Callar el amor

Callar el amor

 María de los Ángeles Morana – NEL/AMP

El título es una cita tomada de la primera de dos conferencias ofrecidas por Lacan en la Universidad de Saint-Louis el 9 de marzo de 1960 en Bruselas, publicada años después en el suplemento belga “Quarto” y en la carta mensual de la E.C.F.1 La frase surge cuando habla de la ética del psicoanálisis, de lo que presupone y de sus incidencias.

¿Callar el amor a qué? nos preguntamos recordando a la vez el poema de Rimbaud “A une raison” del que en el Seminario XX es destacado el último versículo: “Un nuevo amor”2“Ta tête se retourne, -le nouvel amour!”, “Tu cabeza se vuelve, -el nuevo amor”. Es preciso girar, girarnos hacia el nuevo amor3.

En la conferencia Lacan discute con la deriva de la psicología que considera la consciencia progresiva de sí, como la finalidad última de la vida humana sustentada en el yo en tanto función de síntesis y principio de integración. Subraya que Freud despejó el deseo para la reflexión ética como un objeto nuevo, “el deseo no es una cosa simple”, abrochado a un inconsciente que se presta a la función de lo que se traduce, incluso en ese punto radical en que el síntoma no puede traducirse. Lo que se traduce “es lo que se llama el significante” que, en cadena, funciona a espaldas del sujeto que se constituye como sujeto del inconsciente en el lugar de un Otro que no es completo y por eso desea. Más adelante en su enseñanza el significante es situado como “causa del goce”4 y Miller afirma que en la ultimísima enseñanza: “el significante es lo que hace que uno no se reconozca”5.

Hoy, cuando “el pathos del deseo” le es hurtado al sujeto por un Otro que sabe lo que debe desear, conforme a una imagen ideal de sí mismo promovida por la publicidad, con el malestar procedente de tener que alcanzarla6, ¿qué es preciso callar en el amor para dar lugar al giro hacia un nuevo amor?

El amor, narcisista en su esencia, que “nunca saca a nadie de sí mismo”7, impotente en tanto ignora que no es más que el deseo de ser Uno, engañoso porque los goces de los seres hablantes no coinciden, permite sin embargo, bajo transferencia, desplegar la palabra dirigida “al que le supongo el saber” y que, desde una ética del deseo, declinando su propio fantasma , apoyará la destitución de ese semblante en el recorrido de la cura, desbrozando  el camino hacia un amor más digno que el constituido como confusión en la que entran el prestigio, el semblante y el error sobre la persona8. La clínica, a la que con Miller ponemos “muy por delante”9, no para darnos aires en su nombre, sino para interrogar la cotidianidad del sufrimiento derivado de la insatisfacción producida por el “camelo” de la pretendida sustancia objetal que causa el deseo10, nos conmina también, en la lengua común de la que nos servimos en nuestros encuentros, facilitados en la actual coyuntura por el recurso al internet, a callar el amor a la pretensión de pureza por la que las palabras corresponderían plenamente a la intención. Encuentros en los que la discusión es bienvenida, en los que “el deseo se escucha más allá de los muros”11, en los que la enunciación de cada uno, vehiculizada por su voz, atraviesa la pantalla del computador, que no hace objeción cuando se trata de los cuerpos hablantes12, como lo hemos palpado.

Así transitamos un mundo que Lacan describió “en descomposición”, del que ya no hay “el menor atisbo” por la vía del conocimiento y que el discurso científico no consigue sostener13. En esta escena, la irrupción del SARS- CoV2 con su ley implacable, desató la búsqueda y la proliferación de sentidos, evidenciando el desarreglo en la naturaleza y lo traumático de un real impensable y sin sentido14. Trajo también la posibilidad de agujerear nuestras falsas seguridades, de reinventar el estilo de vida al introducir un corte, una experiencia de vacío en nuestro habitual funcionamiento, que ha abierto puertas a nuevos tipos de animación en nuestras vidas15. Callar el amor a las ficciones conocidas y dejar resonar el golpe de tambor de un nuevo amor, que no disipa el malentendido que cada uno tiene consigo mismo trasladándolo al otro. Al elegir la vía del desidium que proviene del latín sidus: constelación16, permite, tras la experiencia de una pérdida, interpretar, es decir, “leer de otro modo”17la constelación que se descubre ante nosotros.

 


1 Lacan, J. “Conferencia sobre la ética del psicoanálisis en Bruselas” (9/13/1960). www.psicoanalisis.inedito.com/2014/05/jacques-lacan-1-conferencia-sobre-la.html
2 Lacan, J. El Seminario. Libro 20. Aún (1972-1973). Paidós, Bs. As., 1981, p.25
3 Rimbaud, A. “Illuminations: À une raison”/La langue…www.lalanguefrancaise.com>a-un…
4 Lacan, J. op, cit., p.30.
5 Miller, J.-A. “Los Trumanos”.congresoamp2020.com/es/artículos.php?sec=el- tema&sub=textos-de-orientacion&file=el-tema/textos-de-orientacion/20-03-02_los-trumanos.html
6 Roca, F. “La pasión del pensamiento único”. http://zadigespana.com.19/12/2020.
7 Lacan, J. op, cit., p. 61.
8 Miller, J.-A. “Curso de psicoanálisis” .24-06-2017.eol.org.ar/template.asp?Sec=publicaciones&SubSec=on_line/jam/Otros-textos/17-06-24_Curso-de-psicoanalis.html
9 Miler, J.-A. Ibid.
10 Lacan, J. op, cit. p.14
11 Bonnaud, H. “Après coup de las 50° Jornadas de la École de la Cause freudienne. ¡Gran sorpresa!” NEL Noticias. Lacan Cotidiano No 899.1/12/2020
12 Bonnaud, H. Ibid.
13 Lacan, J. op, cit., p.48.
14 Bassols, M. “La ley de la naturaleza y lo real sin ley”.zadigespana.com/2020/03/20/coronaviru-la-ley-de-la-naturaleza-y-lo-real-sin-ley/
15.Racki, G. X ENAPOL. Nuestro Encuentro Americano del Psicoanálisis de orientación Lacaniana.fapol.redes@gmail.com
16 Salvá, V. Diccionario Latino Español. Nuevo Valbuena. Editorial Salvá, París, 1946.
17 Miller, J.-A. “Los trumanos” Ibíd.

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