Lazos contemporáneos: géneros y sexuación

Lazos contemporáneos: géneros y sexuación

Maria Bernadette Soares de Sant´Ana Pitteri – EBP/AMP

¿La proliferación de “géneros” se debe al desfallecimiento de la metáfora paterna, el Nombre del Padre no sostiene más al sujeto y contiene su goce? ¿Las fórmulas de la sexuación de Lacan ofrecen una orientación, una respuesta?

El analista no puede ignorar los cambios en la civilización, y explorar la dimensión de lo real abierta por la caída de la función paterna es uno de ellos [1]. La caída del padre, de los ideales, lleva a Freud al psicoanálisis, a enfrentarse con síntomas incompresibles para la ciencia de la época. Frente a la intolerancia victoriana, él señala la dificultad enfrentada por el psicoanálisis con el descubrimiento del fondo sexual en los síntomas neuróticos: desde entonces la cuestión sexual es se invierte, lo prohibido pasa a ser, no solamente permitido, sino hasta alentado.

En los inicios de su enseñanza, Lacan formula “el inconsciente estructurado como un lenguaje”, que con su estructura significante se inscribe en términos binarios e imposibilita hacer una diferencia  y una relación con lo no representado de modo binario en el inconsciente.  Se agrega la fórmula del sujeto, representado  entre significantes  y, si el sujeto es representación, no tiene cuerpo. Pero ¿cómo la palabra afecta, incide sobre el cuerpo y ocasiona la remisión de síntomas?

La ley del significante construye un discurso que pretende asegurar una identidad, pero en cuanto a la identidad sexual del hombre, tomado uno por uno sin considerar el género, se topa con la cuestión de la presencia fálica en el inconsciente. No hay en el inconsciente freudiano algo que inscriba la diferencia sexual entre hombre y mujer, y, como dice Bassols: ““L’inconscient se comporte comme s’il n’existait qu’un sexe, et le problème, c’est de savoir lequel”[2]. “El inconsciente se comporta como si existiera solo un sexo, y el problema,es saber cual”.

El inconsciente se organiza a partir del falo (representación del pene erecto) y es imposible diferenciar y establecer relación entre las cosas que no tienen representación significante (binaria) en el inconsciente. El “hombre” consigue alguna identificación imaginaria por la presencia corporal que permite la inscripción del significante fálico, pero no hay nada que permita inscribir “mujer”, lo que deja un vacío, un agujero. En este sentido , se ve porqué el significante fálico no es negativizado: no hay binaridad posible.

Lacan pasa de la lógica aristotélica, binaria, con dos valores de verdad (V/F) y que sigue la ley del significante. La bifidez del significante es lo que permite al analista escuchar más allá de aquello que le es dicho y Freud[3] afirma que, lo que es negado por el hablante, fue afirmado en el inconsciente; hubo una represión (Verdrängungen) para el cual la negación apunta.

En el seminario 20 Lacan hace una inversión que incide sobre toda su enseñanza; el sujeto pasa a ser el parlêtre y la palabra solo adviene incorporada, el cuerpo vivo es lo que acarrea el goce.

Partiendo de la lógica aristotélica, Lacan busca una lógica no verbalizable, de un “discurso que no fuera del semblante”[4]  que huya de lo imaginario y que figure lo real.

“De un discurso que no fuera del semblante para hacerles percibir, y ustedes lo percibieron, que el discurso como tal es siempre discurso del semblante.”[5].

La demostración de que todos los discursos son semblantes y que se desarrollan a partir de la bifidez del significante, exige el pasaje por la lógica.

Partiendo del binarismo del inconsciente, Lacan llega al “no hay relación sexual”; se trata de la relación lógica, no hay relación entre el significante “hombre” y el significante “mujer”, lo que no permite la posibilidad de una diferencia entre los sexos.

Partiendo del Seminario 18, Lacan alcanza lo que no es semblante, el goce. “El goce existe. Debemos poder hablar de él”[6] . Del Seminario 19, largo camino lógico, él busca extraer las consecuencias de la no-relación sexual y, al comentar el título, “… o peor”, observa que los tres puntos marcan un lugar vacío donde estaría un verbo. Elidiendo un verbo y siendo “peor” un adverbio, en el lugar de los tres puntos, Lacan coloca el decir “no existe la relación sexual”[7], en el sentido de que no se puede escribir la relación entre “hombre” y “mujer” en el inconsciente “estructurado como un lenguaje”. “Un decir” es lo que Lacan propone como verdad, pero como esta solo puede ser dicha a medias, en la otra mitad entra “… o peor”.

““La verdad ya implica el discurso. Eso no quiere decir que pueda decirse. Me mato diciendo que no puede decirse, o que solo puede semidecirse.”[8].

Esta verdad es que el discurso, el medio-decir, implica que el sexo bilógico no define la relación en el ser hablante. Haciendo uso del cuadrado de las oposiciones oriundo de los textos aristotélicos[9], y creando las formulas de la sexuación, Lacan se vale de los avances de la lógica en los siglos pos-aristotélicoos para enunciar que “no existe la relación sexual”.

Siguiendo a Parménides[10] llega al Hay-Uno (Yad´lun), concepto fundamental para el desarrollo de su lógica. De Platón a Aristóteles, pasando por Frege y llegando hasta Cantor y a la teoría de los conjuntos, Lacan hace surgir la oposición entre el goce fálico y el goce sumplentario, Otro goce. Partiendo de la lógica aristotélica (primer intento en la historia del pensamiento occidental para la formalización del lenguaje común), pero no-toda ella, puesta que la parte “masculina” de las fórmulas de la sexuación es binaria y sigue la estructura significante (tener o no tener un falo), pero la parte “femenina” subvierte la lógica clásica, va más allá de la inscripción significante e inconsciente.

Nada hay en el inconsciente que permita establecer una relación entre los sexos y la multiplicación de los géneros parece volcarse para encontrar una solución, en vano. La lógica lacaniana enfrenta la cuestión del goce y, al crear las formulas de la sexuación en la demostración de la “no-relación”, Lacan orienta hacia la posibilidad de proliferación de géneros. Si solo hay un sexo en el inconsciente y no se sabe cuál, no sorprende que los géneros proliferen en un intento de nombrar lo innombrable.

 

Traducción: Silvina Molina
Revisión: Silvina Rojas

[1] Estado de cosas denunciado en el aforismo 125 de la Gaia Ciencia, cuando Nietzsche teoriza sobre la “muerte de Dios”.
[2] Bassols, Miquel. In: LQ 905 – https://lacanquotidien.fr/blog/wp-content/uploads/2020/12/LQ-905.pdf
[3] Freud, S. La negación (1925), Obras Completas, V. 15. Buenos Aires.
[4] Lacan, J., El Seminario, libro 18,: De un discurso que no  fuera semblante. Buenos Aires, Paidós, 2009.
[5] Ibíd, p. 222
[6] Lacan, J., El Seminario, libro 19, …O peor. Buenos Aires, Paidós, 2012, p.222
[7] Ibíd, p.12
[8] Ibíd, p. 222
[9] No fue creado por Aristóteles, sino montado por los medievales a partir de los textos lógicos aristotélicos.
[10] De Platón, y que, por cierto, es considerado uno de los diálogos más complejos de este autor.

No se permiten comentarios.