La función de la fotografía en la constitución de los partenaires y de los lazos amorosos contemporáneos

La función de la fotografía en la constitución de los partenaires y de los lazos amorosos contemporáneos

Antonio Alberto Peixoto de Almeida

De la fotografía a la mirada

Las fotografías en la actualidad, pueden ser registradas en cualquier lugar. Son editadas y compartidas todo el tiempo sin ningún límite. ¿Cómo afecta eso a las parejas los partenaires contemporáneos y los dichos sobre el amor?

Los productos fotográficos provienen de alguien que, intencionalmente, apuntó al registro de algo. Al describir la cuestión de la mirada, Lacan[1], utiliza el término “foto-grafía”. La mirada, por lo tanto, “foto- grafía” algo, pero no necesariamente una fotografía pasa por la mirada – veremos eso mas adelante.

Para Barthes[2], ésta siempre es inscripta en el pasado, un “eso fue”. Agrega que la fotografía tiene una contingencia, un “fuera de sentido” – y que quien las registra transforma lo que fue fotografiado en mero objeto. Es por ello entonces que ubica allí la separación entre la percepción y la atención – en Lacan podemos pensar en la mirada y la visión.

En la actualidad hay un cambio de estatuto de la fotografía – ellas no son solo documentales y están omnipresentes, una consecuencia del desarrollo técnico de los dispositivos fotográficos. Lacan[3] llamó a esto “latusa”. De acuerdo con el autor, se trata de la relación que el discurso capitalista forja con el objeto a, en la intención de crear gadgets que convoquen a las personas a gozar de esos objetos a través del consumo y de la cultura de masa.

Barthes[4] discute la cuestión de la apropiación de la foto privada por lo público. De acuerdo con el autor, lo privado (intimo/interior) es tomado por lo público. En la época de la publicación de su libro, en 1980, eso ocurría a través de piezas publicitarias o en relación a aquellas que eran expuestas de forma voluntaria. Por otra parte, Gunthert[5] destaca que el valor del registro de las imágenes, en la actualidad, está en las posibilidades de ser compartidas. Por lo tanto, las fronteras entre lo público y lo privado están más fluidas. Se trata de algo que remite a la mirada del Otro.

La mirada, en Lacan[6], hace referencia a un proceso de esquizia. Es decir, existe el ojo, órgano, la mirada y la visión. La visión trae a la dimensión de la geometría, la ilusión de la complementariedad. La mirada, ser mirado, comporta el objeto pulsional, el objeto a, y determina un déficit en la experiencia del sujeto, ya que implica necesariamente una pérdida, lo que depone una ilusión, aunque parcial de la totalidad.

El autor expone la tensión existente entre visión/mirada cuando dice sobre las pinturas: “Se le da algo al ojo, no a la mirada, algo que entraña un abandono, un deponer la mirada.”[7].Sin embargo agrega que eso tiene un efecto pacificador. Es posible pensar que el discurso capitalista también opera con ese juego entre visión/mirada, a través de los registros cuantitativos, pero se trata de algo que, al contrario, apunta a que no ocurra la pacificación – lo que convoca a la infinitización, en virtud de la insatisfacción constante.

De la mirada al a-muro.

El encuentro entre dos, para constituir una pareja, gira en torno de la soledad y del inconsciente de cada quien. Hay algo en ella que ocurre al nivel del síntoma, los sujeto ni siquiera lo saben. Sin embargo, depende de un consentimiento – cada vez más inconsistente, ante la liquidez de los lazos afectivos.

La liquidez gira alrededor, sobretodo, de la imposibilidad de soportar la alteridad de un encuentro. No hay inscripción de la relación sexual, aunque la pasión provea esa ilusión, como destaca P. Naveau[8]. J,-A. Miller[9] usa el término “burbujas de certeza” para destacar el modo como operan las subjetividades contemporáneas. De eso, destaco el término “burbuja”, muy utilizado por los jóvenes de hoy, para decir que la soledad actualmente hace referencia a un encierro alrededor del propio goce, que impide un lazo de consistir mas allá de la unión de los cuerpos.

Así, la fotografía se inserta como siendo un artificio más de esos encuentros, sobretodo en relación a las exposiciones en las redes sociales. Éstas, ante el juego entre visión y mirada, parece que tienen como función suplantar esas dos dimensiones de la soledad, como si frente a lo privado tomado por lo público, pudiera haber una respuesta del Otro que  las solucionase. Parte del proceso de captura de los sujetos, proviene del hecho que los dispositivos registran las visualizaciones y las interacciones que derivan de allí.

Cuando pensamos al nivel del partenaire, tenemos a una pareja que no es mas “fotografiada” como antiguamente, tan sola para guardarlas en los archivos. Más allá de eso, es a través de las fotografías que, muchas veces, ellos  se hacen existir  frente al Otro social. Éstas son utilizadas, por ejemplo, para anunciar la oficialización del partenaire de la pareja – de la misma manera son borradas cuando se deshace.

Se trata de pensar en otra temporalidad, más allá de lo que Barthes designa como “eso fue”, en la medida en que hay una nueva incidencia de la técnica y la posibilidad de publicarlas en “tiempo real”. Por lo tanto, la fotografía, también se inserta en “eso está pasando” o “eso recién pasó”.

Así, los retratos son parte de la relación y de la elaboración de los sujetos alrededor de esas cuestiones. En ese punto, parece que tenemos algo cercano al “amuro[10]”, ya que, aunque una foto pueda ser publicada con mil dichos sobre el amor, aún así hay un muro, ante el cual se tropieza, que como dijo J.-A. Miller[11], es el muro del lenguaje.

Por lo tanto, la foto puede ser considerada una “carta de amuro” dirigida al Otro social – como un tercero que es convocado falsamente a participar de esa relación. Falsamente, pues en cierta medida, la intimidad de la pareja se mantiene como tal, ya que lo que escribe el encuentro no es pasible de ser registrado en un retrato. No seria digno de publicación. En otra dimensión, la mirada se esquiva y da espacio primordialmente a la visión. La verdad es mentirosa – es un medio decir.

La fotografía tiene una función en lo que se escribe de un encuentro como pareja en la contemporaneidad. Sin embargo, el juego entre la imagen, la mirada y la visión, realizado a partir del discurso capitalista, comporta ilusiones y hace consistir lo imaginario. Ir más allá, pasa por entender que si el amor pudiera ser representado en una imagen, ella seria, antes de todo vacía.

 

*Psicoanalista asociado al CLIN-a (Centro Lacaniano de Investigación de la Ansiedad – Instituto del Campo Freudiano de San Pablo).
Traducción: Ana Beatriz Zimmermann
Revisión: Silvina Rojas

[1] Lacan, J (1964) El Seminario de Jacques Lacan; libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires, Paidós.
[2]  Barthes, R. A câmara clara: nota sobre a fotografia. Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 2018.
[3] Lacan, J. El Seminario: libro 17: El reverso del psicoanálisis 1969-1970..Paidos, Buenos Aires. 2008
[4] Barthes, R. A câmara clara: nota sobre a fotografia. Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 2018.
[5] Gunthert, A. A imagem compartilhada: Como a internet mudou a economia das imagens. Eco-Pós, Rio
de Janeiro, v.15, n.1, p. 36-56. 2012.
[6] Lacan, J (1964) El seminario de Jacques Lacan; libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires, Paidós.
[7] Lacan, J (1964) El seminario de Jacques Lacan; libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires, Paidós, p.108.
[8] Naveau, P.  O que do encontro se escreve: estudos lacanianos. Belo Horizonte: Escola Brasileira de Psicanálise, 2017.
[9] Miller, J-A. Intuições milanesas II In: Opção lacaniana online, nova série, ano 2, n. 5, Disponível em: <http://www.opcaolacaniana.com.br/pdf/numero_6/Intuicoes_Milanesas_II.pdf>
[10] Lacan, J. EL Seminario 19, …o peor (Lacan, 1971- 1972), Paidós, Buenos Aires.
[11] Miller, J-A., O inconsciente e o corpo falante. In. O osso de uma análise + o inconsciente e o corpo falante. Rio de Janeiro: Zahar, 2015.

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