Lo indecible, lo ilimitado y lo Queer

Lo indecible, lo ilimitado y lo Queer

Paola Salinas EBP/AMP

“Esta experiencia de la palabra que se sabe y de la que se está privado (…) En donde el carácter fortuito de nuestros pensamientos, en donde la naturaleza frágil de nuestra identidad, en donde la materia involuntaria de nuestra memoria y su enjundia exclusivamente lingüística se tocan con el dedo. (…) en donde nuestros límites y nuestra muerte se confunden por primera vez. Es el desamparo [propio del lenguaje humano] (…) ante lo que es adquirido. El nombre en la punta de la lengua nos recuerda que el lenguaje no es, en nosotros un acto reflejo. Que no somos bestias que hablan igual que ven.” Quignard, El nombre en la punta de la lengua[1].

Palabra y cosa no se equivalen

La construcción lacaniana a partir del axioma “el inconsciente está estructurado como un lenguaje” introduce la lógica del significante en la estructuración subjetiva, sin embargo, no es suficiente para abordarla. Lacan avanza en su enseñanza y nos presenta la noción de parlêtre, del Otro como cuerpo, y un universo que no se restringe a la lógica significante. Ese “universo” ha recibido diversos nombres: continente negro, femineidad, locura, femenino, ilimitado, indecible.

La articulación significante permite que las identificaciones inconscientes se establezcan y su presencia es decisiva en la vida del sujeto, en sus relaciones íntimas y sociales. Estas identificaciones pueden sostener una existencia, pero no la abarcan completamente justamente por delimitar una posición y una satisfacción articuladas al orden simbólico, a aquello que se inserta en la lógica de la diferencia significante. Otra dimensión del cuerpo relativa a lo más singular de una satisfacción fuera de la norma, excede esa organización.

En el seminario 20[2] Lacan nombra ese Otro goce que escapa del conteo y la contabilidad fálicos, y avanza en los seminarios siguientes en dirección a una clínica continuista que da énfasis a los arreglos posibles de cada parlêtre ante lo que no se puede simbolizar.

Dicho de otro modo, la articulación significante apoyada en el orden del Nombre del Padre pasa a ser una posibilidad entre otras. Además, cualquiera que sea el arreglo, tendrá que vérselas con ese goce Otro que no puede ser representado en una lógica binaria de 0 y 1, de la presencia y de la ausencia.

Es cierto que arreglos, anudamientos, incluyen de modo diferente ese más allá de lo fálico y del lenguaje. Lacan destacará un imposible de significantizar y un imposible de decir y al afirmar que “la relación sexual no existe”, introduce la radicalidad de lo Real en la existencia humana, en la sexualidad, en las identificaciones y en el amor.

Lo indecible, rasgo fundamental de lo femenino

La época no se restringe a la diferencia relativa entre dos significantes, lógica binaria del lenguaje sostenida en el registro simbólico. Las definiciones de lo masculino y lo femenino son cuestionadas, afirmando una posición política en el contexto actual[3]. En la orientación lacaniana, la noción de parlêtre tomada a partir de la marca de exclusión en su origen[4], ya coloca ese límite. Hay un indecible que no se liquida, un gozar en el cuerpo innombrable más allá del par significante, como también la posibilidad de construir un borde posible a partir de la identidad sinthomal[5].

Bassols[6], al retomar la paradoja de Aquiles y la Tortuga, aborda la noción matemática que entre dos números naturales, 0 e 1, existe un infinito. De ese modo, un sujeto que se representa en un significante para otro significante, entre S1 e S2, se constituye por la presencia y la ausencia de esos significantes, lógica binaria entre falo/castración, propia a lo simbólico. Sin embargo, hay un infinito de posibilidades que no encuentran su lugar en una explicación entre 0 e 1, en ese espacio opera un goce que no se soluciona en lo simbólico. Ese infinito sigue la lógica del no-todo del goce femenino, y por eso no se cuenta en términos binarios o incluso de la diferencia relativa. En esta perspectiva lo femenino no es definido en oposición a lo masculino, sino como Otro para sí mismo, así como la tortuga Breseida también es otra para sí misma.[7] Estamos en el espacio del Uno solo, sin Otro; donde algo permanece indecible, pero posible de ser abordado por la vía de la satisfacción.

En el psicoanálisis no hay esencia, hay arreglos

Aproximar lo indecible, lo ilimitado y lo Queer no es nada más que destacar la lógica del no-todo en la estructuración de la subjetividad y su presencia en la civilización. Si hablamos de feminización del mundo incluyendo la discusión acerca del riesgo de caer en un ilimitado que lleva a la errancia sin fin o, de modo contrario, a una nueva tiranía, ahora sin borde – el punto que importa para el momento actual-, es, me parece, el de consentir frente a la caída del padre, a que algo de lo singular pueda inscribirse. Una inscripción sin abandonar totalmente las identificaciones, sean fluidas o conservadoras, que permita la inclusión de aquello que siempre queda afuera de la cuenta de cualquier grupo, nombre o palabra.

Hay afinidad entre el significante queer y el goce. Bassols nos dice que todo goce es queer, punto más radical de la exclusión del parlêtre con relación a su cuerpo, conectándolo a la singularidad[8]. Tomar lo queer más allá del sentido de raro, extraño, y retomarlo por el sesgo del significante torsión – con relación a la normâle –, es un modo de localizar el más allá del lenguaje, nuestra “no coincidencia con ella”, para retomar a Pascal Quignard.

Así: “Lo queer se declina entonces de otro modo, como un goce singularísimo, inefable, para el cual cada quien inventa cómo puede, un nombre, un artilugio, pero cuya opacidad no se extingue ni se reduce, y, por ende, no hace Todo. Allí radica el resorte desegregativo, que denominamos lógica del no –todo”[9]

Política y contingencia

En 68, Lacan[10] anticipaba los efectos del declive o evaporación del Padre que “ocasiona cambios en cómo cada uno puede regular y significar el cuerpo y el goce”[11]. Miller[12] afirma que el goce Otro es el principio general del régimen del goce para ambos sexos, un real imposible de simbolizar. El psicoanálisis toma la forma de gozar de cada uno como incomparable, inclasificable, por eso queer, una torsión de la norma. En otras palabras, el goce es siempre Otro y cabe a cada uno inventar una relación posible con él y “construir su definición propria del género”[13].

El goce “femenino o queer”, lo es, a veces, contingentemente pero ¿qué quiere decir eso? La contingencia no es el opuesto de la necesidad, otra cara de la moneda, sino la posibilidad de una inscripción que no será toda o definitiva y, por lo tanto, no transforma lo imposible en posible. La política del psicoanálisis se sostiene abriendo el paso para un decir cada vez, singular a cada parlêtre, más allá de las identificaciones, apostando en un punto de anclaje en relación al sinthome a partir de la noción de identidad sinthomal.

No creo que sea posible retroceder ante la discusión de las identidades sexuales, nos concierne directamente por el hecho que tratamos sobre los desarreglos del sujeto con su cuerpo. Siguiendo el ultimísimo Lacan la singularidad sinthomática nos orienta en esa discusión, pues solamente “la consideración del goce impide que todo saber caiga en la ideología”[14], como afirma Fabián Fajnwacks.

Traducción/Versión: Paola Salinas

[1]  Quignard, P. El nombre em la punta da lengua. Arena libros, Madrid, 2016. pgs.42-43.
[2]  Lacan, J. El seminario 20: Aun. Paidós, Buenos Aires, 1998.
[3]  Ver Judith Butler, Gayle Rubin, Monique Witting, Eve Ksosfsku Sedwick, Paul B. Preciado, Fabrice Boulez, Tim Deam, entre otros.
[4]  Lacan, J. “El ombligo del sueño es un agujero. Respuesta a Marcel Ritter”. Freudiana, n 87, Barcelona, diciembre de 2019, p. 99.
[5]  Ventura, O. “Da identidade impossível a uma política do sintoma”. Arteira. Revista de Psicanálise, n 10. EBP-SC. & Giraldo, M. C. Seminario de Formación Lacaniana de la NEL. Identidad Sinthomal. Disponible en: https://radiolacan.com/es/podcast/seminario-de-formacion-lacaniana-de-la-nel-cuarta-conferencia-identidad-sinthomal/3
[6]  Bassols, M. “El goce es queer por definición. Tres preguntas a Miquel Bassols”. In: Rodríguez-Acquarone, P. Feminismos. Variaciones y controversias. Olivos, Grama, Buenos Aires, 2018. p.87
[7]  Bassols, M. Id. Ibid. p.88
[8]  Bassols, M. “Entrevista a Miquel Bassols, por José Manuel Ramírez”. In: Tendlarz, E. B. Género, cuerpo y psicoanálisis. Olivos, Grama, Buenos Aires. 2020. p.63
[9]  González, A. “Lo queer no te quita lo racista”. In: Sotelo, I. Lo feminino en debate. El psicoanálisis conversa con los femenismos. Grama, Buenos Aires, 2020. p.77.
[10]  Lacan, J. “Nota sobre el padre”. Lacaniana. Revista de Psiconálisis. EOL, Buenos Aires, Año XI, n 20, Junio de 2016.
[11]  Gutiérrez, G. “Elección de goce y construcción del género”. In: Sotelo, Id. Ibid. p.80.
[12]  Miller, J-A. O ser e o um. Aula de 9/3/11, inédito.
[13]  Brousse, M.H. “Lo que el psicoanálisis sabe de las mujeres como gender”. In: Brousse. MH Lo femenino. Tres haches, Buenos Aires, 2020, p.45
[14]  Fajnwaks, F. “Jacques Lacan, precursor das teorias queer”. In: Psicanálise e Psicopatologia lacanianas. CRV, Curitiba, 2020, p.30

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