Para el psicoanálisis… el punto de imposible

Para el psicoanálisis… el punto de imposible

Rafaela Vieira de Oliveira – Participante en EBP-Sección Leste-Oeste

Bajo el sintagma “nuevas modalidades de amor” encontramos en el campo social diversos modelos de relaciones íntimas: entre personas héteros y homoafectivas, trans y cisgénero, las que también constituyen relaciones abiertas, monogámicas o las que practican el poliamor. En tanto, para las “nuevas configuraciones familiares” es la figura de la prole la que marcará la diferencia entre lo que en el campo del derecho se llama conyugalidad y parentesco. Por un lado, se tienen relaciones jurídicas, sociales y afectivas entre dos o más individuos, formando parejas, triángulos amorosos; y por otro lado, se encuentran padres y/o madres e hijos.

Decir “lo nuevo” en las configuraciones familiares evoca los modelos de familia de la contemporaneidad que adquieren legitimidad a partir de las ficciones jurídicas. Más allá del modelo heteronormativo tradicional de la familia compuesta por un padre, una madre y sus hijos, hoy adquieren legitimidad las familias homoafectivas, monoparentales y las familias afectivas.

Si en el campo social los modelos son plurales, en el campo del psicoanálisis se interroga sobre lo real en cada lazo, su punto de imposible. En esta perspectiva, algunos conceptos son operativos. Si hablamos de “modalidades de amor”, deseo, goce y partenaire sinthomático son algunos de los conceptos  orientadores a través de los cuales se puede interrogar lo que hace lazo entre los seres hablantes. A partir del caso por caso, de la singularidad de la clínica y de los casos abordados por la cultura, se puede buscar lo nuevo que hay allí.

En referencia a “las nuevas configuraciones familiares”, más que el diseño en cuanto a la forma que asumirá la familia frente al Otro social, al psicoanálisis le importa lo que se transmite al niño. Como destaca Daniel Roy1, en el borde del siglo XXI, no se trata ya de una transmisión relativa al campo de la ley sino, de la transmisión de un “malentendido”, un punto de imposible. Uno de los efectos de la pluralización del Nombre del Padre. Los vínculos familiares

“[…] ya no siguen la lógica del significante del Nombre del Padre para tratar la inexistencia de la relación entre los sexos. Son, entonces, los modos de goce predominantes de los padres los que reordenan las familias […]. La ausencia de un significante que valga como un S1 conlleva una prevalencia del goce sinthomático de cada quien, ya no de las identificaciones que decían qué hacer. Esa diferencia significante que ordenaba mundos, es ahora una equivalencia, es decir que hay un valor común que los hace intercambiables con otros según las condiciones de goce.2.

El término « equivalencia tiene aquí un valor destacado ya que localiza algo de la subjetividad de la época que se infiltra en las “nuevas lógicas” familiares. Puede observarse esto a propósito del cambio del significante de paternidad hacia el de parentalidad, cambio que destaca la paridad. “La regulación simbólica en el seno de la familia se borra.”3. La pareja parental se vuelve una pareja fraterna.4

Esta afirmación tiene aquí su peso ya que incide sobre lo que serían las funciones del padre y las de la madre. Es a lo que apunta Marie Helene Brousse5 al decir que hay una condensación entre esas dos funciones, que el cuidado prevalece sobre la autoridad y el nombre. El primero antes ligado a la madre, y el segundo al padre.

Así, la parentalidad pasa a ser un concepto fundamental para comprender las nuevas configuraciones familiares en tanto trasciende los modelos y afecta las funciones de los padres. En este contexto, la palabra del niño toma otro valor, es súper valorada. Esta súper valorización puede ser ubicada tanto en la orientación del hacer de los padres atrapados por las demandas de los hijos y sus propias demandas, así como también puede asumir una faceta de algo insoportable para estos padres.

Este cambio de la paternidad a la parentalidad, que condiciona las relaciones hacia una división más igualitaria entre los padres, refleja el propio movimiento de lo social, tal como apunta Barreto6: “Es importante considerar las características del lazo social en la actualidad. La primacía de la verticalización cedió su lugar a la primacía de la horizontalidad. El largo plazo cedió su lugar a los plazos puntuales; el modelo es la conexión y desconexión, tal como sucede en internet”7 O sea, hay un desplazamiento de la autoridad hacia la paridad.

A modo de conclusión, se puede considerar que, a pesar de los diferentes formatos de familias que se tienen hoy en día, lo que más importa al psicoanálisis es la lógica que sostienen estas relaciones que condicionan la transmisión de un cierto saber de los padres hacia sus hijos. Como mencionamos se destaca: a) el concepto de parentalidad que proporciona una relación más igualitaria entre los padres, los que los aproxima a una relación más fraterna; b) el lugar y el peso que la palabras del niño pasa a asumir dentro de la familia. Si antes el niño debía callarse en pro de la verdad de los padres, hoy, son los padres los que se ven enfrentados con el decir de sus hijos. Lo que no quiere decir, necesariamente, que los padres escuchen a los hijos, sino, por el contrario, que se embrollan o afectan más por aquello que los hijos tienen para decir.

Traducción: Silvina Rojas

NOTAS:
1 Roy, D., Parents exaspérés – enfants terribles. Texte d’orientation, 6ª Journée de l’Institut Psychanalytique de l’Enfant, prononcé 13 de mars 2021. [tradução para o português para uso interno – EBP]
2 Nitzcaner, D. (Orgs.), Nuevas configuraciones familiares: del padre a las parentalidades, 2017, Buenos Aires, Conversaciones del VIII ENAPOL, disponible en: http://www.asuntosdefamilia.com.ar/es/Conversaciones/05/Debora-Nitzcaner.pdf
3 Smith, F. G. (orgs.), Novas configurações familiares: do pai às parentalidades, 2017, Buenos Aires, Conversações do VIII ENAPOL, disponível em: http://www.asuntosdefamilia.com.ar/pt/Conversaciones/05/Fernado-Gomez-Smith.pdf
4 Ibíd., s/p
5 Brousse, M. H., Modos de gozar em feminino, Gramma Edições, Olivos,2021, Olivos, p.27
6 Barreto, F. P., “Semblante e laço social”, Revista Curinga: Sintoma e Laço Social, N°28, Escola Brasileira de Psicanálise – Seção Minas, Belo horizonte, 2009, pp.31-35
7 Ibíd., p.33

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