Una coma (pro)vocativa del amor.. O ¿Por dónde “entra” el amor?

Una coma (pro)vocativa del amor.. O ¿Por dónde “entra” el amor?

Jessica Jara de Aguirre – NEL/AMP

En el primer argumento del X ENAPOL, Gabriel Racki  pregunta: “¿Por dónde entra el amor en tiempos de “nada es imposible” y de nominaciones de hierro?” Prosigue su formulación en la I Conversación: “¿por dónde entra el amor cuando no hay amor al saber, a lo simbólico, al padre, a la tragedia, cuando no abren sus poros a preguntarse por determinaciones inconscientes?” Allí, una respuesta a dilucidar es: “un corte introduce otro tipo de animación para su vida” *(2020).

Para Lacan es en el intervalo entre el Fort y el Da, donde todo se inserta (1975). Es entre el S1 y el S2, donde se inserta su invención: el objeto a; de lo contrario, eso se holofrasea. Aquí J.-A. Miller anota la objeción del objeto, desde un psicoanálisis que regido por el no-todo y antinómico al discurso del amo aliado a la ciencia: “hace lugar a lo inconmensurable, es decir al factor (a) que se intercala siempre en el cálculo” (2017). Sobre ese cálculo, Marcelo Barros advierte que el Nombre-del-Padre funda un modo de nominación que tiene en cuenta lo incalculable; mientras que el ser-nombrado-para es: hacer entrar al otro dentro de los propios cálculos.

A falta de intervalo se puede escribir… O, la gramática pura para separar

Un escritor de cuentos dice “no estoy familiarizado con la novela”. Siempre pegoteado, cuando era niño confundía la “m” y la “n”, iniciales del nombre de su madre y del suyo. Llama “marasmo” al agujero sin imagen que lo estraga. Tiempo después, en el análisis, ante un holofraseado: “furiafuga” (que lo lleva a lo peor), se los hago escuchar despegados: “furia fuga”. N. responderá: “¿con slash o guión?”. En ausencia de intervalo, es posible en un análisis introducir una puntuación que opere cual separador. La introducción de un cierto vacío por esta edición, por esta separación, trae como efecto en “N”: un querer buscar un amor que ya no sea “cordialmente obligado”.

Una abogada gana casos imposibles con “teorías extrañas”, lo hace a partir de una lectura de la ley a la letra. De ese modo, ella logra circunscribir en el análisis un punto de incomprensión: “Está el punto y el punto final, murió. Entiendo la coma, pero ¿el punto y coma?”. Esto, en tanto en un caso, hizo uso del “o” en su función de “coma”. Coma que implica un enumerado metonímico: o, o, o, o… Dejando en claro que no se trata de la “o” de la elección. Entonces, el asunto se torna, ¿cómo introducir un punto y coma que antecede al “pero”, que no equivale al punto mortífero, que pueda detener la metonimia errante de la coma y del comer, sin confrontarla a la elección?

En esta serie anoto el testimonio de Clotilde Leguil, al que se refiere Laurent en El nombre y la causa (2020), pues allí la vocal “o” condensaba distintos relatos: el agua que no se bebe, las aguas del nacimiento, el grupo sanguíneo… Luego, esa letra “o” se vuelve una cifra, un cero (0). En un último sueño, su padre deja un número para llamar “0#1”, introduciéndose así una oposición entre “la nada” y “cualquier cosa”: una alternancia mínima que le servirá en lo subsecuente.

Se trata de asuntos de escritura con efectos de subjetivación, cual corte en acto con consecuencias.

La coma separadora, provocadora y vocativa

Hay una preciosa coma que Miquel Bassols buscó introducir en un aforismo lacaniano y se le escurre. Lo femenino, entre centro y ausencia es el nombre de su libro que de entrada lo deja “metido en un buen lío”; pues primero, la coma separadora se ausenta y luego solicitará sea colocada en un lugar incorrecto. Esto muestra en acto un choque de goces, difícil de mediar. Allí recuerda a Lacan: “No por nada debo primero apoyarme en el Otro. El Otro… es… un entre… en juego en la relación sexual, pero desplazado, y justamente por interponerse como Otro”.

Cuando el Otro no se interpone, ¿dónde encontrar apoyo sino en la escritura, que es soporte de lo real? Así, la escritura de una coma no es poca cosa, en otro momento detallé la declinación de un artista “trasplantado” a un “desarraigo, con deseos de pertenecer”. Hoy, además, cobra actualidad la coma provocadora de Ariana Harwicz en “Matate, amor”. Nombre de una de sus nouvelles por el que le cerraron temporalmente su cuenta de Twitter, en tanto que los algoritmos que no conocen el equívoco, calcularon que “promovía el suicidio”1[1] y le enviaron nombres de centros de atención.

La coma vocativa llama al destinatario del mensaje en las cartas, separando al sujeto del mensaje como tal. Aquí el llamado es el mensaje: el llamado al amor. “Querido A.,” es parte de la coquetería de las formas y naderías que nos enlazan. Y, mientras las críticas literarias hablan de su pronta extinción, el X ENAPOL ha puesto a circular Cart@s vivas entre apreciados colegas.

Entrando al amor…

Para concluir, fuera de la debilidad del fluctuar “entre” dos discursos, es el momento de decidir “entrar” al amor. Quizás de un modo distinto al testimonio de una analizante fulminada por un mensaje que leyó en la calle: Déjate enamorar, pero prestando seria atención a los estragos ocasionados por la saturación del “entre”, poros por donde el amor palpita, en términos de Racki.

Les propongo entrar al amor de la mano de Tudal y hacer un esfuerzo más para no quedar atrapados en la debilidad: entre las dos versiones del poema, citado por Lacan.

En esta ocasión propongo leer el “entre” no como una preposición sino como una conjugación del verbo “entrar”. Entre o “dentre”, como se dice en el campo ¡Entre al foro, a la feria!

Entre el hombre y el amor, Hay la mujer.
Entre el hombre y la mujer, Hay un mundo
Entre el hombre y el mundo, Hay un muro*.

* Cuando se tope con el muro de la NRS… queda invitado, cordialmente, a inventar allí un (a)muro: una palabra agalmática que lo perfore, como nos indicó Miller hacia Río.

 


[1] https://www.infobae.com/
Bibliografía
* https://www.youtube.com/watch?v=iKtJ2nkkYGM
Barros, M., El orden de hierro, http://www.marcelobarros.com.ar
Bassols, M., Lo femenino entre centro y ausencia. Grama Buenos Aires 2017.
Jara, J., De matrimonios…, https://nelguayaquil.org/2017/09/05/de-matrimonios-en-tiempos-de-la-utopia-del-genero/
Lacan, J., Conferencias en las Universidades Americanas (1975).
Laurent, E. El nombre y la causa, 2020. http://hdl.handle.net/11086/16881
Miller, J.-A., Cuestión de Escuela: Acerca de la garantía, 2017. http://www.eol.org.ar/template.asp?Sec=publicaciones&SubSec=on_line&File=on_line/jam/Otros-textos/17-01-21_Cuestion-de-Escuela.html
Racki, G., Nuevos poros del amor, http://x-enapol.org/

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