Partenaire Violencia

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Alejandra Koreck. ¨Cuerpo extranjero II¨. Collage hecho a mano. EOL- AMP

Alejandra Koreck. ¨Cuerpo extranjero II¨. Collage hecho a mano. EOL- AMP

Micaela Parici – Observatorio sobre Legislación, Derechos, Subjetividades contemporáneas y el psicoanálisis

“El enemigo está en cada uno,

aunque se prefiera reconocer fuera de sí,

como inquietante extrañeza”

(Pérez, J., 2013).

Violencia singular

Lo que sucede en torno a una “epidemia” como la violencia llamada de género, invitó a pensar en lo que ese nombre del Universal no logra apresar de la singularidad de un goce mortífero, a partir de su tratamiento en dos ámbitos que parecían presentarse como opuestos y que convocaban a una mujer: su análisis y la Justicia.

Una mujer en análisis, enmarca su relación a un hombre dentro de las coordenadas que nombra “machismo vs. Feminismo”. De la injuria desmedida a los golpes, empujarla por las escaleras, ahorcarla; hasta una escena con un arma: “me voy a matar por el odio que me provocas”.

La violencia de género nos dice Bassols (2016) “no es otra cosa que la imposibilidad de reciclar ese goce del otro, alteridad del goce que el goce femenino hace presente”1.

Asimismo, Bassols dirá “(…) frente al problema irreductible del goce del Otro como traumático hay al menos dos vías, dos mecanismos, dos posibilidades. Uno es la construcción de un fantasma, que es una versión y una respuesta a ese goce del Otro. El otro es el pasaje al acto violento, que pone en acto este fantasma, atravesando el marco de la pantalla”2. Escenas que se interpretan por fuera de la mediación simbólica, donde la angustia no proporciona un marco y en las que el Otro se ubica como lo insoportable; llevan a la pregunta por la singularidad del odio que se experimenta para cada sujeto, frente a lo que la violencia traduce.

Para esta mujer el partenaire se torna objeto de odio, y se reconoce en la violencia que experimenta como “activa y provocadora”.

“Te haces pegar”, es la intervención desde la que se apunta a su posición; pero ¿cuál es el odio del que aquí se trata? ¿es la intolerancia al goce del Otro o el odio a lo hétero del goce propio, lo que se traduce en violencia hacia una mujer? Hay una alteridad irreductible del goce, que Lacan nombra como Otro Goce, del que nada se quiere saber y que se rechaza “con la segregación y la violencia para extirparlo3 (Bassols, M., 2018).

El semblante de horror no era el modo de conmover eso propio que deposita en el Otro, se trata entonces de ir poniéndole un nombre, aquel que ella estuviera dispuesta a decir ¿Cómo intervenir frente a lo mortífero del goce del que nada se quiere saber, que ingresaba cada vez en la sesión?

Clara Holguín (2013) lo define de la siguiente manera “Ese Otro goce se organiza en la experiencia subjetiva en una escena en la que el sujeto atribuye al Otro la responsabilidad de lo experimentado, el objeto rechazado es puesto en el Otro, en el partenaire, quedando como extranjero y odiado, lo más íntimo es puesto afuera: ‘el Otro me’”4. El reconocerse activa propicia una separación del significante “víctima”, que hasta entonces le impide responsabilizarse.

Luego de varias interpretaciones en las que la practicante apunta al odio, se invierte la cuestión tocando su contra cara, en el punto del amor: “no estás enamorada de este hombre”. Apuntando a esclarecer su verdadero partenaire: la violencia.

Violencia de Género

La intervención posibilita una exposición policial luego de una nueva escena; su denuncia se sanciona “violencia de género”, algo que la interpela y sorprende: el Otro de la Justicia, nombra aquello ignorado por ella: “medida urgente”, “situación de alto riesgo”; gravedad que dice desconocer por completo, ella “no se siente en peligro”.

Este caso permite pensar en el modo en que cada sujeto tramita la violencia que lo habita, y la violencia que recibe del otro. El modo singular en que este sujeto podía ir armando un relato en torno a los golpes que recibía, dejaba en evidencia la diferencia que existe entre los tiempos subjetivos y los de la Justicia, en donde la urgencia de protección a la víctima es lo que orienta la acción. De lo que se trata en el análisis es de situarla más allá de la víctima, como responsable; mientras los significantes del Otro social o jurídico, no logran tocar el goce que la habita, el “agujero fundamental”5 como lo nombra Bassols (2009), que funda el principio de todo lazo, que implica en su existencia un imposible: el odio al goce.

Aparecerá su adhesión al significante “feminista” y esto posibilita orientar la cura en torno al singular tratamiento de lo femenino para esta mujer, del goce opaco. En este punto, Miller (2013) nos dirá “Se puede ser en la ciudad una feminista perfectamente auténtica y luego en el diván confesar que se goza pensando en ser golpeada y violada. Esto no es una contradicción, son dos niveles del ser”6; es decir que de lo que su análisis intentará protegerla, es de su propio goce. En este sentido, en la Oficina de Violencia Familiar intentando conmover su posición, se la interpela de la mala manera, desde el universal: “qué feminista o defensora de las mujeres sos si te dejas pegar?” Apuntar a lo colectivo, evidenciando la contradicción existente entre “mujeres golpeadas” y “feministas”, no logra tocar el real que para ésta mujer golpeada que se nombra feminista, se pone en juego. Sin embargo, se puede pensar que su singular identificación a las feministas permite agujerear en cierto modo el lugar de golpeada, tan consistente como imposible de simbolizar, “un tratamiento posible de la pulsión ineliminable, cuya orientación se opone al ideal de cura y de domesticación pulsional7 (Morao, M., 2013).

 


Notas:
1 Bassols, M., “Trauma en los cuerpos, violencia en las ciudades” (2016) Violencia y radicalización. Una lectura del odio en psicoanálisis. Buenos Aires, Grama Ediciones, 2016; pág. 27.
2 Ibid. Pág. 27.
3 Bassols, M. “El goce es queer por definición” (2018) Feminismos, variaciones, controversias. Buenos Aires, EOL- Grama Ediciones, 2018; pág. 87.
4 Holguín, C. “¿Por qué nos odiamos? La brutalidad opaca de la vida” (2016) Violencia y radicalización. Una lectura del odio en psicoanálisis. Buenos Aires, Grama Ediciones, 2016; pág. 60.
5 Bassols, M., “El odio como vínculo y ruptura” (2009). Extraído de http://miquelbassols.blogspot.com.co
6 Miller, J. A., “Encuentro con Jacques Alain Miller” (2013) Feminismos, variaciones, controversias. Buenos Aires, EOL- Grama Ediciones, 2018; pág. 24.
7 Morao, M. “Cuerpos Violentos. Actualidad de la pulsión de muerte” (2016) Violencia y radicalización. Una lectura del odio en psicoanálisis. Buenos Aires, Grama Ediciones, 2016; pág. 73.

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