El maldito futuro 

El maldito futuro 

Nico Bertora. Fotografia. Maestrìa ICdeBA UNSAM.

Nico Bertora. Fotografia. Maestrìa ICdeBA UNSAM.

Irene Accarini – EOL – AMP

El presente trabajo aborda una interrogación generalizada acerca del impacto de la tecnología y el mundo digital en la niñez, a través de una experiencia artística contemporánea y las secuencias del análisis de un niño para deletrear el espacio del mundo digital en el consultorio del analista.

Genealogías pasadas

Las metáforas de la inclusión-exclusión abundan en lo referente a las nuevas tecnologías. La tendencia actual es la inclusión de los soportes tecnológicos en todos los ámbitos del quehacer humano: doméstico, comercial, educativo, artístico, sanitario y un largo etcétera. En la vida cotidiana los smartphones y múltiples dispositivos audiovisuales comandan el entretenimiento y la comunicación. Por tanto, el ámbito familiar se ve atravesado por los objetos tecnológicos y los comportamientos y discursos que estos generan y demandan. Los miembros de una familia al estar “adentro” del uso tecnológico se excluyen mutuamente en su asignación; cada uno es portador y usuario de su tecnología personal, de sus propios grupos en redes, generadores de sus propios contenidos virtuales. De modo que la familia como entidad queda relegada, es el lugar del que hay que excluirse y abandonar para adentrarse en el apasionante mundo virtual. Aún más, cada ingreso digital supone una identidad de usuario repetida innumerables veces al día, identidad que supone un estallido de lugares imaginarios, ¿qué? se suceden en cada firma digital en una desnudez de sentido, en una linealidad significante

Este uso extendido y universal de la tecnología va a la par de la caída extraordinaria del Nombre del Padre en la cultura, acarreando un aplanamiento de los vínculos familiares y sociales, ya no regulados por la normatividad parental, imponiéndose una sociedad de pares, expuesta a los fenómenos de rivalidad, amor, odio e ignorancia.

Según É. Laurent “la hipermodernidad actúa sobre los significantes de lo que fue la familia, como en todos los dominios de la cultura, y revela el carácter de ficción de los lazos familiares y sociales”.

Los significantes de la familia habían sido tomados por S. Freud de la mitología. Así, Edipo, el héroe trágico, resultó un nombre primordial para encarnar las nomenclaturas familiares, garantizando la operación subjetiva que habilitaba el deseo.

El mundo tecnológico también se funda sobre un mito, el de Prometeo. Así lo asegura Hervé Fisher: “la revolución tecnocientífica que preside el nacimiento de la edad digital curiosamente despertó a Prometeo, el dios más cercano a los hombres atribuyéndoles nuevos poderes de apariencia mágica”.

En este espacio ficcional que es la nueva familia del siglo XXI, el objeto tecnológico no es sólo un denominador común, sino un nuevo Otro. No es necesaria la norma de un padre de bien para acceder a esta apariencia mágica, ni una madre suficientemente buena; solo basta un dedo y un par de ojos que no se queden quietos, el cuerpo capturado.

El presente arrastrado

La IX Bienal de Arte de Berlín mostró los usos y preocupaciones tecnológicas de los artistas. El título convocante de la Bienal, The present in drag,  conduce al gesto del mouse que barre la pantalla en la sensación de una contemporaneidad acechada. El colectivo curatorial invitó a los artistas participantes a guiarse por una receptividad radical del presente. Ellos mismos, provenientes del diseño web, se propusieron como agentes de una acción al modo del dedo índice en su deslizamiento casual sobre las pantallas, atrayendo lugares, imágenes, vínculos. Dieron a interrogar a los artistas los espacios posibles para el arte y la cultura en este presente post- donde la comunicación está agudizada y lo virtual se solapa a lo real.

Uno de estos fue un catamarán intervenido que durante dos horas de navegación recorría apaciblemente el río Spree. En la cubierta, los visitantes de la muestra pasan a ser actores de un mundo real y superficial sobre los escombros de un mundo natural en los que crecen nuevas formas de plástico, y al descender al interior de la embarcación, en su vientre de almohadones mullidos y luz tenue asisten a la proyección, en una enorme pantalla, de la saga de un joven oriental en tiempo excitante y real que parece estar siempre en el día de hoy.

El maldito futuro

Elio es un apasionado de los videojuegos. Tal es así que no presta atención en clase porque comenta todo el tiempo en voz alta pormenores de los mismos; en la casa goza de tiempo ilimitado para navegar por todo tipo de pantallas. Sus favoritos son GTA, Minecraft y Call of Duty. Mientras que en su vida digital es un soldado intrépido o un bandido o un constructor en modo supervivencia, en su vida real, con 9 años de edad, pide compañía para trasladarse por la casa en la oscuridad o en la escalera, y si bien de los juegos se fascina con la fuerza y las acciones específicas como trepar, saltar, nadar, detesta los deportes. Llamativamente, no soporta usar zapatos; solo tolera unos zuecos de goma y obtuvo un permiso especial de la escuela para concurrir así calzado. 

En las sesiones nos sumergimos en su selva digital, hablamos de sus aventuras en el modo jugador, usamos las pantallas, mientras él camina de un lado a otro actuando la acción y arrojando lejos de sí el calzado para volvérselo a colocar repetidas veces. Percibimos aquí, en este desprendimiento del calzado, la caída de una envoltura y en simultáneo un arropamiento en la envoltura digital sin pérdida lograda de satisfacción.  

En una sesión me alejo de él y quedo a la distancia en silencio, él permanece sentado con su celular gozando con su héroe; luego de un tiempo le digo que sus padres son jóvenes y que pueden jugar con él y guiarlo en esta aventura de crecer. Me mira, deja la pantalla y busca un juego de reglas. Cuando la madre pasa a retirarlo dice que el padre está de viaje y cuenta al pasar que Elio cuando tenía dos años, en una situación similar de un viaje del padre, sufrió una parálisis sin causa aparente por la que fue hospitalizado. Elio interrumpe y dice acordarse haber querido moverse y no poder.  Ante su angustia, lo interrumpo diciendo con tono de hallazgo que por eso arroja su calzado, para sentir que tiene piernas y que su papá se había ido lejos, no él, confundiéndose de estar tan cerca de la madre. 

A unos meses del recuerdo de esta escena fundamental, Elio describe la serie Black ops, ambientada en una tercera guerra mundial hipertecnológica. “Le agradezco a los creadores de Bops 3 porque pude hacer lo que quise, elegir el jugador y la acción, pero me gusta lo antiguo; ¡en el último Infinite se zarparon con el maldito futuro, los guerreros caminan en el aire!”. Contando las pesadillas de ese mundo robótico posthumano: “Con el 3 hice un camino que nunca había hecho y me apareció un final diferente y gané”. Enfatizamos sus palabras, señalando su propio hallazgo: que hacer diferente le da oportunidades nuevas. En este nuevo juego en primera persona logra reunir hacer y ficción, bordea la Cosa sin llegar al insoportable futuro.

A partir de allí se acercó a su padre a compartir juegos de pelota, y luego se inscribió en un club de fútbol para aventurarse como arquero.

Para Fischer la pesadilla temida es un nuevo totalitarismo con la presencia de Internet en todas nuestras actividades. Lacan se inquietaba ya con los robots de Grey Walter en los años 50. Miller anuncia un nuevo orden digital al lado del orden simbólico, donde el viviente se halla capturando ¿en? lo digital en vez del significante.La práctica psicoanalítica puede incidir en los sujetados al objeto tecnológico para perforar su captura. En el caso de Elio, producir un texto que se enlazó al hacer fue el modo en que este niño en análisis dejó de morder lo digital.

Podemos interpretar que la navegación por el soporte tecnológico dibuja un nuevo cuerpo relacional, pero es el sujeto hablante en su singularidad el que haciendo un uso electivo y ritmado del soporte lo transforma en cuerpo singular, alejándose de las pesadillas.


NOTAS:
1. Laurent, É., El niño y su familia. Editorial Diva, Buenos Aires, 2018, pág. 76.
2. Fisher, H. Ciberprometeo. Instinto de poder en la era digital. Eduntref, Buenos Aires, 2003, p. 11.
3. 9’ Bienal de Berlín. Recuperada en: bb9.berlinbiennale.de
4. Lacan, J., (1954-55) El Seminario, Libro 2, El yo en la teoría de Freud, Paidós, Buenos Aires, 1997, p 87.
5. Miller, J-A, Laurent, É, Chatenay, J. El cálculo de lo mejor: alerta sobre el tsunami digital. Recuperado en: http://www.multitudes.net/le-calcul-du-meilleur-alerte-au/

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