El silencio del inconsciente

El silencio del inconsciente

Difusión XXVIII Jornadas Anuales de la EOL 2019

Difusión XXVIII Jornadas Anuales de la EOL 2019

Nieves Soria – EOL – AMP

“Es quizás en ese yerro que podemos apostar a encontrar lo real. Advertir que el inconsciente quizás sea inarmónico, pero que tal vez nos lleva un poco más a ese real que la muy poca realidad que es la nuestra, la del fantasma, que tal vez nos lleva más allá, al puro real”. Lacan, J. Seminario 21. Clase del 11 de junio1974.

Miller se pregunta acerca del momento en que los oráculos callaron en la antigua Grecia, situando un efecto similar respecto del inconsciente en la época actual. Caído el discurso del amo clásico, vivimos una época en la que escasean las formaciones del inconsciente, que se manifiesta fundamentalmente como silencio, lo que nos confronta con su dimensión más real.

Si bien el estatuto del inconsciente para Lacan –a diferencia de Freud– es ético y no óntico, no por eso es menos real. En efecto, a medida que avanza su enseñanza vamos encontrando una fusión entre el inconsciente y el ello, anteriormente separados. Así, en “Televisión” indicará que en el inconsciente “eso habla”, y en su Seminario 21 definirá al ello como el silencio del inconsciente.

Esta dimensión real del inconsciente terminará articulándose con la inexistencia de la relación sexual. Lacan esclarece el estatuto del sentido sexual que Freud encuentra en el inconsciente al plantear que el sentido no es sexual sino porque sustituye a lo sexual que falta. En su Seminario 21 propondrá un contrapunto entre el instinto, como un saber que permite a los animales coger adecuadamente, y el inconsciente, como un saber inarmónico, disruptivo, parasitario y patógeno, definiéndolo como una “semiosis resbaladiza que cosquillea el cuerpo en la medida en que no hay relación sexual”.

El inconsciente es esa falla estructural, que se manifiesta como un saber inarmónico compuesto por las ruinas del saber mítico, parasitando al hablante como un chancro, enfermedad de transmisión sexual que causa llagas y úlceras. El chancro es así metáfora de un saber ligado a la falla sexual que se transmite y se hereda, y del cual el sujeto actual puede elegir desabonarse. Como la falla del sexo es dual, habrá un modo macho y un modo hembra de fallar la relación sexual, lo que dará lugar a dos estatutos diferentes del inconsciente. Es este dualismo estructural el que ataca ferozmente el discurso de género mainstream, retoño del discurso capitalista, en su transferencia negativa hacia el psicoanálisis.

En la última clase del Seminario 21 planteará que es la primera vez en la historia que el ser hablante puede no estar enamorado de su inconsciente, no ser su incauto. Es la prevalencia del discurso de la ciencia la que lo posibilita, al romper con la relación de conocimiento, que llevaba a que el sujeto estuviese enamorado de su inconsciente, aun sin saberlo. En nuestra práctica actual se trata entonces de los impasses que propone el discurso de la ciencia en el abordaje de la falla estructural del hablante por la pérdida del instinto. Junto con la entronización del yo y la posibilidad creciente de pasar por encima de ciertos reales –el sexo y la muerte– que atravesaron la experiencia del hablante hasta la instalación definitiva del discurso capitalista en las últimas décadas, surgen nuevas lecturas de la falla estructural como un error a corregir, apuesta en la que confluyen las TCC y el mencionado discurso de género.

Así, en la actualidad encontramos dos respuestas subjetivas del lado del rechazo del inconsciente: la más lograda es la inhibición, que puede convivir con toda suerte de acciones en tanto quede detenido cualquier movimiento del deseo para evitar el encuentro con la castración. En esta vertiente el sujeto se presenta con un armado yoico rígido, y cuando algún encuentro con lo real atraviesa la muralla de la inhibición, es la angustia masiva la que se hace presente bajo la forma del ataque de pánico. En el otro extremo encontramos al sujeto perdido, errante, afectado por una angustia difusa ante un vacío informe, que elude el encuentro con la modalidad singular en que fue afectado por la falla, desconociendo que es ese mismo rechazo del inconsciente el que le impide orientarse en el deseo.

Lacan definía al inconsciente como “la insistencia por la cual se manifiesta el deseo”, una insistencia inarmónica y anti-homeostática, debido a que es del orden de la repetición, del más allá del principio del placer, principio de los puntos suspensivos que introduce el síntoma en la no relación sexual. En su desconexión del inconsciente, el sujeto del discurso capitalista termina padeciendo del apartamiento de su deseo, lo que puede conducirlo al análisis. Escuchando el silencio de su inconsciente para causar su decir, orientado por una política del síntoma, el analista encarnará esa falla de la que el sujeto nada quiere saber, enseñándole a amar esa falla incómoda, ese yerro fastidioso, ya que no amar el inconsciente no le impide a este ex-sistir, sostenerse fuera de la realidad fantasmática, como pura alteridad.

Recordemos que Lacan planteaba en la primera clase del Seminario 24 que el inconsciente permanece como Otro, siendo imposible identificarse con él. El inconsciente es el lugar del héteros, de la alteridad radical e irreductible, de lo que escapa al uno totalizador, y en eso es femenino. No es sin su estofa que el síntoma realiza esa extraordinaria operación de traducción que lo hace sostenerse en lo real. Y es allí, en ese espacio, que pervive la singularidad del sujeto en su dignidad, aquella que lo aleja no solo del animal con su instinto sin falla, sino también del ciborg como ideal a alcanzar a través del discurso científico, ideal de sutura de la falla a través de la operación de la tecno-ciencia.


NOTAS:
1.Miller, J-A. Un esfuerzo de poesía. Clase 1, 13 de noviembre de 2002. Paidós. Buenos Aires
2.Lacan, J. Otros escritos, p. 537. “Televisión” (1974) Paidós. Buenos Aires 2012
3.Lacan, J.  El Seminario, libro 21. Clase 14, 21 de mayo de 1974. Inédito
4.Lacan, J. Ibid. Clase 1, 13 de noviembre de 1973. Inédito
5.Lacan, J. Otros escritos, p. 540. “Televisión” (1974) Paidós, Buenos Aires 2012

No se permiten comentarios.