La diferencia absoluta del sueño

La diferencia absoluta del sueño

Elias Muradi. Detalle de la Obra “Paramento” 2018. Bronce fundido. Fot.: Beth Barone. São Paulo

Elias Muradi. Detalle de la Obra “Paramento” 2018. Bronce fundido. Fot.: Beth Barone. São Paulo

Angelina Harari – Presidenta de la AMP

Tengo todo el derecho, tal como Freud, de compartir mis sueños con ustedes. Al revés que los de Freud, no están inspirados por el deseo de dormir. Lo que me mueve, más bien, es el deseo de despertar. Pero, en fin, eso es particular”.[1]

Acabo de leerles el epígrafe del argumento del XII Congreso de la AMP.[2] Será este mi punto de partida para hablar de su tema: “El sueño. Su interpretación y su uso en la cura lacaniana”

El deseo de dormir o el deseo de despertar son dos ejes de trabajo a tomar en consideración. ¿Se trata de un retorno a Freud? ¡Si! No porque el psicoanálisis se haya desviado nuevamente de su camino, como cuando Lacan, al escribir su “Acto de fundación”, entendía volver a Freud para restaurar su filo cortante. Retorno a Freud, sí, pero para orientarnos mejor a partir de un punto de vista propiamente lacaniano, a partir de la orientación lacaniana.

Decir que el sueño es interpretable fue el gran descubrimiento freudiano, el paso fundador, sin precedentes cuando se piensa en ello, dado por Freud hacia el inconsciente. En nuestro retorno a los orígenes de la invención del psicoanálisis, se trata, antes que nada, de considerar la especificidad de la cura lacaniana, de la dirección de la cura hoy en relación con el sueño, para ponerla a cielo abierto. Al elegir el tema del sueño, nuestro Congreso apunta al núcleo de nuestra práctica.

En El momento de concluir, Lacan nos señala que “Pasamos el tiempo soñando, no solo soñamos cuando dormimos”.[3] El sueño-despertar debe distinguirse, por lo tanto, del “pasar el tiempo soñando”, y distinguirse también del nada es más que sueño freudiano. Lacan se vio conducido a concluir que “todo el mundo es loco, es decir delirante”.[4] Y agrega que el inconsciente “es exactamente la hipótesis de que no soñamos solo cuando dormimos”.[5] No se trata, por tanto, únicamente de destacar el deseo de despertar en detrimento del sueño guardián del deseo de dormir.

En el a posteriori del Año Zero del Campo freudiano, iniciado por Jacques-Alain Miller, el próximo Congreso de la AMP escogió como eje la cura lacaniana, en la vertiente de “el” sueño –en singular–. La interpretación es un medio seguro de encarar el sueño. El sueño intérprete prevalece sobre el sueño interpretado por el analista en la cura lacaniana.[6] Nos interesaremos, entonces, de manera especial, en el uso del sueño que concierne más de cerca a la cura lacaniana.

Que se trate del sueño intérprete, del sueño interpretado o de su ombligo, el dominio del ser se revela un imposible. Para Freud, “el núcleo del ser está a nivel del deseo inconsciente y ese deseo no puede jamás ser dominado o anulado; apenas puede ser dirigido. Es a lo que apuntaba Lacan al pensar su práctica bajo el título “La dirección de la cura…[7] ¿Qué orienta nuestra práctica en relación con los sueños en las curas que dirigimos?

Poner el acento en el uso del sueño es dibujar otra vía para considerarlo en la dirección de la cura, una vía menos centrada en el discurso del Otro, “desembarazada de las escorias heredadas del discurso del Otro”.[8] Es un examen del sueño que no pasa por el desciframiento y que nos conduce hacia el agujero que Lacan despeja en su última enseñanza. J.-A. Miller destaca que la renuncia a la ontología conduce a Lacan de la falta en ser al agujero. Lacan franqueó los límites de esa ontología en el momento en que profiere su Yad’lun, que no es del orden de la falta ni del ser.

Esta vía parece esencial para pensar los sueños conclusivos. Parece que los pasantes relatan a menudo un sueño conclusivo que instaura un corte en relación con el material antiguo. [9] Esto se observa en los sueños relatados por aquellos que han sido nominados AE, Analistas de la Escuela. Pero en el pase no se trata de hablar de un “para todos”. “La verdad del pase proporciona la clave de la deflación del deseo, es decir que el deseo nunca ha sido sino el deseo del Otro”.[10] También los AE tendrán ciertamente un lugar importante en nuestro próximo Congreso.

En el Seminario 23 Lacan hace valer el término “uso”.[11] El uso, el valor de uso del sueño es lo que nos pone en la vía de repensar nuestra práctica a partir de aquello que el sinthome del Uno tiene de absoluto, a partir de la diferencia absoluta del Uno: tenemos aquí que operar un ligero desplazamiento en la enseñanza de Lacan en relación con lo que él llamó la diferencia absoluta del deseo del analista en el Seminario 11.[12] El psicoanálisis podría entonces ser definido como la vía de acceso a la consistencia absolutamente singular del sinthome, al saber hacer allí (savoir y faire) con su sinthome, sobre lo cual Lacan indica que “es el final del análisis”.[13] A este respecto, J.-A. Miller pone de relieve dos expresiones de Lacan en el Seminario 24 a propósito del sinthome: “saber desembrollarlo, [saber] manipularlo” donde la expresión “saber manipularlo” indica que “el cuerpo está incluido en el asunto”. A este nivel no es ni dicho ni descifrado, pues el sinthome, considerado como lo que se tiene de más singular, es “indescifrable”.[14]

Con la diferencia absoluta del Uno como horizonte, nuestro desafío mayor será mostrar cómo intervenimos, con relación al sueño, en nuestra práctica lacaniana de hoy.

Vale decir que la práctica será la materia esencial de este Congreso, siendo la práctica expuesta un vector esencial de garantía para la formación de los analistas en la AMP.

Traducción del francés: Silvia Baudini
Revisión: Adolfo Ruiz

 

[1] Lacan, J., “La Tercera”, Revista Lacaniana de Psicoanálisis N° 18, Grama Ediciones, Buenos Aires, junio de 2015, pp. 22-23.
[2] XII Congreso de la AMP, “El sueño. Su interpretación y su uso en la cura lacaniana”, Buenos Aires, 13-17 de abril de 2020.
[3] Lacan, J., Seminario 25, “El momento de concluir”, clase del 15 de noviembre de 1977, inédito.
[4] Lacan, J., “Quizás en Vincennes…”, Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, pp. 333-335.
[5] Lacan, J., Seminario 25, “El momento de concluir”, op. cit.
[6] Brousse, M.-H., Intervención durante la Soirée de la AMP en la ECF, “El artificio, envés de la ficción. Qué hay de nuevo sobre el sueño 120 años después”, 28 de enero de 2019.
[7] Miller, J.-A., Curso de la Orientación lacaniana “El ser y el Uno”, clase del 11 de mayo de 2011, inédito.
[8] Miller, J.-A., “En deçà de l’inconscient”, La Cause du désir, N° 91.
[9] Cottet, S., “Informe conclusivo del Cartel I”, Freudiana N° 60, ELP, Barcelona, 2010, pp.71-77. También en: La cause freudienne, Nº 75, p. 98.
[10] Miller, J.-A., Curso de la Orientación lacaniana “El ser y el Uno”, op. cit.
[11] Cf. El primer capítulo, titulado por J.-A. Miller “El uso lógico del sinthome”.
[12] Lacan, J., El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1995, p. 284.
[13] Lacan, J., Seminario “L’insu que sait de l’une-bevue s’aile a mourre”, clase del 16 de noviembre de 1976, Inédito.
[14] Miller, J.-A., “En deçà de l’inconscient”, op. cit., p. 103

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