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Reverberaciones del XI Enapol: amor de transferencia, real y cuerpo


lacan21 - 29 de mayo de 2024 - 0 comments

Jussara Jovita Souza da Rosa

La convicción racionalista de Lacan es que la transferencia no es un milagro ante el cual el psicoanalista deba arrodillarse. La teoría del Sujeto supuesto Saber sitúa la transferencia como la consecuencia inmediata de lo que Lacan llamó el discurso analítico[1].
JA Miller, 1979

El argumento de XI Enapol nos invita a “[…] pensar qué y cómo se instala hoy en día ese misterioso amor llamado transferencia”. Vivimos una época que “tiende a la desvalorización del saber, favorece la ‘autogestión’, promueve la liquidez de los lazos amorosos y empuja a la ‘autopercepción’, última versión de la negación del inconsciente”[2]. Suponemos que hay dificultades para la instalación de la transferencia[3]. Sin embargo, en el escenario vivo de nuestra práctica vemos que se sigue buscando analistas por un sufrimiento, un malestar que se paga con el cuerpo. A pesar de la seducción del discurso capitalista de que la felicidad y el bienestar pueden ser comprados, el cuerpo y las cuestiones ligadas al amor entran en escena. Conviene examinar qué del psicoanálisis se mantiene a lo largo del tiempo.

Lacan nos dice: “Lo que distingue el discurso del capitalismo es la Verwerfung, el rechazo hacia fuera de todos los campos de lo simbólico, con las consecuencias que ya dije. ¿El rechazo de qué? De la castración. Todo orden, todo discurso, que se emparente con el capitalismo deja de lado lo que llamaremos simplemente las cosas del amor […].”[4] Según Mario Goldberg, este discurso “[…] como un nuevo modo de dominación que converge con el discurso de la ciencia, pone en cuestión el orden de la naturaleza, pero también el del sentido”[5].

Por parte del psicoanálisis, como escribe Bernardino Horne, “la transferencia es el único concepto o noción con el que todos los psicoanalistas están de acuerdo y que todos utilizan”[6]. A partir del Seminario 11, Lacan promueve cambios sustanciales en este concepto. Ubica la transferencia cerca de la pulsión, y el inconsciente cerca de la repetición. Este cambio, además de acercar la transferencia al cuerpo y a lo real, separado de la noción de transferencia presente en la elaboración freudiana, ubica la repetición en la vía de lo real. Respecto al amor, tenemos otra dimensión que, se revela en la intersección del amor con el saber, […] se trata de un amor nuevo. […] Lacan desata un nudo en el que intervienen el amor, la creencia y la suposición. El amor al saber mueve al parlêtre por su pasión por la ignorancia. Aparece así un deseo no natural en el animal humano, el deseo de saber que puede ubicarse en el discurso analítico, en el eje Sujeto-Saber.[7]

La transferencia en este Seminario “[…] es concebida como un cortocircuito que da acceso a la realidad sexual”, y la pulsión testimonia “[…] el forzamiento del principio de placer y el hecho de que hay un goce [ …]”[8] más. El encuentro con “lo real está más allá del automaton, del retorno, del regreso, de la insistencia de los signos, a que nos somete el principio del placer. Lo real es eso que yace siempre tras el automaton […]”[9]. Lacan demarca que la realidad del inconsciente es sexual y “[…] que el peso de la realidad sexual se inscribirá en la transferencia”[10]. La dimensión del cuerpo se presentifica a través de la conexión de las zonas erógenas con el inconsciente porque es allí donde se anuda a ellas la presencia de lo viviente[11].

Clotilde Leguil, en su conferencia “Presencia del analista y experiencias del inconsciente”, basada en la teoría del partenaire de Miller, nos dice que “La presencia del analista es correlativa a la experiencia del inconsciente, “[…] el analista es el ‘partenaire’ del inconsciente, el partenaire del sujeto del inconsciente”[12]. Leguil propone tres modalidades de experiencia del inconsciente: “El analista presente como Otro de cuerpo ausente”, se refiere al “inconsciente estructurado como un lenguaje”, en esta modalidad, “[…] la función de la presencia del analista apunta a hacer existir un Otro, […] el sujeto, en lugar de interesarse por su yo, se interesa por su palabra, en la medida en que ella misma proviene del Otro”[13]. En la segunda modalidad, “El analista, testigo de una pérdida”, la presencia del analista es “correlativa a la repetición y al trauma”[14]. La experiencia del inconsciente aparece como un acontecimiento. “El inconsciente se manifiesta, entonces, bajo la forma de encuentro, de tyche. […] Lo que siempre retorna al mismo lugar […]”[15]. La última modalidad, “Presencia de cuerpo [en-corps] del analista y eyección”, se refiere a lo que es posible “[…] hacer al final de desciframiento del capítulo censurado de nuestra historia […]”, tenemos allí una nueva experiencia de la presencia del analista, en la que “[…] el cuerpo del analista entra en escena como caja de resonancia del cuerpo del analizante”[16]. En esta modalidad, que se constituye a partir de las referencias de la ultimísima enseñanza de Lacan, “El cuerpo del analista […] testifica, entonces, lo que afecta el cuerpo del analizante”[17]. Ella se orienta por lo que dice Lacan:

“las pulsiones son el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir. Para que resuene este decir, para que consuene, es preciso que el cuerpo sea sensible a ello. De hecho lo es. Es que el cuerpo tiene algunos orificios, entre los cuales el más importante es la oreja, porque no puede taponarse, clausurarse, cerrarse. Por esta vía responde en el cuerpo lo que he llamado la voz”[18].

En cuanto a la formación del analista, esta modalidad se acerca más a la experiencia del pase, pero contiene elementos a considerar en la práctica analítica en general: la transferencia vinculada a la realidad sexual del inconsciente, al cuerpo y a lo real.

Para concluir, vuelvo al epígrafe aquí contenido. La transferencia no es un “milagro”, sino “consecuencia inmediata de lo que Lacan llamó discurso analítico”. Este acontecimiento que describimos como misterioso ciertamente está relacionado con lo que condensa el matema del discurso analítico, en el que el objeto a se dirige a $, y su producto es un S1. El misterio de la transferencia está relacionado con el “misterio del cuerpo hablante” y el “misterio del inconsciente”[19]. En una época de dominio del discurso capitalista, de rechazo a la castración, sin el Otro, el discurso analítico es una vía para acceder al Uno en su modo singular de goce teniendo el analista como partenaire. El amor en cuestión es aquel al que se refiere Lacan en “Nota italiana”[20], el amor más digno, “más digno que la abundancia de parloteo que constituye hoy día”[21], es decir, un amor que no contiene la suposición de que la relación sexual existe.

 

Traducción: Tainá Rocha.

[1]  MILLER, Jacques-Alain. Cinco conferencias caraqueñas sobre Lacan (1979). In: Seminarios en Caracas y Bogotá. Buenos Aires: Paidós, 2015. p. 197
[2]  ASSEF, Jorge. Argumento . XI Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana – ENAPOL. Empezar a analizarse, publicación eletrónica Buenos Aires, 2023.
[3]  KRUGER, Flory Prólogo. XI Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana – ENAPOL. Empezar a analizarse, publicación eletrónica Buenos Aires, 2023.
[4]  LACAN, Jacques. Hablo a las paredes. Buenos Aires: Paidós, 2012, p. 106.
[5]  GOLDBERG, Mario. Discurso capitalista. In: Scilicet – Un real para el siglo XXI. Buenos Aires: Grama, 2013.
[6]  HORNE, Bernardino. Os nomes do amor. Opção lacaniana. Revista Brasileira Internacional de psicanálise, n. 48, marzo 2007. p. 43.
[7]  Ibidem, p. 44
[8]  LACAN, J. El seminario, libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. (1964) – 1a. ed. 16a remi. – Buenos Aires: Paidós, 2010. p. 190.
[9]  LACAN, J. Ibidem, p. 62
[10]  Ibidem, p. 161
[11]  Ibidem, p. 207
[12]  LEGUIL, Clotilde. Presença do analista e experiências do inconsciente. IN: Correio Revista da Escola Brasileira de Psicanálise. São Paulo: n. 90, Abril, 2023. p. 112
[13]  Ibidem, p. 114
[14]  Ibidem, p. 118
[15]  Ibidem, p. 119
[16]  Ibidem, p. 123
[17]  Ibidem, p. 124
[18]  LACAN, J.  El seminario, libro 23: El sinthome. (1975-1976) – 1ed. – Buenos Aires: Paidós, 2006, p. 10.
[19]  LACAN, J. El seminario, libro 20: Aún. (1972-1973). Buenos Aires: Paidós, 2007, p. 158.
[20]  LACAN, J. Nota italiana (1973). In: Otros escritos. – 1a ed. 4a reimp. – Buenos Aires: Paidós, 2018.
[21]  Ibidem, p. 331.

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