El kakon generalizado

El kakon generalizado

Eduardo Médici. ¨Niebla¨. Acrílico sobre tela. 2009

Eduardo Médici. ¨Niebla¨. Acrílico sobre tela. 2009

Antonio Beneti – EBP-AMP

El concepto de kakon fue utilizado por Lacan en la Tesis IV de su texto de 1948 (post guerra), “La agresividad en psicoanálisis”, donde trabaja la cuestión de la agresividad entendida como tendencia correlativa a un modo de identificación narcisista que determina la estructura formal del yo en el ser humano.

En la página 103 introduce la cuestión del pasaje al acto en la psicosis –y cita la paranoia de auto-punición– diciendo que el acto agresivo resuelve la construcción delirante. O sea, el pasaje al acto en la psicosis constituye una solución al malestar que el delirio puede causarle al sujeto, cuando, por ejemplo, emerge un goce persecutorio o erotómano, a veces incluso con alucinaciones verbales injuriosas contra el sujeto.1 Schreber lo ejemplifica cuando se rebela contra las alucinaciones que lo llamaban Miss Schreber y lo llevaban a ideas y pasajes al acto suicidas.

Luego de esa afirmación, Lacan enumera una serie de reacciones agresivas, incluyendo ahí el kakon.

En la página 108 cita a Melanie Klein y su formulación teórica sobre la posición depresiva: “…Al mostrarnos lo primordial de la posición depresiva, el extremo arcaísmo de la subjetivación de un kakon, MK hace retroceder los límites en que podemos ver jugar la posición subjetiva de la identificación, y nos permite particularmente situar como absolutamente original la primera formación del superyó”2.

Dos años antes, en “Acerca de la causalidad psíquica”, Lacan hace referencia al kakon, citando el trabajo de P. Guiraud sobre los homicidios inmotivados : “lo que el alienado trata de alcanzar en el objeto que golpea no es otra cosa que el kakon de su propio ser”3. El concepto de kakon fue introducido en 1928, cuando la psiquiatría francesa de los años ´20 se dedicó a las relaciones entre psiquiatría y criminología. Lo que el sujeto trata de matar es el malestar experimentado en lo más íntimo de su ser, vivido corporalmente.

Posteriormente a su texto de 1948, el Lacan “kleiniano” no hablará más de kakon. Lacan aún no tenía en su teoría ni el concepto de goce ni el de objeto a.

Silvia Tendlarz, en su texto “Homicidios inmotivados”, sostiene que Lacan utiliza el concepto de kakon para nombrar el real de goce a nivel del cuerpo. Concepto que estaba fuera de la teorización lacaniana, articulada entonces al imaginario y al simbólico4.

Lacan evoca el mecanismo liberador del kakon en el análisis del pasaje al acto en el caso Aimée (1932): “el objeto que golpea define el símbolo de su enemigo interior, de su propia enfermedad”5.

El kakon es un sentimiento desagradable que invade al psicótico, produciendo un sufrimiento insoportable que lo lleva a liberarse del mismo vía el empuje a golpear, vía pasaje al acto de golpear, produciendo lo que Lacan llamó en el ‘32, en su tesis sobre la paranoia, el “alivio efectivo”, post pasaje al acto. El enfermo trata de golpear a la enfermedad objetivada. Coherente con el pasaje al acto en la psicosis, que va, en un “flash”, del imaginario a lo real, sostenida por la forclusión del Nombre del padre en lo simbólico.

J.-A. Miller, en el Seminario Colombiano de 1989/90, trabaja el texto de Lacan, en un momento de intensa violencia en Colombia, y alude al momento de post-guerra en que Lacan había escrito el texto6.

En los EEUU, Hartman, Kris y Lowenstein escriben en el ‘49 acerca de la teoría de la agresión. El movimiento psicoanalítico se preocupaba con el tema, en un esfuerzo por tratar de dar cuenta del concepto freudiano de Todestrieb (pulsión de muerte). Aun no tenemos, en esa época, al Lacan del inconsciente lingüístico. El inconsciente aún es el lugar donde permanecen los imagos, siempre subyacentes y susceptibles de ser reanimadas por un acontecimiento de la vida o de la experiencia analítica.

Pero hoy debemos recordar el declive de lo simbólico contemporáneo, del pasaje al acto de lo imaginario a lo real, con la forclusión generalizada de lo simbólico.

Lacan nunca va a abandonar la tesis de la agresividad, aunque en otro momento la va a tratar desde lo simbólico. Por eso es importante entender la lógica de este texto. La tendencia a la agresividad señala las reacciones agresivas de la vida humana. Tenemos que pensar lo contemporáneo de la violencia generalizada, de las soluciones vía pasaje al acto en detrimento de lo simbólico. Nunca tuvimos tantas guerras en la humanidad, a pesar de que el discurso capitalista y el trust del acero hayan incluido las guerras en el mercado…

La tesis IV –la más importante del texto– propone el fundamento de la agresividad y la elabora a nivel metapsicológico, puesto que antes se encontraba en el nivel fenomenológico. Para él el fundamento de la agresividad es la identificación narcisista y la estructura del yo. Ahí sitúa la cuestión de la estructura paranoica del yo y el estadio del espejo como la paranoia original del hombre, paranoia primitiva del yo.

En la tesis V encontramos el papel de la agresividad en el malestar en la cultura. La guerra adquiere importancia en la cultura moderna porque anteriormente el hombre estaba más estrechamente ligado a la comunidad, a los otros, a los ritos ceremoniales y a la vida común. La familia extendida restringía la agresividad. Como la cultura moderna, en cambio, aísla al hombre, separa al individuo, pone en evidencia su yo, con lo cual refuerza la paranoia estructural. El yo del estadio del espejo es un yo agredido o agresor en la relación con el semejante. La agresión es la relación fundamental del yo, de tal manera que la paranoia está vinculada al corazón del ser humano.

En la intervención de Colombia Miller hará mención al kakon:

La intención agresiva es una manera de comunicarse con el otro. Es una demanda. La tendencia agresiva, por el contrario, es algo que surge del origen mismo del yo como una fijación que Lacan presenta a través de la psicosis, vinculada al kakon, a una experiencia donde el sujeto no es más un fenómeno de sentido, donde no se puede manejar más. La intención agresiva en la neurosis existe siempre y está del lado de la denegación.  La tendencia está del lado de la forclusión”.7

Pensemos ahora en lo que Miller llamó forclusión generalizada. La condición del yo supone un goce ligado al origen mismo del yo. Es lo que Freud concibió como la pulsión de muerte, el goce más elemental del yo, que escapa a cualquier intento de significación… El ideal es matar, el mayor goce del hombre es matar al otro, a su semejante, su vecino, su par, en el espejo.

Miller, con Lacan, nos propondrá el kakon como uno de los nombres del objeto en tanto éxtimo. El ser al que se golpea en el exterior es el ser más íntimo del sujeto. El kakon es el ser del sujeto identificado al objeto a como plus-de-gozar.

Ya Éric Laurent, en su texto publicado en la AMP-Blog el 16 de Julio de 2016, “El goce y el cuerpo social”, de su comunicación en el X Congreso de la AMP, hará mención al kakon:

Dos tiempos del fantasma…Por un lado, el grito del sujeto, en el intento de ocupar un lugar subjetivo en la masa. Por otro, el surgimiento del objeto a. En un segundo tiempo, de hecho, asistimos a la encarnación del kakon, del objeto malo, este goce malo con respecto al cual el sujeto no deja de querer separarse…. el cuerpo del cual se extrae el grito de consternación es pasión. Es un cuerpo que goza, marcado por afectos poderosos, principalmente la angustia. Para Lacan, se trata tanto del cuerpo del sujeto, como del cuerpo político. Cuerpo como lugar donde se experimentan afectos y pasiones, tanto el cuerpo político como el individual. Las pasiones políticas actuales surgen como acontecimientos de cuerpos políticos nuevos y enseguida se transforman…8

Las grandes manifestaciones en el mundo, como en Brasil a principios del 2013, no se realizaron bajo una consigna común, no había trazos identificatorios que puedan dar cuenta de los movimientos de masa. Ahora asistimos al retorno de las dos facciones que se vienen materializando en Brasilia, en el muro que separa a los manifestantes a favor y en contra del impeachment de Dilma Roussef, que encarna el kakon, el objeto malo que no debería estar allí. Son dos tiempos del fantasma que aparecen en estos movimientos, y que designan un modo del lazo social que no pasa por la identificación a un trazo común, “[…] pero que, sin duda funcionan en el registro de un cuerpo político producido como existencia lógica y atravesado por las pasiones fantasmáticas.”9

Y hoy podemos observar “movimientos callejeros” que, con reivindicaciones y contestaciones políticas otrora “ordenadas”, regladas por lo simbólico bajo la batuta del Nombre del Padre, nos muestran escenarios de violencia generalizada contra los cuerpos de los individuos y lo social. Más allá de las protestas en masa, del colectivo, parece que lo importante es “golpear al otro”. Por ejemplo, las recientes manifestaciones de los llamados “chalecos amarillos” en Francia, con estragos y muchos heridos… Podríamos registrar también en Brasil, recientemente, manifestaciones donde los “blackbosters” se hacían la “fiesta kakoniana”. Estemos atentos con Venezuela y lo que vendrá…. ¿Podríamos, entonces, proponer un “tiempo del kakon generalizado”?


Notas:
1 Lacan, J., “La agresividad en psicoanálisis”. Escritos 1, Buenos Aires, Siglo XXI Editores Argentina, 1988, p. 103.
2 Ibid, p. 108.
3 Lacan, J., “Acerca de la causalidad psíquica”. Buenos Aires, Siglo XXI Editores Argentina, 1988, p.165.
4 Tendlarz, S. H., Homicidios inmotivados. En: “Malentendido”. Revista de Psicoanálisis, Nro. 199, Buenos Aires, 1999.
5 Lacan, J., De la psicosis paranoica en sus relaciones con la realidad. Río de Janeiro, Forense-Universitária, 1987.
6 Miller, J-A., [noviembre de 1991]. Seminario sobre “La Agresividad en psicoanálisis”, de Jacques Lacan. In: Agresividad y Pulsión de Muerte. Ver. Fundación freudiana de Medellín,
7 Idem p.7
8 Laurent, É., (18.07.2016). El goce y el cuerpo social. In AMP-Blog: http://ampblog2006.blogspot.com/2016/07/el-goce-y-el-cuerpo-social-por-eric.html
9Ibid.

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