Nuevos síntomas, el malestar aún

Nuevos síntomas, el malestar aún

Rogério Barros – EBP/AMP

“El psicoanálisis cambia, lo cual no es un deseo, es un hecho”1. Esto quiere decir que no estamos distantes de los nuevos modos de subjetividad tributarias del discurso del amo de nuestro tiempo. El nuevo amo, unión del discurso capitalista con la ciencia, forcluye las cuestiones del amor haciéndonos ver, de una vez, la declinación de la función paterna y la degradación de los lazos sociales. Enjoy x, sin restricción2   es el slogan que condensa la ideología de una nueva época. Pasamos del tiempo del malestar, resultante del conflicto proveniente de la castración, al tiempo de los impasses frente al goce3.

El amo actual, al reprimir el significante amo en el lugar de la verdad, modifica la relación del sujeto barrado con el objeto a. Si antes la división del sujeto se evidenciaba a partir de la imposibilidad de que el saber alcance la verdad produciendo el objeto a cómo resto de la operación simbólica, ahora su división es causada por la oferta de los objetos bajo las leyes del mercado, ahí donde el objeto a se encuentra en el cenit social4.

Interpretar los fenómenos de la civilización actual nos permite pensar en un recorrido que va desde la interdicción, restricción pulsional de la era victoriana en la que Freud formula la causalidad sexual de las psiconeurosis de defensa, a la incitación del goce por la vía de la profusión de los cuerpos de la era del porno. Estos cambios ocurridos en el campo de lo social que nos permite ver la declinación del Ideal y su consecuente empuje al goce5.

La ausencia de referencia al Otro simbólico, signo de la inoperancia del Nombre-del-Padre como organizador del goce, no es sin efecto. Para apaciguar el malestar hoy evidenciamos el uso de identificaciones imaginarias cambiantes “que funcionan como suplencias ante el déficit simbólico”6. Se trata de nuevas nominaciones que traen a la escena las dimensiones imaginarias y reales del cuerpo. Nombres rígidos que, sin la movilidad simbólica, permiten una localización del goce al precio del endurecimiento de una identidad del yo, y que nos interroga sobre la función del equívoco significante que permitiría la apertura para que el inconsciente pueda operar en un tratamiento analítico.

Estos cambios discursivos actuales son los que hacen que Lacan haya realizado un pasaje de una clínica discontinuista, pautada en la inscripción del Nombre-del-Padre, a la clínica continuista, de conexión, borromea, en la cual el soporte ya no es la inscripción del Nombre-del-Padre, sino “la forclusión generalizada y la relación del sujeto con su sinthome7.

Se desplaza el énfasis anteriormente dado a la estructura, hacia la unidad elemental del síntoma como un modo de goce, cuyas invenciones pueden ser mostradas a través del recurso a la topología.

Los nuevos síntomas son patologías sobre las cuales el sistema de clasificación estructuralista no consigue dar nombre, denunciando la incapacidad del orden simbólico de delimitarlos.

Aunque, la envoltura formal se modifica, el núcleo del síntoma, que es el goce, se mantiene, de modo que no existe una nueva pulsión.

Si el síntoma freudiano se estructura como respuesta a la angustia, señal de lo real, con el desorden simbólico8 promovido por el nuevo amo cambiante, pasamos al tiempo de la pluralización de los Nombres-del-Padre, permitiendo una localización del goce no necesariamente proveniente de la clásica vía metafórica. Al pluralizar los Nombres-del-Padre, Lacan destituye lo simbólico como el único registro que trata el goce, enunciando que lo imaginario y lo real, en su duplicación, pueden también suplir la falla del nudo. Esos nuevos síntomas, lejos de presentarse como enigmas para los sujetos, se revelan como respuestas.

Del mismo modo que las lenguas se modifican, también los discursos se transforman y los significantes amos que orientan los efectos de sentido común surgen y declinan. Con la evaporación del padre y su metáfora en la cultura, evidenciamos la proliferación de los S1, permitiéndonos ver no un amo, sino muchos, cuya función es dar un tratamiento al malestar, sirviéndose del padre o compensando como otros nombres que permitan una creencia organizativa que dé consistencia al cuerpo9. En efecto, los sujetos contemporáneos, desbrujulados, echan mano de un significante-amo que les dé una identificación comunitaria. Fuera de la filiación paterna, se agrupan por la vía de la identificación al modo de goce, formando burbujas de certeza que organizan el campo social donde proliferan bipolares, borderlines, anoréxicas, fibromiálgicas, además de las identidades de género que aumentan exponencialmente, representadas en él “más” de la sigla LGBTQIA.

En el horizonte de la caída de los semblantes, nos interesa políticamente estar atentos a los modos en que los nuevos padres, tal vez no siempre metafóricos, nos permiten vislumbrar nuestro alcance en la subjetividad de la época. Frente a la caída del padre como Ideal organizador del campo pulsional que, una vez muerto, instaura el régimen del todo con su evaporación en la cultura, hoy estamos frente a la máquina del no-todo10. Nuevos modos del malestar se evidencian, no por la falta, sino por el exceso, apuntando a una nueva clínica. Si la exigencia del goce renueva el malestar en la cultura, será necesario ver a partir de qué “poros” podemos apostar hoy a la contingencia del amor11, frente a la caída del padre, sueño freudiano

Traducción: Silvina Molina.

NOTAS:
1 Miller, J.-A., “El inconsciente y el cuerpo hablante”. En: https://www.wapol.org/es/articulos/Template.asp?intTipoPagina=4&intPublicacion=13&intEdicion=9&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=2742&intIdiomaArticulo=1
2 Brousse, M.H., “Em direção a uma nova clínica psicanalítica”. Latusa digital, n. 30, 2007.
3 Miller, J.-A., El Otro que no existe y sus comités de ética. Buenos Aires: Paidós, 2010.
4 Miller, J.-A., “Una fantasía”. Punto Cenit: política, religión y el psicoanálisis. Buenos Aires: Colección Diva, 2012, p. 39.
5 Portillo, R. “O declínio do ideal, a exigência de gozo”. Latusa digital. n. 16, 2005.
6 Tendlarz, S. E. “O inclassificável”. A variedade da prática: do tipo clínico ao caso único em psicanálise. Rio de Janeiro: Contra Capa Livraria, 2007, p. 27.
7 Ibid., p.28.
8 Miller, J.-A. El lugar y el lazo. Buenos Aires: Paidós, 2013.
9 Brousse, M. H. “As identidades, uma política, a identificação, um processo, e a identidade, um sintoma”. Opção Lacaniana online, n. 25 e 26, 2018.
10 Santiago, J. “A máquina do não-todo e o sintomal como série sem-limite”. Correio, n. 85, São Paulo: Escola Brasileira de Psicanálise, 2021.
11 Racki, G. “Novos poros do amor”. Correio, n. 85, São Paulo: Escola Brasileira de Psicanálise, 2021.

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