El lugar del falo en la sexuación

El lugar del falo en la sexuación

Marcela Pimentel. Fotografía. Serie BCN. La Red de la EOL.

Marcela Pimentel. Fotografía. Serie BCN. La Red de la EOL.

Angela C. Bernardes – EBP- AMP

Una de las entradas posibles al estimulante tema del XXII Encuentro Brasileño del Campo Freudiano – “La caída del falocentrismo: Consecuencias para el psicoanálisis” – es justamente la sexuación, tal como aparece en el título de este número de la Revista de Fapol: “Sexuación, identificaciones y género”.

El asunto del género – proveniente de la distinción entre género y sexo, que tuvo lugar a finales de los años 50 en los ensayos teórico-clínicos de Robert Stoller – ha sido tratado por una serie de estudios psico-sociológicos que oponen sexo (biológico) y género (culturalmente asumido). Este discurso, a los analistas del Campo Freudiano, nos ha puesto a trabajar. Como nos recuerda Oscar Reymundo, se trata de construir una posición del psicoanálisis diferenciada del binomio naturaleza-cultura.

La tesis freudiana de la primacía del falo en la diferenciación sexual inconsciente, fue motivo de críticas por parte de post-freudianos como Ernest Jones, de los movimientos feministas y más recientemente de los movimientos anti-binaristas, o sea los partidarios de la multiplicidad de géneros.

Y nosotros, ¿qué podemos decir sobre esto? Aquí se combinan una serie de malentendidos, e incomprensiones. De todas formas, no podemos negar que tales críticas nos han llevado a delimitar con mayor precisión cómo se nos presenta el tema en la clínica orientada por las formulaciones de Freud y Lacan. Para ello y motivados por la “necesidad de responder a un clima de tensión alrededor de las cuestiones de género, sexo y psicoanálisis” nos avocamos a la lectura atenta de un bello trabajo colectivo, realizado bajo la coordinación de Clotilde Leguil y Fabián Fajnwaks.

Vamos a examinar,  por un  lado qué tiene de innovador y qué posibilidades de operatoria tiene esta observación freudiana, y los desdoblamientos de la misma producidos en la clínica lacaniana. Por otro lado, vale la pena señalar la importancia política de las propuestas de Judith Butler.

La subversión freudiana

Hay que recordar que fue Freud, en sus “Tres ensayos” quien destacó la importancia de las pulsiones parciales en la sexualidad humana, lo que destaca la importancia del genital en la satisfacción sexual. En aquel entonces su texto fue de alto impacto, al constatarse lo perverso de la sexualidad humana en tanto desvío de lo que se puede considerar el instinto biológico. De su investigación, se dedujo el postulado de una sexualidad infantil perversa polimorfa. Polimorfismo, que es justamente retomado por las teorías de género en la estrategia de la deconstrucción del binarismo, asociando lo pre-edípico a una política libertaria.

En 1905, Freud aun pensaba que la pulsión genital organizaría las pulsiones parciales a partir de la pubertad. Su gran revelación fue publicada en la adenda de 1924 de los “Tres Ensayos…” con la hipótesis de la “primacía del falo”. Para ambos sexos sólo se toma en consideración el falo. Se trataría de una afirmación machista, si no fuera porque el término falo remite al símbolo que inscribe la ausencia del pene. Freud escucha en los análisis de los neuróticos que dicha ausencia es interpretada por el niño en términos de castración, y que niños y niñas responden de manera diferenciada a esta significación.

La significación del falo

En 1958 Lacan señala que el complejo de castración inconsciente descripto por Freud tiene una función de nudo. En esta ocasión se refiere al punto de capitón, que se desprende de la metáfora paterna. Esto es lo que permite la “instalación en el sujeto, de una posición inconsciente” sin la cual no podría identificarse en la división sexual y saber hacer frente al Otro sexo en el encuentro amoroso. Esto es “no podría responder sin graves vicisitudes a las necesidades de su partenaire en la relación sexual”.

Este texto  de Lacan, establecido en los años 50, es fundamental en su retorno a Freud. Dice que “la relación del sujeto con el falo (…) se establece independientemente de la diferencia anatómica”, y que es particularmente difícil para la mujer. Allí retoma las consideraciones freudianas sobre la feminidad. La controvertida observación de Freud, en el texto citado más arriba, es que los niños desconocen el órgano sexual femenino. Sólo el pene y el clítoris son estimulados en la fase fálica y la significación de la castración sólo se inscribe para todos cuando se constata la falta de pene en la madre.

En el texto sobre “La Disolución del complejo de Edipo”, Freud articula la castración al drama edípico. Allí enuncia la célebre frase, parafraseando a Napoleón: “La anatomía es el destino”. La asunción del sexo viril está subordinada a la amenaza de castración y la salida para el varón es una identificación al padre. La niña se considera castrada, privada del falo, primero por la madre, y luego por el padre, a quien ha transferido su amor. La salida del Edipo femenino está complicada por no haber en la identificación al padre nada que la identifique como mujer.

Ya desde estas primeras elaboraciones freudianas la cuestión de la posición femenina es enigmática en cuanto a la asunción del propio sexo vía la identificación edípica. La clínica de la histeria muestra la dependencia del amor para la mujer y la precariedad de la identificación femenina. La cuestión de la sexualidad femenina, de hecho, se encuentra más allá de la lógica edípica, y es esto lo que Lacan escribe como el no-todo fálico en la “parte mujer de los seres hablantes”.

Lo esencial de la construcción freudiana en relación al falo como diferencia sexual, es que, por más precario que sea para un neurótico el sentido de lo que es ser hombre o mujer, la significación fálica instaurada por la operación simbólica del Nombre del Padre en la travesía edípica, localiza una posición inconsciente en la división sexual.

La ana-tomía es el destino

Entender la frase de Freud  “La anatomía es el destino” como la afirmación de una predeterminación natural, se refuta fácilmente por el simple hecho de que existen transexuales y trans-géneros. Otra manera de tomar la frase es pensar la anatomía como lo que es dado, cada uno deberá vérselas con ello por caminos enteramente singulares. Cómo esa contingencia anatómica va a ser vista, hablada o deseada por el Otro parental, o cómo el cuerpo pulsional del niño va a ser marcado por la lengua del Otro, cómo va a responder con sus identificaciones, fantasma y síntoma, esas son las vías que no están pre-diseñadas.

El psicoanálisis de orientación lacaniana no se aleja de la deconstrucción de géneros de Butler en el sentido de que “el hombre y la mujer, no sabemos de qué se trata”. Clotilde Leguil comenta esa frase de Lacan, diciendo que “es porque no sabemos lo que es (ser hombre y ser mujer) que cada sujeto tiene que responder a su modo esa cuestión de la existencia”. Nuestra diferencia con los teóricos del género tiene que ver con que es incompatible con la experiencia del psicoanálisis negar lo real de la diferencia. Ese real, Lacan lo nombra con el aforismo “No hay relación sexual”.

Lacan toma el término “anatomía” de la frase freudiana en su sentido literal: ana-tomía, valorizando la función de corte. Lo que es destino, en el sentido de lo que no se puede contornear, en la relación del ser hablante con el sexo, es el corte operado por el significante en el cuerpo. Corte que inscribe lo que Oscar Reymundo nombra como “una disimetría imposible de corregirse, que sería conveniente que se tuviera en cuenta para que algo nuevo pueda suceder en el campo de las justas reivindicaciones por la simetría jurídica entre los diferentes”.

Apertura

De hecho, la relación del sujeto con su cuerpo sexuado, con las exigencias pulsionales opacas y con los partenaires no se reducen a una cuestión de políticas de derechos. Sin embargo hay un interés político en la inclusión social que el discurso de género lleva adelante, dándole voz a soluciones muy variadas de sujetos que anteriormente no encontraban un lugar en el Otro social. Hay un interés político en “agrandar el espacio de los semblantes”, como dijo Romildo Do Rego Barros en su seminario en la EBP-Río recientemente.

Nosotros, psicoanalistas del Campo Freudiano de Brasil, tenemos la oportunidad de hacer avanzar el psicoanálisis en el tejido social al sostener una conversación en el inter-juego con el discurso de los estudios de género, haciendo valer lo que hay de subversivo en el deseo.

Traducción: Laura Fangmann

Notas:
  1. Psicoanalista, miembro de la EBP/AMP, directora de la EBP-Rio y  directora del XXII Encuentro Brasileño del Campo Freudiano.
  2. Otros aspectos relativos al poder y a los nuevos síntomas forman parte de los diferentes ejes temáticos del XXII EBCF. Cf.: http://encontrobrasileiro2018.com.br/encontro/eixos-tematicos/
  3.  Stoller, Robert. Sex and gender: the development of masculinity and femininity. Karmac Books, 1994.
  4. “La distinción sexo/género supone una discontinuidad radical entre cuerpos sexuados y géneros culturalmente construidos”. Butler, J. (1990) Problemas de gênero: feminismo e subversão da identidade. Rio de Janeiro, Civilização Brasileira, 2018, p. 26.
  5. Reymundo, O., Em: http://encontrobrasileiro2018.com.br/boletim/boletim-002/
  6. Fajnwaks, F., e Leguil, C., Subversion lacanienne des theories du genre. Paris, Ed. Michèle, 2015.
  7. Freud, S. (1905) “Tres ensayos para una teoría sexual”, Obras completas de Sigmund Freud, Madrid, Biblioteca Nueva, 1973.
  8. “Judith Butler busca algo anterior a la identificación edípica. No la seguimos en esa utopía.” Laurent, E., “Genre et jouissance”, en: Fajnwaks e Leguil, op. cit., p. 157. Traducción libre.
  9. Freud, S., (1923) “La organización genital infantil. Adición a la teoría sexual”, ídem
  10. Lacan, J., “La significación del falo”, Escritos, Tomo 2, pág. 665, SXXI Editores, 1987
  11. Ídem, p 665.
  12. Idem, pág. 666.
  13. Freud, S. (1924) “La disolución del complejo de Edipo”, Obras completes, op. cit., Tomo III, p. 2750.
  14. Lacan, J. El Seminario, 20: Aún, Rio de janeiro, JZE, 1985, p. 107.
  15. Lacan, J. El Seminario 19: …o peor, Rio de Janeiro, JZE, 2012, p. 38.
  16. Leguil, C. “División del pensamiento francés frente al ‘casamiento para todos’”, Arquivos da Biblioteca, Escola Brasileira de Psicanálise – Rio de Janeiro, n. 9, agosto 2014, p. 119.
  17. “Freud nos dice la anatomia es el destino.  Uds. saben que he llegado a alzarme en determinados momentos contra esta formulación por lo que puede tener de incompleta. Se convierte en verdadera si damos al término anatomía su sentido estricto y, por así decir, etimológico que pone de relieve la ana-tomía, la función del corte” Y “La limitación a a la que el destino del deseo queda sometida en el hombre tiene por motivación la conjunción de certa anatomia (…) con lo que es efectivamente el destino, o sea la Ananké por la cual el goce tiene  que confrontarse con el significante” (Lacan, J. El Seminario 10: La Angustia, Bs As. Paidós 2006, p. 256 y 196 apud  Vieira, M. A., “La anatomía y sus destinos”, en: http://encontrobrasileiro2018.com.br/a-anatomia-e-seus-destinos%C2%A8/ )
  18. Reymundo, O. op.cit.

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