El acontecimiento Butler, una cuestión de escritura.

El acontecimiento Butler, una cuestión de escritura.

Susana Carbone. “Emergiendo”. Acrílico 0.60 x 0.50

Susana Carbone. “Emergiendo”. Acrílico 0.60 x 0.50

Solana González Basso (Observatorio Género, Biopolítica y Transexualidad – EOL)

 

Originalmente, la pista para entender la performatividad me la proporcionó la interpretación que Jacques Derrida hizo de “Ante la ley” de Kafka.

Judith Butler

La escritura no es la impresión, a pesar de todo el blablablá sobre el famoso Wunderblock.

Jacques Lacan

Hay una historia en el modo en que los analistas abordamos el acontecimiento Judith Butler. La brújula habitual ha sido el contrapunto en torno a sus elaboraciones de la identidad. Leo en esto lo que Ansermet1 interpela como “el deseo del clínico y su preferencia por el semblante”, que condujo a los analistas a estar demasiado tomados por la identidad. Esta preferencia ha conducido, entre otras cosas, a entender que la vía regia era la elección, volviéndose opaca la dimensión de hecho con que se les precipita a los sujetos trans y de la que, sus invenciones, son testimonio: “La referencia a los bricolajes indica que, sin duda, ellos prescinden del padre, pero sobre todo que se sirven de él fuera de lo universal y del formateo identificatorio”.2

Tomar en cambio el acontecimiento Butler permite ubicar de qué modo el uso que hace del performativo citacional derrideano toca al lenguaje, lo que se deduce en la fuerza que ha tomado el discurso sobre lo queer en lo social. Cómo se construyen las particularidades que el discurso queer oferta como soluciones al sujeto contemporáneo y de qué modo las mismas suponen una defensa frente a la singularidad. Que las oposiciones lenguajeras estén estalladas inaugurando una deriva sin tope, una liquidificación del género, calibra en su justo punto el modo en que la referencia de Lacan sobre “lo indiseminable de la letra” nos sirve de brújula. Para no ser incautos sobre el modo en que el real revelado de la época nos toca cuando lo que opera es “la preferencia por el semblante”, podríamos poner al trabajo la siguiente pregunta ¿acaso ese deseo del clínico orientado por la identidad no consuena con la deriva propuesta por el discurso queer?  Y en ese caso ¿cuál es la posible oferta del discurso analítico frente al discurso queer como versión contemporánea del discurso del amo?

Una cuestión de escritura

Este es entonces el momento en que el lenguaje invade el campo problemático universal; este es entonces el momento en que, en ausencia de centro o de origen, todo se convierte en discurso —a condición de entenderse acerca de esta palabra—, es decir, un sistema en el que el significado central, originario o trascendental no está nunca absolutamente presente fuera de un sistema de diferencias. La ausencia de significado trascendental extiende hasta el infinito el campo y el juego de la significación. Jacques Derrida

Es en De un discurso que no fuera del semblante en donde Lacan critica el modo en que Derrida interpreta la escritura a partir del texto de Freud el Nota sobre el block maravilloso: “La escritura no es la impresión, a pesar de todo el blablablá sobre el famoso Wunderblock3 Es el modo en que Derrida entiende la huella como impresión más cercana a la representación, lo que instala una confusión entre la letra y el significante, desviación que en el mismo texto Lacan ubica del lado del discurso universitario (esta referencia no se nos escapa, cuando es la misma Butler quien ubica su teoría como emergente del academicismo). Es en ese capítulo, “Clase sobre lituraterra”, que la diferencia entre frontera y litoral permite ubicar una huella como el reverso del block maravilloso, esto es, una huella que no indica, que no representa ningún sentido, sino más bien un trazo que opera haciendo huella. Que no traza dos lugares sino más bien que opera por el corte. Si la frontera, “además de diferenciar dos dominios supone que hay un pasaje posible de Un lugar a Otro, es la ley del significante [la] que permite al sujeto remitirse de un significante a otro, y ser entonces representado por un dominio en relación al otro”4. El litoral, en cambio, responde a la lógica de la letra. Soporte material del significante y producida por él, la letra instaura un corte. No estamos aquí en el plano de lo necesario de la estructura, sino más bien del accidente, y tampoco de lo universal, sino de lo singular. Es por ese agujero que produce en los semblantes del lenguaje, que será el litoral en lo real “En calidad de litura (mancha o tachadura en un escrito o en el cuerpo) rompe el semblante, disuelve lo imaginario y hace goce al presentarse como torrente del significado en lo real.”5

¿Qué supone entender la huella como impresión? Es tomar del block maravilloso la idea de la trascripción para cuestionar la idea de límite que implica la existencia de un origen:

“Estos sistemas propuestos por Freud suponen una escritura primera, un origen. Ese es el límite que Derrida va a cuestionar planteando la inexistencia de tal origen ya que se trata de un desplazamiento perpetuo. Siempre nos tenemos que ver con transcripciones, que son al mismo tiempo originales y copias, porque el “verdadero” original, está siempre desplazado”.6

Derrida piensa la estrategia de la Differance como involucrando dos dimensiones: la temporal, que da cuenta del desplazamiento y de la consecuente deslocalización de un origen, y la dimensión de lo “no igual”, y con ello la importancia de la repetición. El signo como presencia diferida es quizás la marca de lo que podríamos llamar el giro performativo que introduce Derrida. Si el centro esta dislocado, entonces todo se convierte en discurso. Cuando el juego de la significación ha sido ubicado en el centro, lo excluido es posible de ser absorbido. La pregunta es ¿qué adviene como litura frente al juego inclausurable de la significación? Cuando la letra, como no diseminable, no hace de tope, no es marca de lo que no es reabsorbible por lo simbólico ¿qué lugar para lo real que incumbe a la contingencia?

Butler, siguiendo a Derrida, va a decir que en relación al género el original está perdido porque es performativo como la copia, entonces la deriva del desplazamiento se convierte en la exigencia de la repetición diferenciadora. El giro performativo abona así al sueño de la época de que todo es artificio significante sin conexión con lo real.

La oferta analítica

El deseo del analista es el deseo de alcanzar lo real, de reducir al Otro a su real y liberarlo del sentido.
Jacques- Alain Miller

En el 2014, Facebook anunciaba la inclusión de más de 50 opciones distintas en la categoría sexo; los usuarios podían tomar el nombre que quisieran para construir su identidad digital. Un paciente se presenta diciendo que es bisexual y en el encuentro con la analista se cernirá, que en ese caso el nombre que toma del otro social, no se enlaza a su posición sexuada. Adolescentes que se desplazan en los nombres del otro social y se nombran sin que se haya precipitado el encuentro con el Otro sexo. Sujetos que se las arreglan con su homosexualidad, que van al encuentro con un analista porque es la sexualidad la que no los deja tranquilos. Miscelánea en donde es posible leer que en la construcción de la particularidad, en el nombre que se tome una vez que el centro ha sido dislocado, la oferta de lo queer intuye el real de “la no relación sexual”, pero no admite el real del encuentro en la relación amorosa: “El primero es el real de la lógica y el segundo es especifico del discurso analítico”.7

El signo diferido del eterno desencuentro con la cosa se dilucida atendiendo al modo en que Lacan le responde a Derrida “la escritura no es una impresión”8, introduciendo la separación entre el significante y la letra, advertido del discurso universitario que la elide. Solo así adviene en lugar de la repetición diferenciadora derrideana lo literable. Esa es la oferta del discurso analítico, la de un síntoma como acontecimiento real, contingente y singular.

 


Bibliografía:
Berenguer, E., (2018). Nuestro Uno solo y de la época. Como hacer con él.
Derrida, J., (1966) La estructura, el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas. Edición digital Derrida en castellano. Recuperado en: http://www.jacquesderrida.com.ar/textos/estructura_signo_juego.htm
Miller, J.- A., (2015) En dirección a la adolescencia. Revista Registros Tomo Rojoazul Jóvenes. Buenos Aires. P. 13-19
Notas:
1 Ansermet, F., (2018) Reunión Observatorio de género, biopolítica y transexualidad, FAPOL. Congreso Mundial de la AMP.
2 Castanet, H., (2016) Homoanalizantes. Homosexuales en análisis. Buenos Aires Grama ediciones. p. 167.
3 Lacan, J., (1971) El seminario, libro 18: De un discurso que no fuera de semblante. Buenos Aires. Paidós, 2009, p. 110.
4 Bassols, M., (2014). Frontera y litoral, amor y goce. Desescrits de psicoanálisi lacaniana. Recuperado en: http://miquelbassols.blogspot.com.ar/2014/08/frontera-y-litoral-amor-y-goce.html. Agosto
5 Idem
6 Arenas, G., (2013). El cuerpo, gozable y literable. VI ENAPOL. Recuperado en: http://www.enapol.com/es/template.php?file=Textos/El-cuerpo-gozable-y-literable_Gerardo-Arenas.html
7 Gomez, M., (2006). Lacan y Derrida. Una relación signada por la Differance. Revista Digital Astrolabio. Conicet-UNC
8 Op.Cit.p 171

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