Incidencias del psicoanálisis en el porvenir: renovar la apuesta

Incidencias del psicoanálisis en el porvenir: renovar la apuesta

Marcelo Veras - EBP AMP. Fotografía. Serie Tiempo en negro y blanco.Ricardo Seldes – EOL – AMP

Kierkegaard se ha preguntado, en sus “Migajas filosóficas”, si era necesario el porvenir. Y se ha respondido por la negativa: ningún devenir es necesario, ni antes de que devenga, porque entonces no podría devenir, ni después que haya devenido, ya que entonces no habría devenido. En una siguiente reflexión ubicaremos una pequeña diferencia. Allí en donde él escribe la cuestión de la libertad, nosotros ubicaremos la contingencia. Afirmamos que todo devenir acontece por contingencia ty no por necesidad; nada de lo que deviene, deviene por una razón, es la pregunta por la causa. Toda causa culmina en una causa contingentemente actuante. Solamente la ilusión de causas intermediarias hace parecer que el devenir es necesario; su verdad consiste en que, una vez devenidas, remiten a una causa contingentemente actuante… El colmo de lo eterno sería no tener historia. Lalengua que toca los cuerpos, los traumatiza, produce el goce más allá del sentido. Y es por ello por lo que los hablantes gozan también de dar sentido al sinsentido. 

La historia del psicoanálisis comienza en el momento en el que Freud formula la posición que pone en marcha la Asociación Internacional, al transferir lo que consideraba su saber acerca de lo real del psicoanálisis a una instancia dotada de una enunciación colectiva. Es lo que J-A. Miller ha captado como la complicación inicial, porque con el transcurrir de los años se ha demostrado que no hay ninguna teoría psicoanalítica que se establezca duraderamente como la ortodoxia analítica.

Lacan fundó su Escuela en 1964; para él el psicoanálisis ya estaba por todas partes. No dejó de reconocer el éxito de la IPA como invento de Freud para hacerlo existir en nuestro mundo, aunque denunció el divorcio entre el psicoanálisis y los analistas: para él los psicoanalistas estaban en otra parte. Nombró a esta división entre el psicoanálisis y los psicoanalistas como conformismo de la mira, barbarismo de la doctrina, regresión acabada a un psicologismo puro y simple, compensado por la promoción de un clero fácil de caricaturizar.1 Esta fue una feroz crítica a los practicantes de obediencia anglófona que tomaban los principios del American way of life como brújula y los criterios identificatorios como reveladores del fin del análisis. La Internacional había soportado la caída de la ortodoxia freudiana-anafreudiana, y pudo convivir con los “herejes” kleinianos y su práctica extendida.

El “problema Lacan” en 1963 no se sostenía por el cuestionamiento de sus enseñanzas, que constituían para ellos un peligro transferencial, sino que el mayor embargo para la Internacional era su práctica didáctica desregulada y, además, numerosa. El reverso de la crítica de Lacan fue su antífrasis del “trajimos la peste” de la llegada de Freud a los Estados Unidos: la enfermedad del psicoanálisis se agazapó en Nueva York durante la época Hartmann-post Hartmann, y logró mantener la estructura uniforme y unitaria de la IPA.

Freud había tenido en Putman, Frink y Brill, quizás en sus síntomas, el anhelo de un futuro propicio, antes de captar que los americanos iban a querer unirlo demasiado rápidamente con la psiquiatría y de la peor manera: los psiquiatras acapararon la práctica terapéutica y, según las palabras de Freud, con poco interés por los problemas científicos y su significado cultural. La oposición al psicoanálisis no fue a partir de la psiquiatría, sino de los psiquiatras norteamericanos. ¿Capituló el psicoanálisis en Estados Unidos?

Para Lacan, el hecho de “rendirse” fue la primera incidencia del psicoanálisis en el devenir del movimiento analítico. Pero él tenía su respuesta: Sigo entonces la regla del juego, como hizo Freud, y no tengo que sorprenderme por el fracaso de mis esfuerzos para poner fin a la detención del pensamiento psicoanalítico, pronunció en el año 1967, en la misma época en la que hizo su propuesta del pase en la Escuela para repensar la definición del psicoanalista. Cuando el psicoanálisis haya rendido sus armas ante los impasses crecientes de la civilización… y es de destacar que lo da como un hecho confirmado, que alguien tomará de nuevo, de manera diferente, las observaciones de mi trabajo…de mis Escritos.2 ¿Podría ser que el juicio crítico de Lacan no fuera tanto una crítica al psicoanálisis moderno, sino una anticipación del destino del psicoanálisis?, nos preguntamos junto a J-A. Miller. Es una interpretación muy decidida entender que la supuesta capitulación del psicoanálisis en Estados Unidos estaría presagiando la desaparición de la disciplina. Obviamente, el avance de las TCC y las suposiciones acerca de que conocer el funcionamiento cerebral permitirá, por ejemplo, neutralizar las pasiones, van de la mano de las contabilidades cruzadas y del cálculo de ganancias que realizan una ética a la que la ética del psicoanálisis, aún, tiene la oportunidad de oponerse.

En cuanto al mismo psicoanálisis, fue en 1988, en Barcelona, cuando comprendimos que después del deshielo de la historia del movimiento analítico comenzábamos un nuevo tejido, captamos por qué a la fuerza de la IPA no se le podía oponer una especularmente igual. La AMP wants to be un solo grupo, con compacidad y numeroso; ese es nuestro target aún hoy. Ya conocemos el destino que tiene en esta sociedad construir gigantes gemelos para estabilizar el monopolio y quizás para significar el fin de toda competencia y de toda referencia original. La mundialización, diría el filósofo social, la del uno totalizante, apunta a la recolonización liberal por el mercado y la dominación cultural. Todos sufrimos por esta situación.

¿Por qué entonces no intentar actuar sobre sus causas? ¿Qué papel nos toca a los psicoanalistas de la orientación lacaniana? Los hechos han demostrado que lo propio del lacanismo ha sido su múltiple fragmentación, su difícil reunión. A partir de la experiencia con nuestro psicoanálisis tenemos la idea de que a las contingencias hay que darles su lugar, admitirlas, organizarlas. Y desde allí captamos dos cuestiones éticas esenciales: la reconquista del deseo y la responsabilidad de no ceder, la no resignación. La posición de reconquista, objetivo esencial de toda Escuela de la AMP, es incompatible con la resignación. Son los hechos de la experiencia lacaniana los que dan la orientación política de cada momento. Y si bien luchamos por hacer perdurar el psicoanálisis, los psicoanalistas no aspiramos a la eternidad. Alcanza con entrar en cierta santidad, al reconocer y poner a trabajar el sinthoma de cada quien, así como su modalidad de goce, en tanto posibilidad de testimonio y causa del deseo del Otro, aun cuando ese Otro no exista. Decir “uno por uno” no puede ser un slogan vacío. Es nuestro intento lacaniano de renovar la clínica, de enfrentar lo real, dónde y cómo se pueda.


NOTAS:
1.Lacan, J., Acto de fundación, Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012.
2.Lacan, J., Roma ‘53 a Roma ‘67. El psicoanálisis: razón de un fracaso. Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012.

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