El Amor analítico

El Amor analítico

Ordália Junqueira – EBP/AMP

…y no se hace otra cosa en análisis sino hablar de amor

Miller, en la lección X: Un esfuerzo de poesía[1], dice no ser excesivo alegar que el psicoanálisis tomó la poesía como un reencantar el mundo: “¿No es lo que se realiza en cada sesión de análisis?”[2]. En cada sesión, siendo una autobionarración, lo que es vivo merece ser dicho. Para el autor, cuando hay lugar bajo la forma de una sesión analítica, poesía significa que “no me preocupo con la precisión; un lugar donde puedo despreocuparme de lo que es común”. En la sesión de análisis, podemos concentrarnos en lo que nos es propio y decimos eso a Uno solo. No hablo para el analista, pero para mi analista[3]. El lenguaje es de todos, pero el destinatario es único: aquel que allí está, en presencia.

La sesión analítica es un espacio de goce que escapa a la ley del mundo, pero que también permite que esta ley del mundo ejerza su reinado, pues le proporciona un abrigo, una tregua, una pausa, mientras prosigue esa incansable extracción de plusvalía que, según se cree, justifica que existamos[4].

Es el reino de lo particular en un mundo que domina lo universal. La primera sesión, por ej., es imagen de lo que va a seguir, una experiencia que no nos cura de nosotros mismos pero, por el contrario, nos reconcilia con nuestra propia historia. En la lección VIII, El lugar y el lazo, Miller[5] enseña: en el tratamiento analítico (bajo transferencia) nosotros contamos historias, nos contamos en historias y hacemos historia y el pase no deja de ser una historia, que, de algún modo, es la última historia que nos contamos a propósito de lo real.

Conversación sobre el Amor

Decir y Amor se entrelazan en la ultimísima enseñanza, siendo el Amor una condición para la existencia del Saber. En “Conversación sobre el Amor”, Miller[6] destaca que el psicoanálisis inventó un nuevo amor llamado transferencia: el amor analítico, amor freudiano. El amor lacaniano, en relación al amor freudiano, es invención. La novedad de Lacan es que hay nuevos amores posibles, “Un nuevo amor”.

Lo que Freud inventó fue un nuevo tipo de Otro al cual direccionar el Amor: un nuevo Otro que proporciona nuevas respuestas al Amor y, tal vez, respuestas más adecuadas que aquellas que se encuentren en la vida cotidiana. […] Freud inventó un nuevo Otro del Amor, pero no un nuevo goce, porque entonces sería la cuestión de una nueva perversión[7].

Sin embargo, la respuesta a esa pseudoperversión del analista es el Amor, el Amor de transferencia. Un Nuevo Amor se instala a partir de la presencia del analista. Una forma de demanda que, al contrario de lo que se esperaría en la esfera amorosa, no se debe ser ni satisfecha, ni suprimida. Freud (1915) advierte: “el camino que el analista debe seguir no es ninguno de estos; es un camino para el cual no existe modelo en la vida real[8]

En el Argumento del X Enapol, Gabriel Racki[9] escribe que “lo Nuevo abre un campo para el psicoanálisis, no de esperanza, pero de pasión”, y pregunta: ¿Qué es mejor que el Amor para cuestionar lo Nuevo? Resalta que “debemos estar advertidos de los nuevos agujeros por donde la animación de la vida entra en los cuerpos. Sin agujeros verdaderos, la palabra del Amor, la resonancia amorosa, no encuentran pasaje.” Lacan ya anunciaba eso: “Todo orden, todo discurso emparentado al capitalismo deja de lado lo que llamaremos, simplemente, las cosas del Amor[10].

Siguiendo con Racki, el Amor es hecho de palabras y hemos visto el sujeto empobrecer simbólicamente invadido por el objeto del mercado capitalista. El autor recuerda que Lacan hizo también un preludio en 1974 sobre la locura de un “orden de hierro” venir al lugar de la remisión amorosa de instancias para orientar el deseo del parletre, aumentando, de esa manera, nuestro desafío como analista e interroga: ¿por dónde entraría el Amor en tiempos en que “nada es imposible” y de nombramientos de hierro? Esa época es caracterizada por la ansia en satisfacer goces que consumen la división subjetiva y saturan el “entre” a partir de dónde el Amor grita. ¿Por cuáles intersticios el Amor se interpone hoy y enlaza los cuerpos? Y en el tratamiento analítico, ¿cómo el Amor se presenta?

Considerando que en el proceso analítico la libido es desocupada de la pulsión de muerte y que neutralizar la pulsión de muerte produce efectos: “agujeros” de vida en los cuerpos y “nuevos poros del amor”[11], se puede decir que la persona que se analiza ¡ama más! En esa perspectiva recurro a Brousse[12] que, para cernir el proceso en juego del lado del analista, utiliza como metáfora, escenas de una película de la desactivación de minas de bombas:

En esas pequeñas cosas sin importancia de las cuales se ocupa el psicoanálisis yace una carga de dinamita que puede explotar […] ¿quién es el desactivador de minas? […] es el proceso analítico. Nuestra escucha es oír el decir de cada analizante, Uno a Uno: “Yo vengo por eso,” a cada sesión analítica. […] Las bombas existen, pero nosotros no somos obligados a colocar los pies arriba de ellas. Es necesario saber ubicarlas para poder orientarse. […] Sabemos que un dolor en el alma puede destruir cualquier parletre tan inevitablemente cuanto un virus.

Como alertó Lacan, el paso a paso en la cadena significante – relacionada a la dimensión peligrosa de un goce enigmático que lleva al detonador – debe ser seguido con prudencia. Éticamente, conduciendo el proceso analítico, apostamos en las huellas del Nuevo Amor (de transferencia).

 


[1] Miller, J.-A. “La sesión analítica. Acción lacaniana” (2003). Um esfuerzo de poesia, Paidós, Buenos Aires, 2016, p. 159-161.
[2] Ibid. p. 160.
[3] Ibid. p. 161.
[4] Ibid
[5] Miller, J.-A., “La última enseñanza de Lacan”, El lugar y el laço (2001), Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 101.
[6] Miller, J-A. “Uma conversa sobre o amor”. Opção Lacaniana online, n. 2, 2010, http://www.opcaolacaniana.com.br/pdf/numero_2/Uma_conversa_sobre_o_amor.pdf.
[7] Ibid.
[8] Freud, S. “Observações sobre o amor transferencial”. Fundamentos da Clínica Psicanalítica (1915/1914), BH: Autêntica Ed., Obras Incompletas de Sigmund Freud, 2019, págs. 165-182.
[9] Racki, G. “Novos poros do amor.” Primeiro Argumento do X ENAPOL-2021, http://x-enapol.org/pt/argumentos/.
[10] Lacan, J. “O Saber do Psicanalista”. Aula de 06/01/1972. Inédito.
[11] Racki, G. Op. Cit.
[12] Brousse M.H. “Por que é que ele vem?” Opção Lacaniana on-line, n. 4, 2011, http://www.opcaolacaniana.com.br/pdf/numero_4/Porque_que_ele_vem.pdf

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