La condición de amor, donde no hay relación sexual

La condición de amor, donde no hay relación sexual

Graciela Allende – EOL/AMP

Como analistas solemos recibir en nuestros consultorios a hombres y mujeres embrollados con el amor. Nuestros principios nos dicen que al comienzo del psicoanàlisis està la transferencia, es decir el amor.1  Y al final del anàlisis tambièn està el amor, que se ha ido transformando. Esta es nuestra orientación, pero ¿con qué nos encontramos en nuestra clínica cuando no es el nuevo amor el que se nos presenta?

Las decepciones y encuentros amorosos son motivos de consulta a los analistas. El cómo hacer en la relación entre hombres y mujeres nos ubica de inmediato en las diferencias en el modo de amar, y en cómo enfrentarse al vacío irreductible que se produce en los encuentros y desencuentros entre los sexos.

Considerando los detalles en los embrollos del amor y el goce, realizaré la lectura de la primera de las contribuciones freudianas, Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre, 1910,2 siguiendo la lectura de Miller3 en el curso Los divinos detalles.

Hay diferencias en las condiciones del amor, y desde el psicoanálisis, en el amor el partenaire está  indeterminado para el sujeto. Solo se lo puede encontrar a través de un rodeo por la condición de amor. En este punto recurrimos a Freud, que explora la sexualidad y el amor desde los primeros encuentros con los objetos parentales. Incluye en su planteo la presencia de las “condiciones de elección de objeto”,4 los “divinos detalles” que articulan el amor con el objeto.

Las condiciones de amor se pueden ubicar en el lugar donde se plantea la pregunta sobre cómo un hombre reconoce a la mujer en tanto que mujer. En la experiencia clínica se ponen en juego las condiciones, ya que no todas las mujeres convienen al hombre. Lo que podemos leer como que el significante de la mujer no existe.  Por lo tanto, las condiciones de amor para los dos sexos se inscriben en el lugar donde no hay relación sexual.

Freud ubica el aspecto narcisista del amor y la puesta en juego de la repetición.5 Cada encuentro es un reencuentro, ya que todo objeto de amor es sustitutivo de  la relación a los primeros objetos de amor. Comienza sus desarrollos acerca de la sexualidad en Tres Ensayos de la teoría sexual, haciendo una distinción entre amor y sexualidad, aunque ambos están presentes en la vida amorosa.6

La sexualidad tiene como concepto  fundamental la pulsión, en la que se aloja la libido. En cambio, el amor queda enlazado al concepto de narcisismo. Como no hay ningún objeto que satisfaga la pulsión, ya que el objeto de satisfacción está perdido, lo que queda es volverlo a buscar.

Las Contribuciones a la vida amorosa7 se presentan en una trilogía en la que la sexualidad masculina se pone en juego en la 1ª Contribución. En la 2ª Contribución, generaliza. La 3ª se centra en la sexualidad femenina y extrae consecuencias de la sexualidad masculina. Lacan introduce lo que se puede llamar la 4ª Contribución:8 “La significación del falo” en su lectura sobre la vida amorosa freudiana a partir de la castración.

La mujer es deseada si es la mujer del Otro.

Esta es la condición que se juega en Sobre un tipo particular de relación de objeto en el hombre,9 en la que se explora la sexualidad masculina Cuando un hombre elige a una mujer, hay ciertas condiciones que se juegan en torno a la madre y la prostituta.

Ella debe ser una Dirne, de mala reputación y de  fidelidad dudosa. Pero no se trata de una prostituta que comercia su  cuerpo por dinero, sino que se trata del amor a las mujeres fáciles.10

Siguiendo la lógica edípica freudiana, decimos que Dirne11 es una repetición desplazada de la madre. Ya que hay una infidelidad de la madre hacia el niño con el partenaire sexual, es decir, el padre. La Dirne tiene que ver con la condición de que la mujer en cuestión no sea toda para el sujeto. Esta es una versión de la exigencia de que la mujer no sea toda del hombre, para poder reconocerla como mujer.

Los celos se ponen en juego, pero no se trata de los celos al marido, sino de todos los otros que pueden desearla. La hostilidad y rivalidad aparecen hacia el hombre que ejerce el derecho de propiedad sobre la elegida. Es así que el amor llega a su apogeo y esplendor cuando la mujer adquiere valor y es sobrevalorada. Esta separación entre propiedad y goce es una manera de decir que, en el nivel del goce, la mujer se escapa, la mujer huye. De este modo, las mujeres, aunque sean fieles, son esencialmente infieles.

La infidelidad es ubicada con relación a la insatisfacción que produce la elección en la que se juegan rasgos maternos. Por lo tanto, ninguna mujer funcionará como objeto de satisfacción. Estos hombres no pueden ser fieles, y se enredan en una serie de enamoramientos que se sustituyen unos a otros, con mujeres que pertenecen a otros hombres. Si se presenta esta condición, para que el deseo del hombre se ponga en juego en la elección la mujer elegida debe ser de Otro. Freud recurre a la figura del tercero perjudicado, excluido.12

La Degradación como contrapartida de la sobrevaloración.

Si lo que aparece es el rebajamiento del objeto como condición, la degradación13 permite que el sujeto pueda vivir intensa y placenteramente su vida sexual. Es decir, para que un hombre pueda acercarse a una mujer, invitarla a la cama y disfrutar necesita degradarla; si no, no la puede desear. Degradarla no significa maltratarla como persona; implica  que la puede desear  mediante ciertos significantes. Por ejemplo, si un hombre le dice a una mujer que es ‘un bomboncito´, ya es una cierta degradación a un objeto comestible. Lo importante es ver si una mujer pueda prestarse a ese juego, en el que se despierta el deseo de ese hombre, sin identificarse a ese objeto.

Cuando un hombre siente una alta valoración hacia una mujer, lo que fenoménicamente se presenta como respeto 14 y se acompaña del cariño es eróticamente ineficaz y, por lo tanto, hace poco placentera la vida sexual de las mujeres respetadas.

Rescatar a la amada.15

Cuando a los hombres les gusta sentirse redentores, se pone en juego el salvar a la mujer considerando que la infidelidad pone en peligro a la elegida.

En una primera lectura, vemos que Freud ordena la relación del hombre con la mujer y de la mujer con el hombre a partir del complejo de Edipo. Para Freud, cuando un hombre se relaciona o elige una mujer tiene como referencia, como primer objeto, la madre. Es la lógica de la sustitución y la lógica edípica.

En el Seminario 20, Lacan formaliza la relación entre amor y goce a partir de la inexistencia de la relación sexual y la disyunción entre el hombre y la mujer.16 Plantea que el amor es suplencia de la relación sexual que no existe. De este modo introduce el amor en otro plano que en el que planteaba Freud, que era el plano del narcisismo.

A partir de lo propio y singular de cada uno se va tejiendo un entramado que no tiene que ver con el tener sino con el ser. Se tratará de reconocer la falta, asumir la propia castración, que es algo que se juega en el terreno de lo femenino.  Por eso en el amor, ya se trate del hombre o de la mujer, el que ama, está en posición femenina.

En el actual escenario de los embrollos y delicias del amor, se tratará de que cada uno encuentre su modo de gozar y amar.

 


1 Lacan, J., “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”, Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 265.
2 Freud, S., “Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre”.(1910). O.C. T.2. López Ballesteros. B.N. 4ta ed.p1625. “Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa”, “El tabú de la virginidad” (1918), Obras Completas, Amorrortu, Buenos Aires, 1976.
3 Miller, J.-A., Los divinos detalles (1989), Paidós, Buenos Aires. 2009
4 Freud, S. “Tres Ensayos de teoría sexual”, (1905) O.C. vol. 7.
5 Ibíd., (1905) O.C. Buenos Aires. Amorrortu. 1976
6 Ibíd.
7 Freud, S., “Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre” (1910).O.C. T.2. López Ballesteros. B.N. 4ta edición.
8 Lacan, J., “La significación del falo” (1958), Escritos, Siglo XXI editores Argentina, Buenos Aires. Tendlarz, S. Las mujeres y sus goces, Colección Diva, Buenos Aires, 2013
9 Freud, S “Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre”.(1910).O.C. T.2. López Ballesteros. B.N. 4ta ed., p. 1626.
10 Miller, J.-A. Lógicas de la vida amorosa. 2da. Conferencia. Manantial, Buenos Aires, 1991., p.27.
11 Freud, S., O.C. T.2. López Ballesteros. B.N. 4ta ed.p1626.
12 Tendlarz, S. Las mujeres y sus goces, “El desprecio y la degradación de la mujer”, Colección Diva, Buenos Aires, 2013.p 100,101.
13 Freud, S., Obras Completas. T.2. López Ballesteros. B.N. 4ta edición.
14 Ibíd., p.1627.
15 Freud, S “Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre”. (1910).O.C. T.2.
16 Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aun. (1972.73) Paidós, Buenos Aires.

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