualizado a partir de los campos de concentración y de los mercados comunes.
12 Laurent, É. “El racismo 2.0”, Lacan quotidien, n. 371, 26 de enero de 2014.  Disponible en: lacanquotidien.fr.
13 Lacan, J. “Alocución sobre las psicosis del niño” (1967), op. cit. p. 384.
14 Laurent, É. “Existe un final de análisis para los niños” (1991). Opção Lacaniana – Revista Brasileira Internacional de Psicoanálisis, San Pablo, Ediciones Eolia, n. 10, abril/junio 1994, p. 28.
15 Ibíd., p. 28.
16 Ibíd., p. 28.
17 Lacan, J. “El Psicoanálisis. Razón de un fracaso” (1967), Otros escritos, op. cit. p. 369.  Ponencia realizada el 15 de diciembre de 1967, en el Magisterios de la Universidad de Roma. Un día antes, el 14 de diciembre de 1967, Lacan presentó el texto “La equivocación del Sujeto Supuesto Saber” en el Instituto Francés de Nápoles; y en el día 18 de diciembre de 1967, en el Instituto Francés de Milán, “Del Psicoanálisis en sus relaciones con la realidad”.
18 Laurent, É.  “El Racismo 2.0”, op. cit. Laurent utiliza estos significantes “lógica anti-identificatoria” e “identificaciones no-segregativas” para nombrar lo que Jacques-Alain Miller propone en su intervención en el Congreso Científico de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (en formación), el 21 de mayo de 2000. Ver Miller, J.-A. “Teoría de Turín sobre el sujeto de la Escuela”, Opção Lacaniana online, nueva serie, año 7, número 21, noviembre de 2016.

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