El falocentrismo y la lógica de grupo

El falocentrismo y la lógica de grupo

Dolores Amden. Templo en Kyoto. ¨ Fushimi Inari Torii.¨ Fotografía. Pausa.

Dolores Amden. Templo en Kyoto. ¨ Fushimi Inari Torii.¨ Fotografía. Pausa.

Eliana B. Castro y Lenita Bentes – EBP-AMP

La posesión del falo es determinada históricamente en diversas culturas como atributo del Padre. Hablamos hoy de una época donde el Otro no existe. Es decir que el Otro, como la verdad, tiene estructura de ficción, pero como proviene de la dialéctica del reconocimiento parece tener las llaves del poder, lo que condena al sujeto a la búsqueda del plus de goce.

En la última enseñanza de Lacan, el padre se volvió partenaire de goce. Con el progreso de la ciencia y con la lógica de mercado se pasó del patriarcado, de la prohibición, a los comités de ética para regular el goce sobre el cual el padre ya no tiene dominio.

Donde la moral ya no funciona como guía, se crean los comités de ética capitaneados por la autoridad religiosa que trata de salvar al padre uniendo los hijos a su alrededor. Por aquí intentaremos avanzar en este trabajo, privilegiando el racismo y la segregación

Lacan refiere que “no existe ninguna necesidad de esta ideología [la idealización de la raza] para que se constituya un racismo, basta un plus de gozar que se reconozca como tal”.1

A partir de esta cita podemos pensar que el racismo y “el racismo que me habita”2 en la condición de entender, que no se trata del color de piel o de una identidad, sino de la pulsión de muerte. A diferencia de Freud en “Psicología de las masas y análisis del Yo”,3 cuando trató la identificación al rasgo unario refiriéndose al bigote de Hitler, Lacan dirá que en el racismo no se trata del ideal, sino del plus de gozar.

En “Acerca de la causalidad psíquica”, Lacan da la pista decisiva: “lo que el alienado trata de alcanzar en el objeto que golpea no es otra cosa que el kakon de su propio ser”.4 Ese kakon, reducido al final de la pulsión de muerte, es el suyo, el humor de su propio goce malo.

Eric Laurent dice en el texto “Racismo 2.0”, en Lacan Cotidien 371,5 que Lacan profetizó el racismo, en “Televisión”, al decir: “en el extravío de nuestro goce, solo el Otro lo sitúa, pero es en la medida en que estamos separados de él”. ¿Por cuál goce vamos a orientarnos? Sólo sabemos rechazar el goce del Otro. Queremos normatizar el goce del Otro en nombre de un Bien. Imponemos nuestro goce, lo consideramos el mejor. No se trata del choque de civilizaciones y si del choque de los goces. Lo que Lacan anuncia allí es el retorno del fundamentalismo religioso.

Refiriéndose aún a la lógica del racismo, Lacan considera la variación de los objetos rechazados. El racismo, en efecto, cambia sus objetos a medida que las formas sociales se modifican; sin embargo, siempre hay, en una comunidad humana, el rechazo de un goce inasimilable, bies de una barbarie posible.

En el mismo texto, Lacan define tres tiempos lógicos para toda formación humana, según se articulen el sujeto y el Otro social: un hombre sabe lo que no es un hombre y es una cuestión de goce; los hombres se reconocen entre ellos; y por último, afirmo ser un hombre por miedo de ser convencido por los hombres de no ser un hombre. Se deduce que la lógica colectiva está fundada sobre la amenaza de un rechazo inicial, de una forma de racismo. No es un hombre aquel que yo rechazo como teniendo un goce distinto del mío.

Si Lacan, en la “Proposición del 9 de octubre de 1967…”,6 insiste sobre la dimensión del racismo, es para señalar que todo conjunto humano contiene en el fondo un goce extraviado, un no saber fundamental sobre el goce que correspondería a una identificación. Y dice: “nuestro porvenir de mercados comunes encontrará su contrapeso en la expansión cada vez más dura de los procesos de segregación”. La religión muestra el proceso de segregación en la medida en que impone un modo de poner límite al goce según un Dios particular, preconizado por un determinado grupo de creyentes, que debería ser universal. La lógica de grupo es la del patriarcado, la de la identificación vertical con un líder, mientras que la lógica de bando es la de la declinación del padre, es una lógica horizontal en la cual nos enfrentamos con la identificación vía pluralidades de goces, pluralidades también de los nombres del padre.

La segregación de la cual nos habla Lacan está demostrada en la exacerbación de las religiones, que a veces conduce al bando, o sea, a una formación grupal primitiva. En el bando hay una ley propia, de forma tal que no hay reconocimiento de la ley como universal, no hay un “para todos”, sino un “para el bando”, como sucede con los fanáticos “religiosos” terroristas. Estos tienen el poder del terror, en menor escala, como en el caso de las matanzas, o en mayor escala en el terrorismo de Estado y religioso que hace exterminios en masa y públicamente en nombre de figuras proféticas.

Un aspecto del intento de salvar al padre es instaurarlo en la vida política por la infiltración de las religiones en las esferas del poder. Allí, las bancadas religiosas ocupan ese lugar de poder en que el padre esta tanto con los conservadores como con los liberales. Se puede ver que la política es un lugar de identificación, en tanto el discurso del amo es el discurso del inconsciente y la política es tratar de capturar al sujeto en la identificación.

Miller habla de religión como “un discurso que cae sobre el sujeto y le exige su vida en sacrificio. Sacrificar es consagrar la propia vida a lo que es sacro, es decir, a lo que es para Otro –respecto del cual la cuestión es saber si eso le agrada y cómo les manifiesta él, que eso le agrada…La vida es lo que permite el goce, es la condición sine qua non del goce. El objeto del sacrificio es el objeto a”.7

La película “Desobediencia”, del director Sebastián Lelio, ilustra la lógica de grupo. Se trata de una pequeña comunidad religiosa en la que el maestro rabino, antes de morir, pronuncia las palabras: “es necesario tener libre elección”. La película se inicia con la llegada de la única hija de este rabino, para su entierro. Todos se sorprenden; hacía ya algún tiempo que no la veían. Libre de los valores impuestos por el grupo, se había ido a vivir a Nueva York. Su primo y su amiga de la adolescencia, casados ahora, la reciben en su casa. El grupo la trata con miradas críticas, demostrando rechazo y exclusión hacia aquellos que no siguen sus normas. Las amigas retoman una relación homosexual. Las “chismosas” del lugar esparcen la noticia a la comunidad, lo que hace que el muchacho cuestione a la esposa. Ella le dice que piensa en la mujer todos los días y por ello la llamó para el entierro del padre. La hija del rabino fue desheredada y el legado del padre transferido al grupo. El marido, recordando las palabras del rabino sobre la libre elección, se niega a sustituirlo y libera, a partir de ese gesto, a su esposa. Al tener la libertad de elección, esta rechaza la invitación de su amiga para ir con ella a Nueva York y elige quedarse en su ciudad y rever sus deseos, ahora autorizados.

Traducción: Silvina Rojas
Revisión: Ana Beatriz Zimmermann

Notas:
1 Lacan, J., El Seminario, libro 18, De un discurso que no fuese de semblante. (1971) Buenos Aires, Paidós, 2009, p. 29.
2 Tarrab, M., Un racismo y el otro. Revista Lacaniana de psicoanálisis, Nº 21, Buenos Aires, Grama, octubre de 2016, p.109.
3 Freud, S., “Psicología de las masas y análisis del Yo” (1921). Obras Completas de Sigmund Freud, v. XVIII, Rio de Janeiro, Imago, 1969, pp, 119 y 133.
4 Lacan, J., “Acerca de la causalidad psíquica”. Escritos 1, México, Siglo XXI Editores, 2009, p. 176.
5 Laurent, É., “Racismo 2.0”. Lacan Cotidiano 371. Disponible en http://ampblog2006.blogspot.com/2014/02/lacan-cotidiano-n-371-portugues.html
6 Lacan, J., “Proposición del 9 de octubre de 1967 acerca del psicoanalista de la Escuela”. Otros escritos.  Buenos Aires, Paidós, 2009, p. 276.
7 Miller, J.-A., “Un esfuerzo de poesía” (2202-2003). Ciudad autónoma de Buenos Aires, Paidós, 2016.p192

No se permiten comentarios.