Otro uso de la katana en el siglo XXI

Otro uso de la katana en el siglo XXI

Dolores Amden - EOL AMP - “Kinkaku-ji”; nombre informal del Rokuon-ji. Templo del jardín de los ciervos.

Dolores Amden – EOL AMP – “Kinkaku-ji”; nombre informal del Rokuon-ji. Templo del jardín de los ciervos.

María de los Ángeles Morana – Asociada a la NEL – Cali.

Que el inconsciente cese de no escribirse requiere de un “saburái”, un servidor, hasta el final; hasta que el analizante consiga ver la cara real de eso en lo que estuvo atrapado todo el tiempo. Un analista al servicio del deseo que permite a cada uno ir soltándose de lo que se eterniza como su automatón.

Samurái procede del japonés antiguo saburái; designaba inicialmente al que ayudaba a los ancianos de la casa. En el período Edo, de los estados guerreros, adquirió connotación militar e introdujo primero el arco y luego la katana, sable curvo diseñado para el corte, no para la estocada, que busca romper la resistencia del adversario.

En el análisis el adversario es uno mismo; al hablar bajo el efecto de la castración simbólica, “es en sí mismo un corte producido por la pulsión” La primera operación del psicoanálisis, sostiene M. Bassols, es introducir la hendidura que abre la dimensión del inconsciente, “la más lejana para cada sujeto, y permitirle así hacerse receptor de su síntoma como un mensaje que hay que descifrar”. Llevar al sujeto hasta su división más próxima.

En tiempos de los samuráis, portar el filo de la katana sobre el cuerpo y desenvainarla convenientemente en el momento preciso requería perfeccionar la técnica. En 1953, Lacan elogia la “vivacidad” y “soltura” de Freud al referirse a  las reglas prácticas de la técnica analítica en sus textos y a la técnica “como un instrumento hecho a la medida de su mano”; agrega que esto dio lugar a muy diversas concepciones sobre lo que se hace en un análisis, llegando a la confusión. Subraya que el verdadero progreso de Freud está “en su manera de estudiar un caso en su singularidad”4. En nuestro momento, marcado por el empuje a la estandarización, por el ideal de hacer desaparecer la alteridad que se presenta como la opacidad de un goce,5 el psicoanálisis continúa interesado en la particularidad de cada uno.

El destino asignado al sujeto por la época: “devenir unidad contable”, requiere de nosotros, dice Miller, “comprender el fenómeno del cual formamos parte para que podamos oponernos a él”6 Hacer uso del sable de la palabra, introduciendo cortes en ese discurso, sin sucumbir a la pasión narcisista de la diferencia.

La guerra actual toma otra forma que la del Japón feudal. En la filosofía contemporánea, G. Agamben reflexiona en torno a que la seguridad contra el terrorismo ha servido de excusa para mantener un estado de excepción que irrumpe en la cotidianidad y atemoriza al ciudadano, convertido en terrorista virtual; en sospechoso desde la perspectiva del estado.7 La guerra civil globalizada produce espacios en los que la ley queda suspendida y el hombre puede ser asesinado impunemente. Hoy, cuando distintas formas del neo liberalismo se expanden por el mundo “en conflictos de una densidad cada vez mayor”,8 nos preguntamos: ¿cómo mantener abierta la puerta analítica a los sujetos contemporáneos, expuestos al deber de higienizar la vida, a los imperativos del mercado, a la segregación de la anomalía?

A los sujetos sin lugar de esta sociedad agitada, el psicoanálisis, haciendo otro uso de la katana en la sesión, los acoge en su singularidad irreductible. Un uso que humaniza la vida al producir un corte frente al mandato de normalizar, frente a “cualquier evaluación de utilidad directa”,9 frente al tiempo objetivable y mensurable como medida del trabajo del analista, que bajo la consigna de eficiencia empalma la sesión al minutero, desde la equivalencia “time its money”. Uso que separa este espacio del apurado ritmo actual de la existencia y brinda un paréntesis para acoger el encuentro con lo inesperado, con la caricia que transforma el horror de lo vivido10 y empuja al analista a saltar del sillón como una flecha  cuyo blanco es el cuerpo en que se inscribe, après cup, como marca de un antes y un después.

Lacan aproxima el uso del corte a su empleo en el zen “como medio de revelación del sujeto” (…) sin irse a los extremos de esta técnica”11. Aplicar discretamente su principio, no es empuñar el sable para romper la resistencia. Para el zen no existe el tiempo físico; el tiempo es la consciencia de cada uno sobre lo largo o corto; si estamos felices pasa rápido, si estamos angustiados resulta lento12.

Para Lacan, en el análisis se trata del tiempo lógico; ligado al proceso de elaboración significante peculiar del sujeto. Lo ilustra mediante el apólogo de los tres prisioneros13. En consecuencia, advierte sobre el uso de la técnica que toma el giro de un formalismo ceremonial14.

El manejo del corte  rompe con el estándar corto o largo15. Sostenerse en una duración fija, larga o corta, es descuidar que se trata de la sesión que hace falta para cada uno16. La duración de la sesión es flexible17. El analista, ocupado en separar al paciente del exceso de semántica que lo invade, aplicará el corte haciéndose responsable de los efectos que produce; buscando que una sesión deje lugar a otra. A un paciente atrapado en la angustia y el dolor de existir, que le dice: me falta coraje para suicidarme y pide hacerse él cargo del tiempo de sus sesiones, del “momento oportuno para cortarlas”; un servidor “versátil”18 le concede plenamente “esa potestad”19, la de introducir él mismo un corte ante la opacidad del goce que se eterniza en la densidad del presente.

Otro uso de la katana en nuestro siglo, cuyo filo permita abrir una franja de poesía y desde el no-todo “re encantar” 20 el mundo.


NOTAS:
1 Bassols, M. “Una política del síntoma”. Psicoanalisislacaniano.blogspot.com/2007/09.una-politica-del-sintoma-llevar-al-sujeto.html
2 Ibid.
6 Lacan, J. El Seminario. Libro 1. Los escritos técnicos de Freud (1953-1954) Paidós. Barcelona, 1985, p.26.
4 Ibid. p.26
5 Bassols, M. “Sociedad de la transparencia, opacidad de la intimidad”. http://miquelbassols.blogspot.com/
6 Miller, J.-A. “La era del hombre sin atributos”. Revista Freudiana No 45, Barcelona. Noviembre/2005, pp.1-2.
7 Agamben, G. “El ciudadano es para el estado un terrorista virtual”.
Elpais.com/cultura/2016/04/19/babelia/1461061660_628743.html
8 Leserre, A. “Época y psicoanálisis. Un punto de partida
http://lalibertaddepluma.org/anibal-leserre-epoca-y-psicoanalisis-un-punto-de-partida/
9 Miller, J.-A. “La utilidad directa”.
eol.org.ar/template.asp? Sec=publicaciones&SubSec=on_line/psicoanálisis_sociedad_/miller-ja=lautilidad.html
10 Hommel, S. Entrevista. Radiolacan.com/es/topic/45/1.
11 Lacan, J. Lectura Estructuralista de Freud. “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis”. S.XXI, México, 1971. pp.132-133.
12 M Mazas, L. “Computación Cuántica. Buda, Kant y la Física Moderna”.https.scribd.com/document/Buda-Kant-Fisica-Moderna-mazas
13 Lacan, J. Lectura Estructuralista de Freud. “El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada”. S.XXI, México,1971, pp.21-36.
14 Lacan, J. op, cit., p.66
15 Laurent, E. “Una sesión orientada por lo real”. Entrevista S. Baudini.www.nel-mexico.org
16 Laurent, E. “Una sesión orientada por lo real”. Entrevista S. Baudini.www.nel-mexico.org
17 Dessal, G. “Hacia Barcelona 2018: Las psicosis ordinarias y las otras. Psicosis bajo transferencia (o cómo dejarse enseñar por el sujeto que sabe). Papers7.7.7. No 6.www.eol.org.ar.
18 Miller, J.-A. “Las contraindicaciones al tratamiento analítico”(1999) El Caldero de la Escuela, No 69.
19 Miller, J.-A. “Las contraindicaciones al tratamiento analítico” (1999) El Caldero de la Escuela, No 69.
20 Miller, J.-A. Ibid   

No se permiten comentarios.