Y las mujeres, ¿qué dicen de la guerra?

Y las mujeres, ¿qué dicen de la guerra?

Gabriella Dupim – Coordinadora del Núcleo – EBP – Sección Nordeste

Lacan1, al recordar a Medea constata que las mujeres son más amigas de lo real, siendo en la guerra las más sanguinarias de los sanguinarios nos indican algo de un sin límites de la posición del goce femenino más allá del falo. Casi un millón de mujeres lucharon en el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial y poco se sabe sobre ello. Esta revelación suena extraña si consideramos que estamos familiarizados con la imagen de hombres luchando a lo largo de la historia de la humanidad.

Pero ¿qué dicen las mujeres sobre la guerra? Ellas nos cuentan sobre lo que sintieron, no sólo en la línea de combate sino entre centro y ausencia: de sus hazañas heroicas, del horror, del miedo de matar, muchas veces mayor que el de morir, de la belleza, de la maternidad y del amor. Intentan decir sobre lo femenino, infamiliar, al mismo tiempo íntimo, que no se sabe pero que afecta, volviéndose Otra para sí misma. Del lado no-todo de las fórmulas de la sexuación2 no hay universal y por lo tanto cada ser hablante sólo puede decir sobre su experiencia con ese goce Otro, una a una.

Es precisamente a través de los testimonios indecibles recogidos por la escritora bielorrusa Svetlana Aleksiévitch3 que nos dejamos enseñar sobre lo femenino. El silencio de las editoras y el rechazo a publicar sobre lo infamiliar de la guerra revelan el miedo y el tabú a develar lo desconocido. Es terrible recordar, pero es terrible también no recordar, asegura un sobreviviente.

Luché en el frente, cuenta una sargenta que volvió de la guerra a los 21 años con una lesión grave en el oído y el cabello blanco, trayendo en el cuerpo las marcas de un real inasimilable. Tenía miedo de perder sus bonitas piernas. Cuando volvió, la madre le dijo que rezaba para que regresara entera pues si hubiese quedado mutilada era mejor que la mataran. Para ella, que un hombre pierda la pierna no sería tan terrible ya que de cualquier modo sería un héroe, mientras que una mujer joven ya tiene el destino decidido. Esto revela que desde la perspectiva de lo singular del síntoma, ser bella para un hombre era uno de los nombres4 de lo femenino.

¿Sería la belleza un semblante de lo femenino? Para Lacan5, lo bello funciona como barrera ante el horror de la cosa, pues al mismo tiempo que la aproxima, la mantiene separada. Una mujer confiesa que el único miedo que tenía era de volverse fea después de la muerte, tenía miedo que una bala la parta en pedazos, así como los muchos pedazos que ella recogía en la guerra. Otra mujer cuenta que igualmente se arreglaba durante el combate, inventaba collares coloridos, hacía anillos y aros brillantes con latitas; el miedo de envejecer era para ella mayor que el de la guerra. Pensaba que sin ser mujer no era posible sobrevivir. Una cirujana decía que tenía que sonreír todo el tiempo ya que una mujer debía iluminar. Y así lo hacía, con cada paciente en su lecho de muerte sonreía y le decía que lo amaba pues el amor preserva, da fuerzas para querer vivir.

Para ser madre no dejó de ser mujer, es la frase de Molière que toma Lacan6 para indicarnos que la maternidad la divide por la vía del deseo, evidencia del no-todo de la posición femenina. Una excombatiente explicaba que había entendido porqué para una mujer era más insoportable y angustiante matar: una mujer da vida, regala vida, la lleva por mucho tiempo dentro de sí, y luego la cuida. Otra mujer hablaba de la experiencia de matar y la dificultad de tener que decidir si apretaba o no el gatillo. Después de disparar comenzó a llorar y a temblar, sintió mucho miedo, un horror indecible. Odiar y matar no eran cosas de mujer, era preciso convencerse de eso para estar en la guerra. Otra excombatiente aún se sentía tan culpable de haber matado tanta gente que hizo de la contingencia de haber tenido una hija con deficiencia un síntoma de castigo.

Svetlana, con su libro, dio voz no solo al decir de las mujeres sobre la guerra, sino también a los dichos que aparecían, sobretodo, en los silencios. Confidencia que se  fue transformando cada vez más en una escucha vuelta hacia la otra persona que aprendió a leer la voz, así como hacen los analistas. Se interesa en escuchar no los grandes hechos ni el heroísmo, que muchas veces los maridos forzaban a las esposas a recordar, sino aquello que era pequeño y humano. Algunas se negaban a encontrarla, no podían recordar, era demasiado doloroso. Una de ellas contó por teléfono que mientras  luchaba en la guerra no se sentía mujer, no menstruaba y no tenía deseo femenino. Cuando la guerra terminó y su futuro marido le pidió casamiento quería gritar, llorar, se sintió insultada. Cómo alguien podía querer casarse en el medio del humo, de la tierra arrasada. Primero era necesario que él la hiciera sentir mujer, coqueteara con ella, le regalara flores, y le dijera palabras bonitas.

Al escuchar a más de doscientas mujeres, Svetlana escribe sobre esa experiencia de soledad propia a lo femenino de quien vuelve de la guerra. Se trata de un exilio que resuena en el cuerpo, semejante al de alguien que ha venido de otro planeta o del más allá. Hay un imposible de decir que, a pesar de que se intente narrar y se quiera entender, tiene un límite que escapa a las significaciones y a la articulación significante. Era como si no fuese yo, cuenta con perplejidad una mujer sobre el encuentro con lo Unheimliche7.

Traducción: Silvina Rojas

NOTAS:
1-  Lacan, J. (1998). “Juventud de Gide o la letra y el deseo”. Escritos (p. 703) Siglo XXI Editores, México 2009
2-  Lacan, J. El Seminario, libro 20: aun. Paidós. Buenos Aires 2008
3- Aleksiévitch, S. A guerra não tem rosto de mulher. 9. ed. São Paulo: Companhia das Letras, 2016.
4- Fuentes, M-J. S. As mulheres e seus nomes: Lacan e o feminino. Belo Horizonte: Scriptum, 2009.
5-  Lacan, J.  El Seminario, libro 7: La ética del psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires 2008
6-Lacan, J. El seminario, libro 5: Las formaciones del  inconsciente. Paidós. Buenos Aires, 2010 [1957-1958].
7-Freud, S. Lo Ominoso [Das Unheimliche] – Edição comemorativa bilíngue (1919-2019): Seguido de O homem da areia de E. T. A. Hoffmann. São Paulo: Ed. Autêntica, 2019.

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