Un psicoanalista es un sinthome

Un psicoanalista es un sinthome

Marcelo Veras - EBP AMP - Fotografía Serie Tiempo en negro y blanco.

Marcelo Veras – EBP AMP – Fotografía Serie Tiempo en negro y blanco.

Alberto Murta – EBP – AMP

¿Es posible que podamos afirmar que hay una declinación del discurso del analista en la época de la ultimísima enseñanza de Lacan? ¿Hay una declinación del discurso del analista en la era del advenimiento del sinthome?

Abordar la función del analista exige pasar por la función del sinthome, articulando ambas funciones. Lacan, respondiendo la pregunta ¿el psicoanálisis es un sinthome? responde que no lo es. Sin embargo, agrega que un psicoanalista “es un sinthome”1. Sabemos que la cara de goce del sinthome no se nutre ni de sentido ni de la relación causa efecto. Se puede concluir que esa es la orientación que, en la práctica analítica, promueve el desplazamiento del sentido-escuchado al fuera de sentido. Resumiendo: en tanto se declina la interpretación que tiene efectos de sentido, se crean las condiciones de surgimiento de S1.

Lacan, evocando el fin de análisis como la identificación al síntoma, nos advierte sobre su condición de posibilidad:  esa identificación ocurre en tanto una garantía es tomada como una especie de distancia, un “saber hacer ahí con el síntoma”2. ¿Cómo pensar la función del sinthome en el final del análisis como ese “saber hacer ahí con el síntoma”? Lacan lo dice: “la buena manera es aquella que, habiendo reconocido la naturaleza del sinthome, no se priva de usarlo lógicamente, es decir, de usarlo hasta alcanzar su real, al cabo de lo cual él apaga su sed.”3. Considero entonces que puede decirse que el uso lógico del sinthome demuestra el encuentro del sinthome como función. En esta posición de existencia, precipita el surgimiento de S1, resultado del encuentro que siempre es traumático. Quiero traer aquí un desarrollo teórico que puede dar luz sobre la función del analista en la era del parlêtre. El lugar del síntoma en la última enseñanza de Lacan permite pensar sus efectos más allá del orden simbólico. El sinthome considerado desde la perspectiva económica de satisfacción no es interpretable sino reducido a restos.

  Lo incurable del síntoma como resto es abordado por Freud en una discusión sobre la construcción teórica del final del análisis a partir de la clínica. Específicamente sobre uno de los efectos del análisis refiere: “casi siempre hay fenómenos residuales” 4, o, en otro pasaje, constata que “sectores del mecanismo antiguo permanecen intocados por el trabajo analítico”5. La advertencia de que el trabajo del final de análisis deja restos se apoya en la observación anterior en la cual el tratamiento no opera solo sobre el material reprimido, sino, que permite “la rectificación, con posterioridad {nachtrdglich}, del proceso represivo originario”6. Miller articula el parlêtre con la represión originaria: “En el lugar de la represión, el análisis del parlêtre instala la verdad mentirosa que deriva de lo que Freud reconoció como represión originaria”7.

Considero así que una de las exigencias en los relatos del pase sería dar testimonio sobre ese incurable que palpita como restos de una experiencia de fin del análisis. Los relatos tendrán así función de garantizar el futuro del psicoanálisis en la medida en que encarnan su dependencia “de lo que vendrá desde ese real”8 en juego en la época del parlêtre. Esta lectura puede haber llevado a Lacan a señalar que la práctica del análisis no es solo una práctica de interpretación: que encontrar en lo incurable del goce algo vital puede constituir lo que se pierde en la reducción. Señala el goce que no puede ser eliminado como “el goce propio del síntoma. Goce opaco por excluir todo sentido”9. Ante el encuentro con ese goce inherente a lo real fuera de sentido, ¿cómo hacer allí siendo errante y navegante? En la experiencia de fin de análisis del parlêtre, la condición de errante es puesta en la cuenta del funcionamiento del síntoma. Volverse incauto de lo real aparece como la vía abierta. Lacan señala la desvalorización de la opacidad de ese goce. Esa desvalorización supone, en el análisis, recusar al sentido teniendo como condición hacerse incauto del padre. Remover la opacidad del goce inherente al síntoma permite al parlêtre hacerse “incauto…del padre”10. Miller, extrayendo las consecuencias para la práctica analítica de la enseñanza de Lacan orientada por lo real, señala que “la única vía que se abre más allá, para el parlêtre, es hacerse incauto de un real, es decir, montar un discurso en el cual los semblantes atrapen un real, un real en el cual se cree sin comulgar con él”11. sirviéndose del padre como semblante, el parlêtre se encuentra convocado a producir un significante más, aún un significante, un S1. Entonces, es fundamental saber cómo el análisis toca lo real del sinthome a partir del semblante. Aíslo, en la operación presentada, que se pone allí en funcionamiento la realización del síntoma.

“¿Qué es lo que define a un analista?”12. En principio, observamos que, en la frase, “un analista” emerge precedido por el articulo definido. Sin embargo, Lacan indica que “nadie jamás comprendió nada”13, Y agrega: “análisis es lo que se espera de un psicoanalista”. Pero evidentemente, habría que tratar de entender que es lo qué quiere decir lo que se espera de un psicoanñaista14. La orientación lacaniana sobre lo que se espera tiene su brújula en el discurso del analista donde el saber funciona en términos de verdad. Así, se trata de que el analista haga valer el saber en el lugar de la verdad; el analista se define como aquel que busca la verdad. En la perspectiva de la ultimísima enseñanza de Lacan, hay una ruptura con la exaltación de la verdad. En la realización del sinthome emerge el primado del Uno que evoca una práctica analítica que no toma en cuenta la verdad.

Un psicoanalista hace existir los semblantes que repercuten sobre encuentro traumático primero. En la dirección del tratamiento se trata de volverse ese Uno entre los S1 que engrana la marcha del funcionamiento del sinthome. En esta configuración, en la cual fue jugada la primera percusión del S1 sobre el cuerpo como acontecimiento traumático, Un psicoanalista puede abrir las condiciones de realización del sinthome. Entonces, se impone decir que –tal como cuando se trata del funcionamiento del sinthome– se debe pensar que la función del analista se inscribe en tanto otro uso del S1. La función del analista practica un nuevo uso del S1, sin sustitución.

Esta reducción del sinthome trae a escena la repetición traumática donde se dibuja un nuevo uso de S1. Re-encontrando su goce, se consolida el sinthome, y el parlêtre testimonia su identificación al “saber hacer allí con el síntoma”15. Entonces, la singularidad del acontecimiento repercute, en el fluir de la serie, una sola vez, la soledad del Uno. A partir de este punto en que la función del analista reconduce al parlêtre a los significantes originarios de su posición existencial, a su vez, el encuentro con Un psicoanalista repercute ese encuentro traumático del goce singular inherente al sinthome. En ese instante sinthomátique se diseña para el parlêtre el no cesar la repetición de un proceso. Puedo decir entonces con Lacan, que un psicoanalista es un sinthome

Traducción: Silvina Rojas

NOTAS:
1.Lacan, J., El Seminario, libro 23 El sinthome (1975-76), Paidós. Buenos Aires 2006, p. 131.
2.Lacan, J., “L’insu que sait de l’Une-bévue s’aile à mourre” (1976-77), L’UNEBÉVUE: Revue de psychanalyse, n. 21, 2003-2004, p. 50.
3.Lacan, J., EL Seminario libro 23 Idem p.15
4.Freud, S., « Análisis terminable e interminable » (1937), Obras completas TXXIII Amorrortu. Buenos Aires, 1985, p. 231.
5.Ibid., p. 232.
6.Ibid., p. 230.
7.Miller, J.-A, O osso de uma análise + O inconsciente e o corpo falante, Zahar, Rio de Janeiro, 2015, p. 136.
8.Lacan, J., “La terceira” (1974). Opção lacaniana. Revista Brasileira Internacional de Psicanálise, n. 62, Eólia, São Paulo, dez. 2011, p. 33.
9.Lacan, J., “Joyce, el Sintoma” (1975), Otros Escritos, Paidós. Buenos Aires 2012 p. 596
10.Idem.
11.Miller, J.-A., O osso de uma análise + O inconsciente e o corpo falante, Zahar, Rio de Janeiro, 2015, p. 135.
12.Lacan, J., El Seminario, libro 17 El reverso del psicoanálisis (1969-70), Paidós. Buenos Aires 2008. p. 56.
13.Idem.
14.Idem.
15.Lacan, J., “L’insu que sait de l’Une-bévue s’aile à mourre” (1976-77), L’UNEBÉVUE: Revue de psychanalyse, n. 21, 2003-2004, p. 50.

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