ACTUALIDAD DE LAS FORMACIONES DEL INCONSCIENTE

ACTUALIDAD DE LAS FORMACIONES DEL INCONSCIENTE

Difusión Curso anual EOL Sección Rosario 2019

Difusión Curso anual EOL Sección Rosario 2019

Rolando Gianzone – EOL

En los inicios de sus investigaciones clínicas, Freud examina los síntomas, los sueños, los lapsus, los actos fallidos y los chistes. Encuentra en estos fenómenos, tan diferentes aparentemente entre sí, un efecto en común. Distintas expresiones del inconsciente que le aportan indicios de su funcionamiento.

Freud toma el concepto de inconsciente de la psicología de la época y lo redefine. Este descubrimiento lo lleva a inventar el psicoanálisis para poder intervenir sobre él.

Los síntomas, así como las otras formaciones del inconsciente escapan a la intención o dominio del sujeto. Se producen en una dimensión que no es la del yo ni la de la consciencia. Muestran el fracaso de un querer decir y aportan un sentido nuevo.

A partir del tratamiento de las histéricas, Freud descubre que el surgimiento de sus síntomas es la expresión de un conflicto psíquico velado y hasta muchas veces disfrazado. Las formaciones del inconsciente, incluido el síntoma, son la expresión de una verdad íntima y a la vez desconocida.

En La interpretación de los sueños 1 (1910), Freud habla de condensación y desplazamiento como los mecanismos primordiales de que el sueño se vale para disfrazar o hacer incompresibles a la consciencia los contenidos inconscientes.

Lacan, por su parte, sustituirá los conceptos de condensación y desplazamiento por metáfora y metonimia, para demostrar que el inconsciente funciona con las mismas leyes que el lenguaje.

Lacan en su primera enseñanza emplea su teoría del significante para despejar la lógica que rige las formaciones descubiertas por Freud. Las relee durante sus primeros nueve seminarios y el quinto lo titula precisamente Las formaciones del inconsciente 2 (1957/58).

Demuestra el isomorfismo, la lógica común que hay entre las diferentes formaciones del inconsciente y la estructura del lenguaje. Cómo pueden ser escuchadas e interpretadas a partir de esta nueva lectura.

Lacan se vale del inconsciente redefinido por Freud, y para ambos constituye uno de los conceptos fundacionales de la teoría psicoanalítica.

Lacan utilizará las formaciones del inconsciente estudiadas por Freud poniendo de relieve su dimensión simbólica. Realizará el esfuerzo de una formalización y, a la vez, comenzará a pensar lo particular del síntoma. A partir de demostrar que el Otro está en falta, castrado, y hay un vacío imposible de colmar que es la causa del deseo, ubicará las formaciones del inconsciente como un medio de expresión que pone en marcha la palabra. Con ella surge la oposición sentido-sinsentido.

En dirección a lo particular del síntoma y abandonando su estructura formal, Lacan se orientará hacia el aspecto real del mismo y la repetición incesante de un goce indestructible que se encuentra en su centro. Esto lleva a una disyunción entre los conceptos de inconsciente y síntoma. Una dimensión del inconsciente por fuera del Otro y que se pensará como Uno. Un inconsciente que da cuenta de la posición del sujeto en relación al goce.

Entre un inconsciente que para Freud es memoria y uno que Lacan llama saber, como conocimiento de una articulación significante, hunde sus raíces nuestra clínica de orientación lacaniana.

Lacan dirá que no hay formación del analista, que solo hay formaciones del inconsciente. El trabajo formador de un analista está en relación a lo que las formaciones del inconsciente pueden llegar a enseñarnos en el marco de un análisis. Laurent plantea que la lógica que se juega en la retórica del inconsciente permite hacerse a las formas de su propio inconsciente, es decir, analizarse.

Nos valemos de dos lógicas: una que concibe al sujeto desde el punto de vista del lenguaje, y otra que lo piensa a partir de su relación con el goce. Las dos están presentes en un análisis3.

El “disparate” es la estructura formal de todas las formaciones del inconsciente, incluido el síntoma. La ciencia lo lee como un trastorno neuronal, y hasta el saber popular lo interpreta como yerro involuntario. Nuestra lectura ve en estos fenómenos lo real como expresión de dinámica de lalengua.

Actualidad

Las épocas y el psicoanálisis cambian.

La actualidad que vivimos no es la misma que aquella en la que nació el psicoanálisis.

La Viena de Freud se desarrolló en un contexto histórico que era el de la modernidad en el Imperio austro-húngaro. Etapa de importantes cambios. El estallido liberal en Europa, muy diferente al liberalismo actual. En 1900 Freud publica La interpretación de los sueños. Momento donde se impone fuertemente el ideal de la Razón, característico de la Ilustración, que se refleja en todos los ámbitos. Freud anticipará que sus resultados nefastos pondrán en juego la máquina industrial criminal nazi. La modernidad cultiva un ideal gnoseológico, persigue el conocimiento y su dispositivo es la ciencia como saber sobresaliente.

Hoy la práctica clínica del  psicoanálisis enfrenta dos acciones primordiales: por un lado entra en disputa con las llamadas terapias alternativas. Por el otro, el psicoanálisis sostiene los resultados de su utilidad de manera más eficaz que aquellas, porque no se ocupa solo de la resolución de ciertos síntomas, que en corto tiempo retornan o se trasladan a otro distinto. La eficacia del psicoanálisis es mayor porque puede generar y afectar la dimensión pulsional de un sujeto en su capacidad de desanudamiento sintomático. Apunta a lo pulsional del goce y cernir lo más singular de eso. Otras terapias lo intentan modificar. Un psicoanálisis de orientación lacaniana se desarrolla en una dimensión ética y como una práctica clínica con una ética primordial en nuestra época, como lo fue igualmente en sus inicios. Responde a una moral que nos hace responsable de nuestros deseos y nuestras pasiones. Elude la moral de víctima. Para Freud, en La carta 1254 hay elección de neurosis -se es histérico, obsesivo o paranoico-, significa que se es responsable en lugar de víctima. Hasta incluye la responsabilidad moral por el contenido de los sueños.

Un psicoanálisis es una operación en contra de los modos de satisfacción de la moral de cada época. En la moral victoriana de la época de Freud, el imperativo moral era “no goces”.

En la actualidad el imperativo es “goza”. Nuestra cultura nos impone gozar con entusiasmo, de lo contrario me deprimo porque no respondo al paradigma de la época. La ética del psicoanálisis solo responde a una moral de responsabilizarnos de nuestros deseos y goce. Por todo esto tenemos en la actualidad inconvenientes para el establecimiento de la transferencia y para la apertura del inconsciente. Abundan los pacientes con angustia, porque el objeto que debiera estar velado ha dejado de estarlo.

Miller definió a nuestra época como la del Otro que no existe; la subjetividad padece el efecto de un progresivo debilitamiento del orden simbólico. Es la época de la psicosis, así como la de Freud fue la época de la neurosis (Gustavo Dessal dixit 5) ¿Qué espacio entonces, para las formaciones del inconsciente que orientan nuestra práctica analítica en el intento de despejar lo real en los contenidos traumáticos y pulsionales de la psique? ¿Cómo interpelarlas ante síntomas que tienen al cuerpo como protagonista: adicciones, depresión, anorexia, bulimia, ataques de angustia, etc.?

Hoy nos encontramos con sujetos que, justamente, no van por la vía del Sujeto supuesto Saber. Ello nos exige imaginar y descubrir nuevas maniobras.


NOTAS:
1 Freud, S., “La interpretación de los sueños” (1900), Obras completas de Sigmund Freud, v IV y V, Amorrortu, Buenos Aires, 1990, pp, 285- 345,
Lacan, J., El Seminario, libro5, Las formaciones del inconsciente (1957- 1958), Paidós, Buenos Aires, 1999.
Freud, S., “Fragmentos de la correspondencia con Fliess” (1892-99), Obras completas de Sigmund Freud, v I, Amorrortu, Buenos Aires 1990, p, 320.
4 Lacan, J., El Seminario, libro 10, La angustia (1962-1963), Paidós, Buenos Aires, 2006, pp. 53,65.
5 Dessal, G., “El manicomio global” en gustavodessal.18/timeline
BIBLIOGRAFÍA:
-Byung-Chul Han, La sociedad del cansancio. Herder. Barcelona, 2012
-Delgado, O., Lecturas freudianas 1. UNSAM EDITA. 2012. Prov. de Buenos Aires, 2012
-Lacan, J., Seminario “Los nombres del padre”. Clase del 20 de noviembre de 1963. Inédito
-Laurent, É., “La formación del analista”, El Caldero de la Escuela, nº 44, Buenos Aires, 1966, p. 39
-Salamone, L. D., “Para devenir psicoanalista: Lógica de la formación”. Jacques Lacan. El psicoanálisis y su aporte a la cultura contemporánea. Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2017, págs. 529 a 537
-Sobral, G., “Las formaciones del inconsciente”. Jacques Lacan. El psicoanálisis y su aporte a la cultura contemporánea. Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2017, págs. 143 a 154

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