¿Qué tiempo para el psicoanálisis?

¿Qué tiempo para el psicoanálisis?

Difusión XXIII Jornada de la Escuela Brasilera de Psicoanálisis. Sección Minas Gerais

Difusión XXIII Jornada de la Escuela Brasilera de Psicoanálisis. Sección Minas Gerais

Graciela Bessa – EBP – AMP

Lacan aborda el tiempo a partir de un problema de lógica conocido como sofisma de los tres prisioneros. Es posible extraer tres tiempos distintos, desligados de una cronología: el instante de ver, el tiempo de comprender y el momento de concluir. Bajo esa perspectiva, el tiempo no es ya una secuencia de instantes en que es posible aprehender un todo. De esa forma, Lacan subvierte el modo como se regulaba el tiempo de duración de una sesión analítica, que pasa a ser marcado por el tempo lógico. Así, “la orientación lacaniana y la práctica de la “sesión corta” no sigue esta vertiente “gestión del tiempo”. (…) No se puede contabilizar el tiempo para comprender con el tiempo cronológico”.

Ese modo de concebir la lógica temporal de la sesión analítica ¿cambia la concepción de la relación del inconsciente con el tiempo, tal como Freud la postuló? El inconsciente atemporal de Freud es el inconsciente como repetición, que se manifiesta vía neurosis de transferencia, comprendida en términos generales como la reedición del pasado. Es decir, en la teoría freudiana el analizante transfiere a la persona del analista los impulsos infantiles y sus consecuentes fantasías. “Si la transferencia no es más que repetición”, afirma Lacan en el Seminario 11, “vemos, por tanto, que la transferencia no es por sí sola un modo operatorio suficiente si se la confunde con la eficacia de la repetición, con la restauración de lo que está escondido en el inconsciente y aun con la catarsis de los elementos inconscientes”.

Por tanto, el inconsciente-repetición es regido por el funcionamiento del automatón, una vez que es posible observar la “insistencia de signos” ligada a ese funcionamiento automático en el inconsciente de la cadena significante.

La vía que mejor aclara, según Miller, las relaciones entre el inconsciente, el tiempo y la sesión analítica es el Sujeto Supuesto Saber (SsS). Cuando efectivamente hay un significante que instala una pregunta sobre lo que quiere decir, éste se vincula a un Otro del cual espera que haga surgir el sentido del primero. La articulación entre esos dos significantes, significante de la transferencia y significante cualquiera, St→Sq, se instala bajo la barra el sujeto supuesto saber, s(S1, S2, S3, S4…), que es el “conjunto informando sobre los significantes en el inconsciente”.

Una de las consecuencias en hacer del SsS el estatuto del inconsciente en la sesión analítica es decir que inicialmente está el acontecimiento semántico, es decir, en la transferencia los sintomas cobran sentido y “ese efecto de sentido transferencial ocupa el lugar del referente aún latente”. Se trata allí del trayecto del sentido al objeto a. Así, es necesario el factor tiempo para que el referente se revele.

Miller demuestra que esa formalización está presente en la parte izquierda del discurso analítico: a / S2. “Arriba tenemos el factor libidinal, el elemento libidinal, y debajo la suposición de saber. Lacan, en esta articulación, nos da la presentación sincrónica de esas dos dimensiones adjuntas una a la otra, la referencia al objeto y la suposición semántica; aquí presentada en la sincronía de un solo tiempo”.

La formulación del inconsciente como SsS es su aprehensión como inconsciente fenomenológico, que no responde a las leyes, pero tiene una causa. Él se presenta en la discontinuidad, aparece de imprevisto y sin fecha.

El inconsciente abordado como sujeto introduce una dimensión temporal en el propio funcionamiento inconsciente, una vez que lo que está en juego es una falta en ser que, en el Seminario 11, está coordinada con un funcionamiento pulsátil, de apertura y cierre; en la división del sujeto, en esa hendidura, algo puede realizarse. Entonces, lo que regulará el tiempo de una sesión no será más el reloj, un tempo continuo, sino el tempo pulsátil del inconsciente. La transferencia pasa a tener una función de causa, pues posibilita los significantes inconscientes. Bajo esa perspectiva, el inconsciente está en espera, es lo que está por venir, es tyche.

La tyche rompe la regularidad de los significantes que constituyen al inconsciente-repetición por la contingencia de la interpretación, que opera por la vía del sin-sentido, aflojando el lazo entre la verdad con que se presenta ese inconsciente-repetición y su determinación. Los S1 aislados, imposibles de articularse a los S2, circunscriben lo interpretable. La tyche como acontecimiento imprevisto pone en juego “no lo que ya está allí, lo que tiene efectos, sino como efecto que se produce, en él, de modo aleatorio. Es en ese sentido que las manifestaciones del inconsciente surgen como acontecimientos enteramente imprevisibles”.

¿Cuál es la relación entre acontecimiento imprevisto y tiempo? Santiago indica que “la vertiente del sujeto en el funcionamiento del inconsciente hace prevalecer una temporalidad que se abre a la contingencia, o por lo que pasó a llamarse entre nosotros, el acontecimiento imprevisto”. De ese modo, el acceso a lo real, en la experiencia analítica, es por la contingencia.

El testimonio de pase de Mauricio Tarrab aclara estos puntos. Cerca de su final de análisis, creyendo aun que la clave de su salida podría ser dada por el saber, al salir de una sesión su analista le dice: “Tendremos que esperar el acontecimiento imprevisto”. Al cabo de tres años, luego del final de su análisis, volvería a ver a su analista porque, en una noche, se despierta, se ahoga, se queda sin aire, no puede respirar, abre las ventanas, es una experiencia vivida con angustia. Por la mañana va a ver al analista, no solo preocupado, sino también con el sentimiento de indignación de que eso no terminaría nunca. Mientras espera, la indignación da lugar a la evidencia: “si me ahogo, entonces el aire puede faltarme a mí, y eso es estar fuera del régimen de ser el aliento del Otro”. Ese ahogo está fuera de la lógica de la repetición, ser el soplo que falta al Otro. La angustia experimentada por ese ahogo que lo despierta es el acceso a lo real vía la contingencia, tal como señala Santiago. La dimensión temporal se inscribe allí en la medida en que el referente no se presenta más de forma latente. Al mismo tiempo en que se evidencia el plus de gozar, cae también el ser de sentido sostenido en el fantasma.

Tomar el inconsciente como sujeto a partir de la transferencia como SsS circunscribe el recorrido analítico que va del sentido al referente: el tempo que cuenta es el de la contingencia que abre la vía para un encuentro con un real sin ley. En el caso de Tarrab, por ejemplo, la solución neurótica en torno de dos soplos: uno como marca del goce en el cuerpo, advenida de la lengua materna; el otro que sostiene su fantasma, ser el soplo que falta al Otro. El sujeto construye su verdad mentirosa a partir de las resonancias de ese goce inscripto en el cuerpo. Pero hay un limite, hay siempre un agujero en el saber. El ahogo marca el encuentro con lo real, contingente, evidenciando la dimensión del objeto: “soplo, aliento, voz”.

Santiago afirma que “el principio de lo real fuera-de-sentido y sin ley orienta una práctica que aspira a ir más allá de la palabra, que se deja encerrar por la elucubración de saber propia de la mentira simbólica del inconsciente para, en ese instante, tocar el real del goce y hacerlo decir algo”. ¿Se tiene ahí la producción del claro instante? ¿La contingencia crea el tiempo en la experiencia analítica?

Traducción: Ana Beatriz Zimmermann

NOTAS:
1 Lacan, J., “O tempo lógico e a asserção de certeza antecipada. Um novo sofisma” (1945), Escritos, Rio de Janeiro, Jorge Zahar Ed., 1988, p. 197-213.
2.Bassols, M., “Tiempo y goce”, http://psicoanalisislacaniano.blogspot.com/2007/07/tiempo-y-goce.html
3.Lacan, J., El seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (1964-1965), Buenos Aires, Paidós, 2010 p. 149.
4.Miller, J.-A., El ultimísimo Lacan (2006-2007), Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 14.
5.Miller, J.-A., Los usos del lapso (1999-2000), Buenos Aires, Paidós, 2005, p. 67.
6.Ibid., p. 68.
7.Santiago, J., “O tempo como contingência na experiência analítica”, Ianini, G., Pinto, J., Rocha, G., Safatle, V. (Orgs.), O tempo, o objeto e o avesso: ensaios de Filosofia e Psicanálise, Belo Horizonte, Autêntica Editora, 2003, p. 32.
8.Ibid., p. 34.
9.Tarrab, M., “Y el soplo se vuelve signo”. Entre relâmpago y escritura. Buenos Aires, Grama ediciones,2017, p. 25.
10Tarrab, M., “Entre relámpago y escritura”, Entre relâmpago y escritura. op. cit., p. 37
11.Santiago, J., “O tempo como contingência na experiência analítica”, op. cit., p. 37.

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