¿Es posible dignificar el goce?“Fragmentos”:Un desafío ético y político.

¿Es posible dignificar el goce?“Fragmentos”:Un desafío ético y político.

Fotografías enviadas por la autora

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Clara María Holguín – NEL-AMP

La indignación, índice de la dignidad, nos introduce en el campo de lo digno, y con ello, en el registro de la singularidad. Apoyándome en la propuesta artística de Doris Salcedo, Fragmentos,1 creada en el contexto del proceso de Paz en Colombia, me dejaré enseñar sobre un modo posible de dignificar el goce; una manera de hacer de lo abyecto causa de deseo. Desafío político que al mismo tiempo que da lugar a la víctima -acorde al principio analítico del uno por uno-, produce un lazo entre lo singular y lo colectivo.

Hacer con lo imposible. A propósito de la paz en Colombia.

La paz es “imposible”. No se puede desconocer la profunda destructibilidad del deseo humano y el lazo paradójico entre pulsión y civilización, donde el sueño de la paz contrasta con la pesadilla de la guerra, que Freud llamo míticamente pulsión de muerte y a la que Lacan da el nombre de goce. La guerra es real, es un asunto de cuerpo. De ella no queda más que ruinas y restos, retorno de lo fragmentado; los pedazos dispersos y la ruptura de lazos dan cuenta del desbordamiento. Es traumática.

¿Qué, después de la guerra? Sabemos del surgimiento de instituciones que ponen en evidencia la relación guerra-ley, pero también de su fracaso, con el desencadenamiento del superyó.

Recientemente se celebró un acuerdo de Paz en Colombia con la guerrilla de las FARC, después de más de 50 años de guerra. A pesar de sus contradicciones, e incluso si es una solución delirante, consentimos a ella. Desde el discurso analítico se nos plantea la necesidad de inventar nuevas soluciones más allá del Otro institucional y humanitario que responde a lo universal y el “para todos”, para dar lugar a lo singular, alojar -vía el síntoma- la voz silenciada.

El arte contemporáneo y el psicoanálisis aportan sobre ello. Ambas experiencias abren la posibilidad de separar idealización y sublimación, es decir, de sobrepasar las barreras de los bienes y de lo bello e introducir la castración -velada en el arte clásico- para confrontarnos con el objeto desecho y la inexistencia del Otro que abre la posibilidad de separación, hasta saber de ese goce que nos es causa.

Fotografías enviadas por la autora

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No se trata de belleza, más si de estética. “El artista interpreta directamente en medio del objeto pulsional, que circula entre los objetos comunes y anima nuestro mundo, nuestros cuerpos, nuestros estilos de vida y por lo tanto nuestros modos de goce … El arte hoy ha saltado la barrera de los ideales, el I(A) ya no gobierna más el acceso al objeto pulsional por el Arte…”.2

Una experiencia de vida: Farcmentos

La obra de Salcedo3 hace parte de los tres monumentos que se acordó construir tras la firma del Acuerdo de Paz en el 2016, con el objeto de homenajear a las víctimas del conflicto armado. De manera subversiva, Salcedo propone un Contra monumento, que bajo el nombre Fragmentos constituye un espacio en el cual se acogerán diferentes intervenciones artísticas que dialoguen entre el arte contemporáneo y la memoria: dos cada año durante 50 años, como metáfora de los años que duró el conflicto armado con las FARC. Al tiempo que nos hace testigos de la barbarie y el goce ruinoso de la guerra hasta indignarnos, testimonia de un saber hacer con lo fragmentario y heterogéneo, dignificándolo.

La obra no responde a un líder político, como tampoco a una ideología o partido; es una experiencia de vida –como dice la artista-, que propongo nombrar bajo el sintagma “farcmentos”, escritura que anuda trauma (farc) y solución (fragmentos).

Extraigo dos elementos de la obra:

1. Contra-monumento. Se rechaza la noción tradicional de monumento: “desaparece en lugar de erigirse para todos en el tiempo; se construye en el suelo en lugar de por encima de él; y eso devuelve la carga de memoria a quienes la buscan”.4 El contra monumento realizado por Salcedo tiene como marco las ruinas de una antigua edificación colonial, restos de nuestra historia. Sin glorificar la violencia, construye un piso que hace de borde al vacío. El piso, soporte físico y fundamento conceptual de la obra que se erige como un lugar de memoria, es construido a partir de la fundición de 37 toneladas de armas depuestas por la guerrilla, que fueron reconfiguradas y transformadas. Es un suelo de acero, y sin embargo se constata su fragilidad, “un suelo plano, lleno de muescas y arrugas…está hecho de un material duro y frio, pero quien toca la escultura siente la tibieza y la suavidad de una piel”.

Además de confinar las armas al piso, las placas metalizadas tomaron un carácter singular a partir de los martillazos realizados por mujeres víctimas de violación sexual. Cada placa está hecha de muescas, marcas dejadas por los martillazos. Un fuera de sentido: ruido…silencio.

No se trata de recuperar algo perdido; “son marcas de la ausencia: ruptura, desaparición, desplazamiento, muerte, pérdida, duelo, que dejan un agujero en la red de lo simbólico”.5 Frente a lo imposible de la relación sexual, hay el rastro. “Un arte del rastro…rastro de la ausencia”.6 Así hablaban algunas “martillantes”: “son las marcas que quedan sobre el cuerpo, sobre la mente”; “con los martilleos botaba los recuerdos, los plasmaba”; “martillé la rabia… por mí y por las otras, martillé mi historia y la de las otras”.

El contra monumento constituye una manera de presentarse en el mundo, no a partir del Otro sino a partir de la relación singular de cada uno con su existencia, para desde allí encontrar un modo de hacer lazo social. Se construye un nuevo piso; nueva transmisión de la memoria.

2. Fragmentos. Como su nombre lo indica, la obra está hecha de trozos, “piezas sueltas”. El arma depuesta y fundida queda despreciada de su valor al ser separada de su función. Allí donde no sirve para nada, ni tiene sentido, es sometida a otro uso. Las mujeres con sus martillazos plasman los fragmentos de vida, ese trozo de historia singular que ha hecho trauma para cada una. “La verdad que no puede decirse “toda”, deja algo por fuera de sentido que marca el cuerpo y la vida”.7

Del fragmento, de esa pieza suelta, acontecimiento singular y único que no se parece al de nadie, se hace una obra. Cada rastro de indignación tiene un valor singular. No hace un todo. “Los fragmentos reclaman una memoria en permanente estado de transformación”. Tampoco se juzga; cada uno hace su propia interpretación. Las martillantes, pero también el espectador. De ese modo, las piezas sueltas bordean el vacío instalando cada vez un elemento nuevo, sin saturarlo. Es una arquitectura lacaniana, una topología.

¿Que enseñanza podemos extraer?, ¿en qué radica lo digno? “Al contrario de dignificar la lucha armada y rendir tributo a las armas -como decía un guerrillero: martillar sobre nuestras armas es pisotear nuestra dignidad revolucionaria-, la artista expone el horror de la guerra,8 sin disolver la singularidad como lo haría la psicología de las masas. Lo que no cesa de no escribirse, se escribe. Un martillazo cada vez.

Lo éxtimo del goce, eso abyecto es manipulado, intervenido, adquiriendo la dignidad de la Cosa. El desecho toma vida a través de la obra; las marcas tienen nombre, las muescas tienen voz. Más que representaciones del Otro o grandes identificaciones de vida, se abre paso a las formas fragmentarias y heterogéneas de vivir en comunidad.

Se trata de un acto político. Un sinthome, anudamiento posible entre singularidad y comunidad…se encuentra lo común en la diferencia”.9 Es un lugar para la conversación, un lugar para ser ocupado y “acoger memorias antagónicas…una polifonía de voces discordantes…donde se sucederán diálogos difíciles y provocadores”.

Fragmentos introduce la lógica del no-todo. La pieza suelta, el sinthome, ha entrado en la escena pública, desde donde puede tener incidencia política.10 Soledad y lazo. La verdad como enunciación subjetiva es alojada en el discurso. Es la ética que nos orienta: ¡Atrévete a saber!


 

Nota explicativa:
Las frases en itálicas corresponden a dichos de la artista y otros comentadores, extraídas de diferentes artículos y entrevistas.
Notas:
1 Salcedo, D., 2019. [En línea]. Fragmentos. https://www.revistaarcadia.com/arte/articulo/vea-un-clip-del-proceso-de-elaboracion-de-fragmentos/72314
2. Brousse, M.-H., «L’objet d’art à l’époque de la fin du Beau», La cause freudienne, n° 71, Seuil, París, 2009, p. 202.
3. Salcedo, D., Separata sobre la Obra de Doris Salcedo. Revista Arcadia. Enero 2019.
4. Saenz de Ibarra, M. B., Un lugar común, cita a James Young. En Revista Arcadia. (separata).2019.
5. Brousse, M.-H., Fuera de alcance, a mano. El arte en la época del inconsciente real. [En línea]. http://ampblog2006.blogspot.com/2017/04/lacan-cotidiano-por-marie-helene.html
6. Idem.
7. Ahumada, L., La gramática de la guerra. Editorial Aula, Bogotá, 2018, p. 19.
8. Duzan, M. J., 2019. La negociación. En Revista Arcadia. (Separata)
9. Glaze, A., Un lazo entre singularidad y comunidad. En Piezas Sutiles. Grama, Buenos Aires, 2014, p. 23.
10. Miller, J-A., Piezas sueltas. Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 25.

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