Comentario a una cita de la Proposición del 9 de octubre de 1967

Comentario a una cita de la Proposición del 9 de octubre de 1967

Marcelo Veras. “Janela do Marrocos”. Fotografía. EBP- AMP

Gloria María González
NEL-AMP

“El paso de psicoanalizante a psicoanalista tiene una puerta cuyo gozne es ese resto que hace su división, porque esa división no es otra que la del sujeto, cuya causa es ese resto. En ese viraje en el que el sujeto ve zozobrar la seguridad que obtenía de ese fantasma donde se constituye para cada uno su ventana sobre lo real, lo que se vislumbra es que el asidero (prise) del deseo no es otro que el de un deser”.1

Esta cita nos presenta la imagen del paso de un estatuto a otro, paso que nos atañe en tanto implica nuestra formación. Desde la posición de demanda como analizante hasta autorizarse para operar como un analista y hacer la oferta de una escucha singular, habitada por el deseo de encontrar la diferencia más sustancial de aquel que viene inicialmente demandando un saber.

Entre uno y otro lugar una puerta que es posible atravesar si se mueve la bisagra de la que ella se asegura, si se desprende el objeto resto que es causa de la división subjetiva. El paso implica tanto el encuentro con eso que se es en el fantasma y que asegura un ser, como poder percatarse de la función de tapón del objeto, dejarlo que caiga y que con su caída el Otro pierda su consistencia. Como consecuencia, un doble movimiento: el abandono del amor al saber puesto en el Otro y la aceptación de la impotencia de lo simbólico para nombrar plenamente lo real.

El marco del fantasma se torna obsoleto, pues aunque quizás algo de él permanezca, la certidumbre sobre el ser y sobre la realidad psíquica que acompañaba al sujeto se desvanece, entonces, deser (dejar de ser lo que se ha sido), destitución subjetiva (caída de identificaciones, abandono del ideal, renuncia a la completud), momento de soledad.

El pasaje es también pensable en términos del Otro al Uno, como encuentro con el autoerotismo del goce, con el Uno que rige la existencia y que no hace lazo social. Aquello que era puesto a la cuenta del padre, afianzado en la ficción y en la historia familiar, podrá ponerse ahora a la cuenta del goce como tal, no todo limitado por el falo, Uno imposible de negativizar. Paso de la ficción a la fijación, fixación.

Tiempo en el que se requiere la invención de un Otro, distinto al de la ficción fantasmática, necesidad lógica para no caer en el cinismo al que este encuentro puede conducir, necesidad a la que Lacan respondió con su oferta de una Escuela, un espacio en el que la causa de cada uno puede ponerse al servicio de la transferencia de trabajo, aún antes del final de un análisis, pero de forma privilegiada cuando ya ha concluido el trabajo de transferencia y el analista puede ser también Analista de la Escuela e interpretarla.

Atravesar el fantasma es necesario, pero no suficiente; no basta con saber “soy eso”. En el Pase del parlêtre –posterior a esta Proposición– y dado que el goce no cambia, se intenta demostrar que con eso mismo que era motivo de mortificación se puede vivir de otra manera y extraer una satisfacción. En el texto de Leonardo Gorostiza, “Una demostración encarnada”2 se encuentra la siguiente afirmación que resulta esclarecedora: “No hay oposición excluyente entre el “pase del fantasma” y el “pase del sinthome”. Más bien me inclino a afirmar que el atravesamiento del fantasma (que implica la construcción de su axioma) es una condición necesaria para la identificación al sinthome”.

La identificación al sinthome, como modo de hacer cada vez con el propio real, es índice del pragmatismo de Lacan al final de su enseñanza y no es del mismo orden de la identificación al analista propuesta por la IPA, que sería una forma más de alienación.

La propuesta de Lacan es libertaria, es una propuesta de separación de los lastres del discurso del Otro, una invitación a hacer uso de ese pequeño espacio de libertad en el que cada uno de nosotros puede decir basta a un programa de goce que nos encadena, para permitirse inventar maneras nuevas de hacer con esos pedacitos de real que extraemos en el análisis. Hacer del sicut palea, un agalma, una causa del deseo.

La Proposición del 67 nos pone en la vía de pensar esos momentos cruciales del análisis, y con ello nos invita a estar atentos a nuestra formación y a participar activamente en pro de la existencia de la Escuela, comunidad en la que la singularidad pueda reconocerse, respetarse y ponerse al trabajo.


Bibliografía:
1-Lacan, J. Otros escritos, Paidós Bs. As. 2012   P. 272
2-Gorostiza, L. Una demostración encarnada” Revista Lacaniana N°22 Grama Bs. As Abril 2017

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