“Violencia: Otra cara del amor”

“Violencia: Otra cara del amor”

 Adriana Tyrkiel –  Cartelizante EOL

“A menudo temo que los hombres y mujeres sean irrevocablemente extraños entre sí, como si vinieran de planetas diferentes… La gente sigue juntándose, aunque las relaciones sean destructivas. Es una reacción bioquímica: estimula esa parte de tu cerebro que solo se satisface con el amor, la heroína o el chocolate. El amor puede ser una adicción…” Nan Goldín.

En toda relación amorosa existe la ilusión de que con el Otro se alcanzaría una vida placentera. Pero enamorarse significa también caer en un embrollo que podría acarrear un goce oscuro y un profundo dolor, hasta concluir en la muerte.

¿Cómo se explica que entre dos que decían amarse aparezcan situaciones de extrema violencia? ¿Por qué en estas parejas el estrago suplanta al amor?

Esa transferencia dialéctica constante del amor al odio apunta al estrago entendido como la relación devastadora de un sujeto con otro. El estrago se presenta como la contracara del amor. La necesidad de ser amada, a la espera de una señal de amor, puede conducir a la muerte. Se ofrece todo, hasta “la libra de carne” a ese hombre al que nada lo satisface ni colma.

Nan Goldin. Fotógrafa muy importante del siglo XX de la contracultura de Nueva York de los años 70 y 80. Puede incluirse dentro del arte abyecto, ya que muestra al público lo horrendo, lo oscuro, lo expulsado, es decir el lado trasero del arte.

La artista documentó, a modo de álbum familiar, una generación que añoraba libertades, pero que a la vez se destruía con el sida y las drogas. Con sus fotos captó esa época oscura y clara a la vez, evidenciando la violencia de género, la autodestrucción, y el desamparo.

Es judía, con una infancia complicada y hogares adoptivos. Su hermana se suicidó, hecho que constituyó una marca en su vida y el inicio de su actividad fotográfica a los 16 años. Su cámara fotográfica se estableció como una prolongación de ella misma. “la cámara es parte de mi vida cotidiana, como hablar, comer o tener sexo”. Durante más de treinta años mostró el horror, una generación de almas rotas, marginales (personas adictas, prostitutas y la comunidad LGTBIQ+) y situaciones que su arte saca de las sombras, da a ver, cuestiona y compromete.

La fotografía la anudó. Este amor al arte fue el lazo que le permitió unirse al Otro.

Su arte, la fotografía, fue un modo de tratamiento de lo oscuro, lo impensable y lo indecible. Un tratamiento singular del vacío a través de una invención. Tanto el vacío como lo oscuro son maneras de nombrar lo traumático e intentar atraparlo.

Comenzó fotografiando a su alrededor, especialmente a sus amigos, cada quien con su problemática singular.

Este grupo tan importante para la artista se constituyó en su familia sustituta elegida. Fue su refugio. Estos vínculos le permitieron mostrar lo mejor y lo peor de este, su mundo, dentro del que se incluye la agresión que soportó por parte de uno de sus integrantes. Esta situación violenta fue fotografiada exhaustivamente y exhibida dentro de su obra.  Es allí donde se quiebra la función pacificadora de la palabra e irrumpe la pulsión de muerte. “Durante algunos años estuve profundamente ligada a un hombre…usábamos los celos para inspirarnos pasión… yo anhelaba la dependencia, la adoración… Nos habíamos vuelto adictos a la cantidad de amor que la relación nos suministraba”.

Fue criticada por el “sin velo” de los traumas sociales.

“La balada de la dependencia sexual” es su serie fotográfica más famosa, tomada entre 1979 y 1986 como archivo de la subcultura de esa época con escenas de amor, sexo y violencia, algo que dice “hice para mi”. En definitiva, el profundo dolor de existir. Hace visible lo invisible de gentes desclasadas.

¿Este video es una vuelta más que da a su parte oscura? ¿La saca de su goce mortífero? Mostrarlo podría parecer que tiene en cuenta de qué madera esta hecha pero no la exime de su goce.

En 1988 una sobredosis de drogas la condujo a una internación a partir de la cual se replanteó su trabajo: transmutó a más sereno, menos al límite, con naturalezas muertas, y paisajes silenciosos, mostrando un cambio de dirección en su arte. Se observa en sus instantáneas una dulzura, aunque sin variar su ojo crítico. Logró “el saber hacer allí” del artista con lo irremediable y lo irreductible. Pudo arreglárselas con lo que tiene que soportar y con él “no hay relación sexual”.

En definitiva elaboró con sus propios desechos una invención, mostrando su lado oscuro y reinventando la situación traumática a través de sus imágenes.

“Solía pensar que nunca podría perder a nadie si los fotografiaba lo suficiente. De hecho mis imágenes me muestran cuánto he perdido”. N. Goldin


Bibliografía
-Miller, J.A; “La salvación por los desechos”, Radar N° 56 , Noviembre 2010.
-Goldin Nan; Wikipedia, la enciclopedia libre.
-Lacan, J; El Seminario 23, “El sinthome”; Paidós, Buenos Aires, 2012
-Lacan, J; El Seminario 17, “El reverso del Psicoanálisis; Paidós, Buenos Aires 2004.
-Lacan, J. ,  RSI, Inédito. Lacan.
-Lacan. J. ,“Televisión”, Otros escritos, Paidós, Buenos Aires , 2012.
-Torres Mónica y Linda Katz,  “Los nudos del amor”, Dorrego SRL, Buenos Aires, 1998
-Miller, J:A;  “Racismo”, Extimidad.  Paidós, Buenos Aires 2011.
Cartel  “El amor después del amor”
Más Uno: Andrea Berger.

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